El ídolo sin tiempo
El ídolo sin tiempo

Escrutar la memoria musical de la nueva generación es un ejercicio necesario para reconocer el alcance actual de JJ

 

Julio Jaramillo es un nombre que desafía a la muerte y que invade de música el pensamiento. Porque se ganó América y con ella decenas de títulos, y porque a casi cuatro décadas del adiós, y más allá del cariño de sus seguidores originales, su recuerdo vive, incluso entre los jóvenes que mezclan la voz del ruiseñor con la de su propia infancia.

"No va a desaparecer porque es una forma de identificarnos... más que fama hay un concepto de identidad, de raíces", dice Joselyn Tello, estudiante universitaria.

Para ella, la huella de Jaramillo no se borrará porque existe una nueva ola de músicos que está reinventando sus melodías, que experimenta con ellas y les dan un nuevo estilo.

 

Algunos jóvenes músicos, como Carlos Hernández, destacan el rol de Julio Jaramillo como promotor del negocio musical en Ecuador. La producción de JJ es incalculable, se cree que durante su carrera artística grabó más de 5.000 canciones y vendió miles de discos.

Hernández considera que JJ fue el músico que dio perspectiva a la industria nacional y abrió fronteras.

El lenguaje del amor y la melancolía fue por naturaleza el de Jaramillo. Es la vía de transmisión de su trabajo artístico, y en eso coinciden Diego Rodas, Carlina Barzallo y Andrea Erazo. Tres estudiantes universitarios que recuerdan a JJ con nostalgia, gracias a sus abuelos.

"Mis abuelos se enamoraron con J.J. Mi abuelo le cantaba 'Niña Linda' a mi abuelita y mis padres se cantaban 'Nuestro Juramento'", cuenta Diego con una gran sonrisa y dice también que cuando sea padre le pondrá las canciones de Julio Jaramillo a sus hijos.

No se va a perder el recuerdo, pensar en eso es como pensar que se perderá la música

Para Carlina, recordar al "Ruiseñor" trae imágenes de su infancia y su familia. "Me acuerdo de mis abuelos, vivíamos en una casa de madera y a veces cuando se iba la luz, mi abuelito sacaba una radio a pilas y ponía a JJ para que lo escucháramos acompañado de una taza de café".

Algo similar le sucede a Andrea. Ella dice que si piensa en Julio Jaramillo piensa instantáneamente en su abuelo. "Mi abuelito encendía el televisor los sábados a las 7, con el volumen bien alto para que todos escuchemos a JJ. Así fui reconociendo sus canciones... ahora cuando escucho una de ellas rápidamente recuerdo la letra y canto".

JJ renace en cada canción y se vuelve una promesa para las futuras generaciones. Manuel Vélez tiene 53 años y es propietario del bar 'La Taberna' en el cerro Santa Ana, uno de los sitios más populares para quienes buscan su rastro.

JJ renace en cada canción y se vuelve una promesa para las futuras generaciones. Manuel Vélez tiene 53 años y es propietario del bar 'La Taberna' en el cerro Santa Ana, uno de los sitios más populares para quienes buscan su rastro.

 Manuel cuenta que este lugar también nació por un abuelo. El suyo, quien hace muchos años, antes de instalarse 'La Taberna', administraba un taller de cerrajería. Y allí llegaba el cantante para visitar a su abuelo y a los amigos del barrio.

Por eso decidió establecer un bar temático donde anide el espíritu del “Ruiseñor” en fotografías, guitarras, discos, cassettes y hasta una pantalla gigante. Lo que le sorprende a Manuel, es que a 'La Taberna' llegan muchos jóvenes y cuando él les ofrece música contemporánea, ellos le reclaman las canciones de JJ.

Él también confía en que la memoria colectiva guarda muy adentro a Julio Jaramillo y que las nuevas generaciones lo verán como el "estandarte de la música ecuatoriana".

Es imposible predecir qué sucederá con el legado de Julio Jaramillo. Si conservará la misma intensidad o si su luz se apagará en las próximas décadas, con la abrumadora globalización musical. Manuel le apuesta a JJ: “No se va a perder el recuerdo, pensar en eso es como pensar que se perderá la música".