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Detrás de las noticias con Darío Patiño: La prensa mala, muy mala

Redacción

jesuarez

|

Miércoles 15 de Abril de 2015 - 13:40
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  • GUAYAQUIL.- Darío Patiño analiza las declaraciones vertidas por el presidente Correa sobre la prensa. Foto: Captura
GUAYAQUIL.-  Darío Patiño analiza las declaraciones vertidas por el presidente Correa sobre la prensa. Foto: Captura
Esta semana,  el director de Noticias de Ecuavisa, Darío Patiño, hace un análisis sobre las declaraciones vertidas por el presidente Rafael Correa y el mandatario estadounidense, Barack Obama, sobre la calidad de la prensa latinoamericana, en el marco de la VII Cumbre de las Américas.  
 
Es un gusto saludarlos desde la sede de Ecuavisa en Guayaquil.
 
En medio de los festejos de la Cumbre de las Américas, animados por los buenos ambientes entre Cuba y EE.UU., surgió un tema que no tuvo mucho eco en el continente, pero sí en Ecuador, por ser el presidente Rafael Correa quien lo propuso y porque es un reflejo de lo que ocurre a diario en este país.
 
Recordemos lo que Correa dijo:
 
Creo que todos coincidimos que – así lo dijo- una buena prensa es vital para una buena democracia, pero también debemos coincidir en que una mala prensa es mortal para una democracia. Y la prensa latinoamericana es mala, muy mala”. Así lo dijo.
 
No respondió ningún mandatario latinoamericano, respondió el presidente de EE.UU., Barack Obama y lo hizo así: 
 
Quizás el presidente Correa tenga más criterio que yo en la distinción entre la prensa buena y la mala. Hay medios malos y me critican, pero sigue hablando esta prensa en EE.UU.”. Y agregó, “porque yo no confío en un sistema en el que una sola persona hace esa determinación”. 
 
Hasta aquí la cita de Obama, que afirma no confiar en un sistema en el que una sola persona determina si una prensa es buena o es mala. 
 
Los demás presidentes latinoamericanos se quedaron callados y es extraño que no reaccionen, si la mayoría de ellos tienen vínculos estrechos con la prensa de sus países. O han sido dueños, como Santos en Colombia, o tienen muchos amigos propietarios o incluso tienen parientes propietarios de medios, como Ortega en Nicaragua. 
 
O han sido productos de grandes medios como Peña Nieto en México. O solo tienen prensa estatal como Castro en Cuba, o la tienen controlada como Morales en Bolivia, o completamente dividida entre amigos y enemigos, como Cristina en Argentina. 
 
O tal vez no es tan extraño que guarden silencio pues, quizás, están seguros como casi todos los gobernantes que en el mundo han sido, de que la prensa mala es la que no es suya, la que es de los otros, la que no es alguien incondicional, la que no les sirve. Y peor, si es la prensa que critica, vigila, investiga y denuncia. 
 
Porque en esta discusión no se habla de si una prensa es buena o mala porque se escribe bien, porque tiene unos altos estándares de calidad o las últimas tecnologías. Aquí es mala, porque “está en contra mía”. ¿O será acaso que, cuando un presidente dice en términos generales que la prensa latinoamericana es mala, muy mala, está incluyendo a sus propios medios? 
 
En Ecuador, hay un canal y un diario públicos, y dos canales de televisión incautados. Todos controlados por el gobierno. 
 
¿Son tan bien malos, muy malos? 
 
¿Son malos para Santos el Tiempo, del que fue accionista o la revista Semana que dirige su sobrino? 
 
¿Es malo para Peña Nieto el canal Televisa? 
 
¿Para Daniel Ortega, los canales de sus hijos o para Castro el diario Granma
 
Para Fujimori no era mala la peor prensa del continente, esa sí, la llamada “prensa chicha” o “amarillista” cuando la tuvo bajo control. 
 
Por eso, nadie dice nada. Porque, en el fondo, todos repiten internamente el cuento: prensa mala es la que no me sirve.
 
Así, públicamente se disfraza y con otras condiciones como responsabilidad, equilibrio, etc. 
 
¿O será equilibrado un medio manejado por un gobierno o por un partido?
 
Obama dijo que no confía en un sistema en el que una sola persona determina cuál es la prensa buena y cuál es la mala. Menos, agregó yo, si esa persona que califica es un presidente de cualquier parte, incluso de Estados Unidos.
 
En cuanto a nosotros, y hablo como periodista, no como medio, estoy seguro de que sí hay prensa mala y puede ser pública o privada, de oposición u oficialista. Pero también estoy seguro, de que el menos objetivo para calificarla es un gobierno. 
 
Nos vemos en una próxima oportunidad. 
 

Esta semana,  el director de Noticias de Ecuavisa, Darío Patiño, hace un análisis sobre las declaraciones vertidas por el presidente Rafael Correa y el mandatario estadounidense, Barack Obama, sobre la calidad de la prensa latinoamericana, en el marco de la VII Cumbre de las Américas.  

 

Es un gusto saludarlos desde la sede de Ecuavisa en Guayaquil.

 

En medio de los festejos de la Cumbre de las Américas, animados por los buenos ambientes entre Cuba y EE.UU., surgió un tema que no tuvo mucho eco en el continente, pero sí en Ecuador, por ser el presidente Rafael Correa quien lo propuso y porque es un reflejo de lo que ocurre a diario en este país.

 

Recordemos lo que Correa dijo:

 

Creo que todos coincidimos que – así lo dijo- una buena prensa es vital para una buena democracia, pero también debemos coincidir en que una mala prensa es mortal para una democracia. Y la prensa latinoamericana es mala, muy mala”. Así lo dijo.

 

No respondió ningún mandatario latinoamericano, respondió el presidente de EE.UU., Barack Obama y lo hizo así: 

 

Quizás el presidente Correa tenga más criterio que yo en la distinción entre la prensa buena y la mala. Hay medios malos y me critican, pero sigue hablando esta prensa en EE.UU.”. Y agregó, “porque yo no confío en un sistema en el que una sola persona hace esa determinación”. 

 

Hasta aquí la cita de Obama, que afirma no confiar en un sistema en el que una sola persona determina si una prensa es buena o es mala. 

 

Los demás presidentes latinoamericanos se quedaron callados y es extraño que no reaccionen, si la mayoría de ellos tienen vínculos estrechos con la prensa de sus países. O han sido dueños, como Santos en Colombia, o tienen muchos amigos propietarios o incluso tienen parientes propietarios de medios, como Ortega en Nicaragua. 

 

O han sido productos de grandes medios como Peña Nieto en México. O solo tienen prensa estatal como Castro en Cuba, o la tienen controlada como Morales en Bolivia, o completamente dividida entre amigos y enemigos, como Cristina en Argentina. 

 

O tal vez no es tan extraño que guarden silencio pues, quizás, están seguros como casi todos los gobernantes que en el mundo han sido, de que la prensa mala es la que no es suya, la que es de los otros, la que no es alguien incondicional, la que no les sirve. Y peor, si es la prensa que critica, vigila, investiga y denuncia. 

 

Porque en esta discusión no se habla de si una prensa es buena o mala porque se escribe bien, porque tiene unos altos estándares de calidad o las últimas tecnologías. Aquí es mala, porque “está en contra mía”. ¿O será acaso que, cuando un presidente dice en términos generales que la prensa latinoamericana es mala, muy mala, está incluyendo a sus propios medios? 

 

En Ecuador, hay un canal y un diario públicos, y dos canales de televisión incautados. Todos controlados por el gobierno. 

 

¿Son tan bien malos, muy malos? 

 

¿Son malos para Santos el Tiempo, del que fue accionista o la revista Semana que dirige su sobrino? 

 

¿Es malo para Peña Nieto el canal Televisa? 

 

¿Para Daniel Ortega, los canales de sus hijos o para Castro el diario Granma

 

Para Fujimori no era mala la peor prensa del continente, esa sí, la llamada “prensa chicha” o “amarillista” cuando la tuvo bajo control. 

 

Por eso, nadie dice nada. Porque, en el fondo, todos repiten internamente el cuento: prensa mala es la que no me sirve.

 

Así, públicamente se disfraza y con otras condiciones como responsabilidad, equilibrio, etc. 

 

¿O será equilibrado un medio manejado por un gobierno o por un partido?

 

Obama dijo que no confía en un sistema en el que una sola persona determina cuál es la prensa buena y cuál es la mala. Menos, agregó yo, si esa persona que califica es un presidente de cualquier parte, incluso de Estados Unidos.

 

En cuanto a nosotros, y hablo como periodista, no como medio, estoy seguro de que sí hay prensa mala y puede ser pública o privada, de oposición u oficialista. Pero también estoy seguro, de que el menos objetivo para calificarla es un gobierno. 

 

Nos vemos en una próxima oportunidad. 

 

 

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