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La insólita justificación de un cura por su exagerada tasa de alcoholemia

Redacción

mguaman

|

Jueves 20 de Abril de 2017 - 12:23
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  • “Es la sangre de Cristo”, le dijo el cura a los policías que lo detuvieron.
Un cura fue detenido por la Guardia Civil en un control rutinario de alcoholemia en Mieres (Asturias) en el que triplicó la tasa de alcoholemia permitida, según informa el portal de Peninsulardigital.com
 
El párroco alegó que a tratarse de domingo de resurrección ya había oficiado misa en tres de sus cuatro parroquias rurales y que no había bebido alcohol sino que se trataba de la “sangre de Cristo”.
 
Los agentes de la Guardia Civil se sorprendieron al escucharlo, pero consultaron con sus superiores qué podían hacer con el cura.
 
Los guardias hicieron bajar al cura de su vehículo para que pudiera tomar el aire y se despejara.
 
Tras media hora y haber comprobado que lo que decía el cura era verdad, la Guardia Civil dejó marchar al sacerdote sin imponerle ninguna sanción para que pudiera oficiar su última misa del día “no tenemos el derecho moral de sancionar al cura, el vino que tomó está consagrado y por lo tanto no puede tomarse como alcohol normal” declaró uno de los guardias.
 
Aun así los guardias recomendaron al párroco que, al menos los días en que tuviera más de una misa, intentara oficiar con vino sin alcohol como sangre de Cristo porque en otra ocasión tendrían que arrestarlo.
Un cura fue detenido por la Guardia Civil en un control rutinario de alcoholemia en Mieres (Asturias) en el que triplicó la tasa de alcoholemia permitida, según informa el portal de Peninsulardigital.com
 
El párroco alegó que a tratarse de domingo de resurrección ya había oficiado misa en tres de sus cuatro parroquias rurales y que no había bebido alcohol sino que se trataba de la “sangre de Cristo”.
 
Los agentes de la Guardia Civil se sorprendieron al escucharlo, pero consultaron con sus superiores qué podían hacer con el cura.
 
Los guardias hicieron bajar al cura de su vehículo para que pudiera tomar el aire y se despejara.
 
Tras media hora y haber comprobado que lo que decía el cura era verdad, la Guardia Civil dejó marchar al sacerdote sin imponerle ninguna sanción para que pudiera oficiar su última misa del día “no tenemos el derecho moral de sancionar al cura, el vino que tomó está consagrado y por lo tanto no puede tomarse como alcohol normal” declaró uno de los guardias.
 
Aun así los guardias recomendaron al párroco que, al menos los días en que tuviera más de una misa, intentara oficiar con vino sin alcohol como sangre de Cristo porque en otra ocasión tendrían que arrestarlo.