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Detrás de las noticias con Darío Patiño: Gobernantes y ética periodística

Redacción

jesuarez

|

Miércoles 22 de Abril de 2015 - 17:46
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  • GUAYAQUIL.- Darío Patiño realiza una crítica acerca de la libertad de prensa en la actualidad.
GUAYAQUIL.- Darío Patiño realiza una crítica acerca de la libertad de prensa en la actualidad. GUAYAQUIL.- Darío Patiño realiza una crítica acerca de la libertad de prensa en la actualidad.
Para esta ocasión, el director de Noticias de Ecuavisa, Darío Patiño, realiza una crítica acerca de la libertad de prensa y la diferencia de criterios que suele ocurrir entre los gobernantes de una nación y los periodistas en ejercicio, en el marco de la práctica de la democracia y la libertad de derechos. 
 
¿Qué es la ética periodística?
 
 
Hay muchos tratados y muchos maestros sobre el tema. Maestros respetables, estudiosos y con unas trayectorias ejemplares que les permiten hablar del asunto.
 
Pero, curiosamente quienes acuden con más frecuencia a hablar de ética periodística, a exigirla y a decir cómo y cuándo debe cumplirse, son los políticos y los gobernantes, que por lo general son las mismas personas.
 
Y si hablan tanto no es porque sepan del tema. Ni siquiera en sus propias actividades. Es porque lo usan cuando les conviene. 
 
Cuando un periodista dice lo que no se quisiera que se diga o cuando revela lo que un poderoso no quiere que se sepa. 
 
Pero eso no es faltar la ética. Faltar a la ética es quedarse callado cuando se sabe algo, bien sea por su conveniencia o por la conveniencia de alguien. Es mentir deliberadamente y a conciencia. Es servir a un gobierno o a un interés privado y hacerse pasar por independiente. Es poner en riesgo vidas. Es recibir dinero o prebendas para dar informaciones u opiniones. 
 
Pero para acusar a alguien de cualquiera de esas faltas, hay que probarlo.
 
De lo contrario, decir que alguien falta a la ética por opinar lo que a un gobernante no le guste, es una acusación temeraria pero al mismo tiempo absurda. Y más absurdo aún, desafiar a una periodista a que renuncie a su profesión sólo por el hecho de emitir una opinión. Y lo grave es que quien lo haga sea un gobernante.
 
¿O acaso un economista debe renunciar a su carrera de economista por tomar una decisión equivocada o por criticar una política económica? ¿Es una falta a la ética? ¿O debe un médico dejar de serlo porque diga que una ley puede afectar a la calidad del servicio de salud que se ofrece a la ciudadanía? ¿Seria una falta de ética?
 
Los valores éticos son, primero que todo, individuales y en suma se convierten en la ética de un oficio y luego de una sociedad. Y se van escribiendo, consolidando y ajustando a medida que van pasando pruebas y años.
 
Si alguien quiere exigirle a otro que deje su oficio por una falta ética, ésta tendría que ser muy grave y debería probarla. En su defecto, quien estaría cometiendo la falta es ese alguien que acusa de manera grave al otro, que lo descalifica como profesional ante miles de personas y que, además, no le respeta su libertad de opinar. Lo peligroso sería que ese alguien fuera un gobernante.
 
Nos vemos en una próxima oportunidad.
 

Para esta ocasión, el director de Noticias de Ecuavisa, Darío Patiño, realiza una crítica acerca de la libertad de prensa y la diferencia de criterios que suele ocurrir entre los gobernantes de una nación y los periodistas en ejercicio, en el marco de la práctica de la democracia y la libertad de derechos. 

 

¿Qué es la ética periodística?

 

 

Hay muchos tratados y muchos maestros sobre el tema. Maestros respetables, estudiosos y con unas trayectorias ejemplares que les permiten hablar del asunto.

 

Pero, curiosamente quienes acuden con más frecuencia a hablar de ética periodística, a exigirla y a decir cómo y cuándo debe cumplirse, son los políticos y los gobernantes, que por lo general son las mismas personas.

 

Y si hablan tanto no es porque sepan del tema. Ni siquiera en sus propias actividades. Es porque lo usan cuando les conviene. 

 

Cuando un periodista dice lo que no se quisiera que se diga o cuando revela lo que un poderoso no quiere que se sepa. 

 

Pero eso no es faltar la ética. Faltar a la ética es quedarse callado cuando se sabe algo, bien sea por su conveniencia o por la conveniencia de alguien. Es mentir deliberadamente y a conciencia. Es servir a un gobierno o a un interés privado y hacerse pasar por independiente. Es poner en riesgo vidas. Es recibir dinero o prebendas para dar informaciones u opiniones. 

 

Pero para acusar a alguien de cualquiera de esas faltas, hay que probarlo.

 

De lo contrario, decir que alguien falta a la ética por opinar lo que a un gobernante no le guste, es una acusación temeraria pero al mismo tiempo absurda. Y más absurdo aún, desafiar a una periodista a que renuncie a su profesión sólo por el hecho de emitir una opinión. Y lo grave es que quien lo haga sea un gobernante.

 

¿O acaso un economista debe renunciar a su carrera de economista por tomar una decisión equivocada o por criticar una política económica? ¿Es una falta a la ética? ¿O debe un médico dejar de serlo porque diga que una ley puede afectar a la calidad del servicio de salud que se ofrece a la ciudadanía? ¿Seria una falta de ética?

 

Los valores éticos son, primero que todo, individuales y en suma se convierten en la ética de un oficio y luego de una sociedad. Y se van escribiendo, consolidando y ajustando a medida que van pasando pruebas y años.

 

Si alguien quiere exigirle a otro que deje su oficio por una falta ética, ésta tendría que ser muy grave y debería probarla. En su defecto, quien estaría cometiendo la falta es ese alguien que acusa de manera grave al otro, que lo descalifica como profesional ante miles de personas y que, además, no le respeta su libertad de opinar. Lo peligroso sería que ese alguien fuera un gobernante.

 

Nos vemos en una próxima oportunidad.

 

 

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