EL COMPOSITOR ENAMORADO

Julio Jaramillo, el compositor enamorado

Los coleccionistas más devotos de Julio Jaramillo alimentan la figura del músico versátil con detalles de su faceta de compositor. Es tan conocido, por lo inusual, su registro de tenor y contralto que opacó el valor de sus poemas musicalizados. Según reseñas de diarios locales, JJ le puso la firma a casi 50 temas registrados en la Sociedad de Autores y Compositores Ecuatorianos.

Julio, de 24 años, habló de un amor prohibido en su primera composición, Amoroso Consejo: “Tenemos que olvidarnos de este imposible amor, nuestro amor es prohibido, no culpemos a Dios. Yo sé que estás pensando olvidarte de él, y muy mal estás pensando, no lo vayas a aborrecer. Quiérelo, no lo abandones, que las traiciones pagan igual. Las ilusiones son golondrinas que nos visitan y luego se van”.  Letras que hablan de un sentimiento de culpa religiosa, una oferta sutil de inmolarse, resignarse y llamar al orden a los sentimientos propios y de la pareja.  

Guayaquileña - Julio Jaramillo

Imbuido quizás por la diversidad de ritmos latinoamericanos, las composiciones de JJ abarcan boleros, valses, pasillos y porros (ritmos del caribe colombiano).  Nancy Arroyo, la mujer que lo acompañó durante sus últimos 16 años de vida, conserva algunos manuscritos y con esos títulos, es fácil sumergirse en la plataforma Youtube y explorarlos.

 

En el pasillo Elsa, el compositor Jaramillo revela su percepción dicotómica de la mujer, santa e ingrata. “Mujer que encierras virtudes en tu corazón tan santo, entrégame tu cariño, quítame este sabor de llanto (…)  creo que hasta después de muerto te amaría con ternura, recordaría que en la vida mi amor por ti fue amargura”.

 

Pero más allá de ello, las damas son el leitmotiv de las letras de JJ. El bolero ranchero de 1965 Mi decisión (“hoy tomé la decisión de no volver a mirar tus ojos, demasiado me han mentido con sus lágrimas fingidas a mi pobre corazón”) lleva en cada palabra la carga de un hombre resuelto a no seguir con el engaño. Un hombre que sufre con soberbia.

 

El vals Guayaquileña, que según confesó fue escrito para una caraqueña, también es cosecha de JJ: “Guayaquileña, linda florcita de primavera, de los jardines la más bonita por ser morena; guayaquileña te entrego toda mi vida entera, con mi canción también te dejo el corazón”, una de las más exitosas composiciones, así como el porro Ay mexicanita, que le granjeó numerosos seguidores en México.

 

Se entiende que Julio Jaramillo decidió darle un valor de pasatiempo a los temas de su puño y letra. Una movida modesta que lo ubica como un artista innovador y un hombre sensible pese al contexto machista en el que se hizo grande.

"Quiérelo, no lo abandones, que las traiciones pagan igual. Las ilusiones son golondrinas que nos visitan y luego se van"

“¿Para qué seguir así si claro está que ya no me quieres? Si tu corazón de hembra siente cerca otro cariño, ¿para qué seguir así?”

 

“Ya he pensado yo olvidarte, sin embargo no he podido. No he querido recordarte y presente te he tenido, estoy rogándole al cielo que me acabe de una vez, antes mirarme en tus ojos, besarte los labios y morir después”