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¿Es posible escuchar a través de la boca?

Redacción

mguaman

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Miércoles 04 de Marzo de 2015 - 11:14
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  • Un ingeniero mecánico de Estados Unidos desarrolló un dispositivo que traduce sonidos en impulsos eléctricos que estimulan nervios sensibles de la lengua. Foto: discovery.com
Un ingeniero mecánico de Estados Unidos desarrolló un dispositivo que traduce sonidos en impulsos eléctricos que estimulan nervios sensibles de la lengua. Foto: discovery.com
La lengua es un órgano muscular clave para la comunicación humana, el que nos permite expresar nuestro lenguaje. Pero ¿qué pasaría si este órgano nos sirviera, no solo para emitir palabras, sino también para "escucharlas"? Exactamente eso es lo que quiere probar John Williams, un ingeniero mecánico de la NASA y profesor de la Universidad de Colorado.
 
Williams junto a su equipo desarrollaron un pequeño dispositivo que cuenta con dos partes: un micrófono auricular y una boquilla que se coloca sobre la lengua. El micrófono detecta sonidos y palabras del ambiente y los transmite como ondas hacia la boquilla mediante Bluetooth. Esta boquilla traduce los sonidos y las palabras en impulsos eléctricos que vibran sobre ciertos nervios sensibles de la lengua, y finalmente estos son interpretados por el usuario.
 
Por supuesto que se necesitará un poco de entrenamiento para reconocer estos impulsos, pero la idea es que al cabo de unos meses, el cerebro aprenda a leerlos como palabras especificas, y así finalmente pueda hacer "escuchar" a la lengua.
 
La lógica del dispositivo funciona a través de un principio que los neurocientíficos llaman "sustitución de sentido" que, por ejemplo, es lo que les permite a las personas ciegas interpretar el lenguaje braille en lugar de leer.
 
Actualmente, se trata de un prototipo de gran tamaño, pero los investigadores trabajan en el diseño de una versión más pequeña que se pueda usar de forma invisible en la boca. Williams y su equipo creen que una vez refinado el dispositivo, puede llegar a cambiar el universo de las prótesis para la audición y podría llegar a reemplazar a los clásicos implantes cocleares, los dispositivos electrónicos que se introducen quirúrgicamente dentro del hueso temporal que rodea al oído.
 
Pero, ¿por qué se necesita un nuevo dispositivo para los que tienen problemas de audición? "Los implantes cocleares son muy efectivos y han transformado muchas vidas, pero no todos son candidatos para usarlos", afirma Williams, quién sufre de una afección en el oído tras años de trabajar en la NASA.
 
En efecto, esos implantes se colocan en la estructura del oído cerca del nervio auditivo, y para tal colocación requieren de un procedimiento quirúrgico que no todos están dispuestos a realizar. A su vez, los pacientes deben tener su sistema auditivo intacto para que los implantes puedan trabajar correctamente, por lo que generalmente funcionan mejor con niños y jóvenes.
 
Finalmente, el problema de los implantes es que aún son muy costosos: en Estados Unidos, por ejemplo, los pacientes pagan al menos 100 mil dólares por el procedimiento completo. "Creemos que nuestro dispositivo será igualmente de efectivo pero funcionará para más personas y costará menos", sostiene Williams. Sin embargo, para que el éxito pueda ser total, admiten que necesitan identificar qué receptores de la lengua son los más adecuados para recibir los impulsos eléctricos y que, al mismo tiempo, éstos sean consistentes en todas las personas, porque de tener que hacerlo de forma personalizada, su costo aumentaría significativamente.
 
Con información de discovery.com

La lengua es un órgano muscular clave para la comunicación humana, el que nos permite expresar nuestro lenguaje. Pero ¿qué pasaría si este órgano nos sirviera, no solo para emitir palabras, sino también para "escucharlas"? Exactamente eso es lo que quiere probar John Williams, un ingeniero mecánico de la NASA y profesor de la Universidad de Colorado.

 

Williams junto a su equipo desarrollaron un pequeño dispositivo que cuenta con dos partes: un micrófono auricular y una boquilla que se coloca sobre la lengua. El micrófono detecta sonidos y palabras del ambiente y los transmite como ondas hacia la boquilla mediante Bluetooth. Esta boquilla traduce los sonidos y las palabras en impulsos eléctricos que vibran sobre ciertos nervios sensibles de la lengua, y finalmente estos son interpretados por el usuario.

 

Por supuesto que se necesitará un poco de entrenamiento para reconocer estos impulsos, pero la idea es que al cabo de unos meses, el cerebro aprenda a leerlos como palabras especificas, y así finalmente pueda hacer "escuchar" a la lengua.

 

La lógica del dispositivo funciona a través de un principio que los neurocientíficos llaman "sustitución de sentido" que, por ejemplo, es lo que les permite a las personas ciegas interpretar el lenguaje braille en lugar de leer.

 

Actualmente, se trata de un prototipo de gran tamaño, pero los investigadores trabajan en el diseño de una versión más pequeña que se pueda usar de forma invisible en la boca. Williams y su equipo creen que una vez refinado el dispositivo, puede llegar a cambiar el universo de las prótesis para la audición y podría llegar a reemplazar a los clásicos implantes cocleares, los dispositivos electrónicos que se introducen quirúrgicamente dentro del hueso temporal que rodea al oído.

 

Pero, ¿por qué se necesita un nuevo dispositivo para los que tienen problemas de audición? "Los implantes cocleares son muy efectivos y han transformado muchas vidas, pero no todos son candidatos para usarlos", afirma Williams, quién sufre de una afección en el oído tras años de trabajar en la NASA.

 

En efecto, esos implantes se colocan en la estructura del oído cerca del nervio auditivo, y para tal colocación requieren de un procedimiento quirúrgico que no todos están dispuestos a realizar. A su vez, los pacientes deben tener su sistema auditivo intacto para que los implantes puedan trabajar correctamente, por lo que generalmente funcionan mejor con niños y jóvenes.

 

Finalmente, el problema de los implantes es que aún son muy costosos: en Estados Unidos, por ejemplo, los pacientes pagan al menos 100 mil dólares por el procedimiento completo. "Creemos que nuestro dispositivo será igualmente de efectivo pero funcionará para más personas y costará menos", sostiene Williams. Sin embargo, para que el éxito pueda ser total, admiten que necesitan identificar qué receptores de la lengua son los más adecuados para recibir los impulsos eléctricos y que, al mismo tiempo, éstos sean consistentes en todas las personas, porque de tener que hacerlo de forma personalizada, su costo aumentaría significativamente.

 

Con información de discovery.com

 

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