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La dura pero alegre vida de una madre de 2 hijos con discapacidad

Redacción

gpinasco

|

Viernes 08 de Mayo de 2015 - 16:29
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  • María Zurita es una de las miles madres ecuatorianas, que día a día luchan para sacar a sus hijos adelante.
María Zurita es una de las miles madres ecuatorianas, que día a día luchan para sacar a sus hijos adelante.
María Zurita ha dedicado toda su vida al cuidado de sus hijos. Christian  de 21 años tiene síndrome de Down y Martha de 35 años tiene el síndrome de Laron, más conocido como enanismo. La humilde vivienda de María está ubicada en el sur de Quito. Ella lava ropa ajena para la manutención de su familia.
 
“Sí es durito para cuidarlos a ellos, porque tengo que estar pendientes de ellos, como ellos no pueden hacer las cosas, toca darles haciendo”, comenta. 
 
 
A pesar de los escasos recursos económicos, María siempre ha estado pendiente de las terapias que han tenido que realizar sus hijos, para mejor sus destrezas: “Desde que han sido pequeños yo les he cuidado, a él lo he llevado a terapias, terapias y terapias y así empezó a endurarse su cuerpito y así hasta ahora que lo ve ya jovencito”. 
 
Christian estudia y Martha acompaña a su madre en los quehaceres. María dice que sus hijos han sido su más grande bendición: “A veces están molestos, a veces están de a buenitas, entonces es felicidad, es una alegría porque yo sola qué hubiera sido de mi”. 
 
 
Por el Día de las Madres, lo más importante para María es pasar con sus hijos, sus compañeros, sus amigos, sus ángeles, como los llama ella. “Pasamos, cuando hay para comer un pollito y cuando no hay igualmente, pero la felicidad son ellos, a veces triste, a veces alegre, a veces cuando no alcanza el dinero se pone triste una, por no poder darles lo que necesitan ellos. Antes una sin comer para poder darles a ellos”, dice entre lágrimas. 
 
Mientras María realiza las tareas del hogar, sus hijos preparan una sorpresa para ella, una tarjeta pintada con amor, el amor más puro e incondicional. Una tarjeta que transmite gratitud hacia una madre que ha dejado su vida de lado, para cuidar de los suyos.
 
“Que Dios me ha regalado estos hijos, mis hijitos”. Ella es una de las miles madres ecuatorianas, que día a día luchan para sacar a sus hijos adelante. 
 
 

María Zurita ha dedicado toda su vida al cuidado de sus hijos. Christian  de 21 años tiene síndrome de Down y Martha de 35 años tiene el síndrome de Laron, más conocido como enanismo. La humilde vivienda de María está ubicada en el sur de Quito. Ella lava ropa ajena para la manutención de su familia.

 

“Sí es durito para cuidarlos a ellos, porque tengo que estar pendientes de ellos, como ellos no pueden hacer las cosas, toca darles haciendo”, comenta. 

 

Lea: MADRES CON NIÑOS ESPECIALES DESAFÍAN LA ADVERSIDAD CON AMOR

 

A pesar de los escasos recursos económicos, María siempre ha estado pendiente de las terapias que han tenido que realizar sus hijos, para mejor sus destrezas: “Desde que han sido pequeños yo les he cuidado, a él lo he llevado a terapias, terapias y terapias y así empezó a endurarse su cuerpito y así hasta ahora que lo ve ya jovencito”. 

 

Christian estudia y Martha acompaña a su madre en los quehaceres. María dice que sus hijos han sido su más grande bendición: “A veces están molestos, a veces están de a buenitas, entonces es felicidad, es una alegría porque yo sola qué hubiera sido de mi”. 

 

Lea: UNA MADRE CON UN TRABAJO QUE SE CREÍA ERA SOLO PARA HOMBRES

 

Por el Día de las Madres, lo más importante para María es pasar con sus hijos, sus compañeros, sus amigos, sus ángeles, como los llama ella. “Pasamos, cuando hay para comer un pollito y cuando no hay igualmente, pero la felicidad son ellos, a veces triste, a veces alegre, a veces cuando no alcanza el dinero se pone triste una, por no poder darles lo que necesitan ellos. Antes una sin comer para poder darles a ellos”, dice entre lágrimas. 

 

Mientras María realiza las tareas del hogar, sus hijos preparan una sorpresa para ella, una tarjeta pintada con amor, el amor más puro e incondicional. Una tarjeta que transmite gratitud hacia una madre que ha dejado su vida de lado, para cuidar de los suyos.

 

“Que Dios me ha regalado estos hijos, mis hijitos”. Ella es una de las miles madres ecuatorianas, que día a día luchan para sacar a sus hijos adelante. 

 

 

 

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