Óscar Priego

Sobrino de Quintanilla. Cara dulcísima como el pan cuando se necesita y cara de diablo asesino cuando se encabrona. Muy masculino. De cuerpazo sensual. Transpira sexo por sus poros. Por la buenas, buenazo con sus cuates y viejas, pero cuando se le cruzan los cables es un asesino cruel. Malandro, desenvuelto, tiene labia asesina, con una bipolaridad que lo hace dulce y sanguinario. Le llaman el gallo porque se la pasa de cama en cama y de vieja en vieja. Es un subyugador de mujeres de cualquier edad. Es un joven muy violento cuando se droga. La nueva generación del narco que no tiene palabra, y que actúa libremente en nombre de su tío al que muchos temen.