¿Le llegó su fin al PIB?

La principal crítica al PIB, planteada por nada menos que Bobby Kennedy en 1968.

La principal crítica al PIB, planteada por nada menos que Bobby Kennedy en 1968
19 Abril, 2014, 4:08 am
Por: BBCMundo 

 

 

El segundo nivel de la tabla es mucho más interesante. Incluye cinco miembros del G7: Alemania, Reino Unido, Japón, Estados Unidos y Francia.

La fortaleza de Japón, por ejemplo, se encuentra en la satisfacción de las necesidades humanas básicas, pero está por debajo del promedio en bienestar y oportunidades y reporta una baja puntuación en tolerancia e inclusión.

Por el contrario, Estados Unidos ocupa la posición 23 en el mundo en la categoría de necesidades humanas básicas, pero es quinto en el ofrecimiento de oportunidades.

Para ser el país que más gasta en atención médica en el mundo, Estados Unidos no queda bien parado en la categoría de esperanza de vida.

Primavera árabe

Aunque mucha de la información recopilada por la organización todavía tiene que procesada para extraer conclusiones significativas, el índice provee algunas lecciones interesantes sobre la distinción entre las estructuras económicas y sociales.

"Tomemos como ejemplo la Primavera árabe", señala Green. "Tienes un grupo de países a los que les estaba yendo muy bien económicamente y de repente ocurrió este colapso social".

"Claramente una política basada simplemente en crecimiento económico no estaba funcionando para generar armonía social".

Pero al darle un vistazo rápido al SPI, es evidente que el descontento pudo haber sido anticipado.

"Todos los países de África del Norte se desempeñan muy mal en la categoría de oportunidades", añadió Green.

"No eran precisamente las necesidades materiales las que no se estaban satisfaciendo, era más bien la oportunidad de avanzar en la vida: derechos, libertades, opciones, tolerancia e inclusión".

"Libertad", dijo el famoso líder laborista Nye Bevan, "es el subproducto del excedente económico", pero el SPI parcialmente contradice su teoría.

Mientras el índice demuestra que la pobreza extrema y el desempeño social deficiente van de la mano, la correlación se detiene una vez los países alcanzan un cierto nivel de prosperidad.

La parte de abajo de la tabla del índice está dominada por las economías en aprietos, pero países ricos en petróleo como Rusia y Arabia Saudita también se desempeñan muy precariamente en materia de progreso social.

Nueva Zelanda e Italia, que están muy cerca en términos de PIB, están separados por 29 posiciones en la tabla del SPI.

"No es el destino"

En otras palabras, como lo platea Green, "el PIB no es el destino".

Ha habido varios intentos para complementar o reemplazar el PIB.

Las Naciones Unidas implementaron el Índice de Desarrollo Humano, los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos cuentan con "Tu índice para una vida mejor" e incluso la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido mide el bienestar nacional.

Recientemente, Gus O'Donnell, un exfuncionario público de alta jerarquía del Reino Unido, publicó un informe sobre bienestar y política, en el que investigaba los principales motores económicos, sociales y personales de la felicidad.

Pero la fortaleza clave del SPI, afirma Green, es el número de diferentes indicadores que mide y el hecho de que todos, desde la tolerancia religiosa hasta el suministro eléctrico, pueden ser comparados con el crecimiento del PIB.

Pensemos en el famoso problema del economista político Francis Fukuyama que se ha resumido en la frase: "alcanzado a Dinamarca".

Con ella, Fukuyama se refería a la creación de sociedades que reflejaran los supuestos pacíficos y prósperos estados nórdicos.

"Puedes decir que Dinamarca es más feliz que Gran Bretaña, pero eso qué significa", indica Green. "¿Tengo que hablar danés? ¿Tengo que ver más capítulos de Borgen?"

Analizar qué indicadores SPI se correlacionan con un aumento de la felicidad podría ayudar a responder preguntas de ese tipo.

Paraguay

Pero hay quienes se resisten a la idea de que el PIB no pueda mapear el bienestar. Nick Oulton, del London School of Economics, argumenta que el crecimiento económico puede ser una buena medida del bienestar de un país.

"No resolverá todos los problemas, pero un incremento de la riqueza puede conducir a una caída en la mortalidad infantil, un aumento de la expectativa de vida y a que la gente sea más saludable porque pueden comer más alimentos", dice el experto.

El grupo de los anti PIB, agrega, corren el riesgo de "incitar políticas intrusivas". Es como si estuvieran diciendo "crees saber lo que es bueno para ti, pero nosotros sabemos más".

En última instancia, el éxito del SPI será medido por un indicador: su influencia en la toma de decisiones políticas.

Algunos países ya están tomando nota. En julio del año pasado, Paraguay se convirtió en el primer país que empezó a usar oficialmente el SPI como base para la toma de sus decisiones políticas.

Pero la utilidad real del índice se verá una vez se hagan las comparaciones con otros datos.

Enfrentar el SPI y el gasto gubernamental, por ejemplo, podría ayudar a resolver el debate sobre el gobierno pequeño versus el gobierno grande.

Otra prueba mediría la desigualdad del ingreso en comparación con el progreso social para comprobar la "hipótesis de la desigualdad": ¿una mayor equidad en el ingreso fomenta la salud y la felicidad?".

Sea lo que sea que se decida hacer, lo que es un hecho es que Social Progress Imperative está más que dispuesto a experimentar con la información.

 

 

Tomada de la BBC

 

 

El segundo nivel de la tabla es mucho más interesante. Incluye cinco miembros del G7: Alemania, Reino Unido, Japón, Estados Unidos y Francia.

La fortaleza de Japón, por ejemplo, se encuentra en la satisfacción de las necesidades humanas básicas, pero está por debajo del promedio en bienestar y oportunidades y reporta una baja puntuación en tolerancia e inclusión.

Por el contrario, Estados Unidos ocupa la posición 23 en el mundo en la categoría de necesidades humanas básicas, pero es quinto en el ofrecimiento de oportunidades.

Para ser el país que más gasta en atención médica en el mundo, Estados Unidos no queda bien parado en la categoría de esperanza de vida.

Primavera árabe

Aunque mucha de la información recopilada por la organización todavía tiene que procesada para extraer conclusiones significativas, el índice provee algunas lecciones interesantes sobre la distinción entre las estructuras económicas y sociales.

"Tomemos como ejemplo la Primavera árabe", señala Green. "Tienes un grupo de países a los que les estaba yendo muy bien económicamente y de repente ocurrió este colapso social".

"Claramente una política basada simplemente en crecimiento económico no estaba funcionando para generar armonía social".

Pero al darle un vistazo rápido al SPI, es evidente que el descontento pudo haber sido anticipado.

"Todos los países de África del Norte se desempeñan muy mal en la categoría de oportunidades", añadió Green.

"No eran precisamente las necesidades materiales las que no se estaban satisfaciendo, era más bien la oportunidad de avanzar en la vida: derechos, libertades, opciones, tolerancia e inclusión".

"Libertad", dijo el famoso líder laborista Nye Bevan, "es el subproducto del excedente económico", pero el SPI parcialmente contradice su teoría.

Mientras el índice demuestra que la pobreza extrema y el desempeño social deficiente van de la mano, la correlación se detiene una vez los países alcanzan un cierto nivel de prosperidad.

La parte de abajo de la tabla del índice está dominada por las economías en aprietos, pero países ricos en petróleo como Rusia y Arabia Saudita también se desempeñan muy precariamente en materia de progreso social.

Nueva Zelanda e Italia, que están muy cerca en términos de PIB, están separados por 29 posiciones en la tabla del SPI.

"No es el destino"

En otras palabras, como lo platea Green, "el PIB no es el destino".

Ha habido varios intentos para complementar o reemplazar el PIB.

Las Naciones Unidas implementaron el Índice de Desarrollo Humano, los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos cuentan con "Tu índice para una vida mejor" e incluso la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido mide el bienestar nacional.

Recientemente, Gus O'Donnell, un exfuncionario público de alta jerarquía del Reino Unido, publicó un informe sobre bienestar y política, en el que investigaba los principales motores económicos, sociales y personales de la felicidad.

Pero la fortaleza clave del SPI, afirma Green, es el número de diferentes indicadores que mide y el hecho de que todos, desde la tolerancia religiosa hasta el suministro eléctrico, pueden ser comparados con el crecimiento del PIB.

Pensemos en el famoso problema del economista político Francis Fukuyama que se ha resumido en la frase: "alcanzado a Dinamarca".

Con ella, Fukuyama se refería a la creación de sociedades que reflejaran los supuestos pacíficos y prósperos estados nórdicos.

"Puedes decir que Dinamarca es más feliz que Gran Bretaña, pero eso qué significa", indica Green. "¿Tengo que hablar danés? ¿Tengo que ver más capítulos de Borgen?"

Analizar qué indicadores SPI se correlacionan con un aumento de la felicidad podría ayudar a responder preguntas de ese tipo.

Paraguay

Pero hay quienes se resisten a la idea de que el PIB no pueda mapear el bienestar. Nick Oulton, del London School of Economics, argumenta que el crecimiento económico puede ser una buena medida del bienestar de un país.

"No resolverá todos los problemas, pero un incremento de la riqueza puede conducir a una caída en la mortalidad infantil, un aumento de la expectativa de vida y a que la gente sea más saludable porque pueden comer más alimentos", dice el experto.

El grupo de los anti PIB, agrega, corren el riesgo de "incitar políticas intrusivas". Es como si estuvieran diciendo "crees saber lo que es bueno para ti, pero nosotros sabemos más".

En última instancia, el éxito del SPI será medido por un indicador: su influencia en la toma de decisiones políticas.

Algunos países ya están tomando nota. En julio del año pasado, Paraguay se convirtió en el primer país que empezó a usar oficialmente el SPI como base para la toma de sus decisiones políticas.

Pero la utilidad real del índice se verá una vez se hagan las comparaciones con otros datos.

Enfrentar el SPI y el gasto gubernamental, por ejemplo, podría ayudar a resolver el debate sobre el gobierno pequeño versus el gobierno grande.

Otra prueba mediría la desigualdad del ingreso en comparación con el progreso social para comprobar la "hipótesis de la desigualdad": ¿una mayor equidad en el ingreso fomenta la salud y la felicidad?".

Sea lo que sea que se decida hacer, lo que es un hecho es que Social Progress Imperative está más que dispuesto a experimentar con la información.