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Los monos araña regresan a casa

Redacción

gpinasco

|

Martes 05 de Mayo de 2015 - 15:56
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  • Antes de ser liberados completamente, permanecerán en una gran jaula en el bosque de Mashpi.
Antes de ser liberados completamente, permanecerán en una gran jaula en el bosque de Mashpi.
El bosque de Mashpi, ubicado en el noroccidente de Quito, solía ser el hogar de monos araña cabeza café, pero la caza y la deforestación los sacaron de su hábitat. Sin embargo, hoy regresan a su casa, gracias a un ambicioso proyecto que se ejecuta por primera vez en el país, que  busca reintroducir a 24 de estos ejemplares.  
 
En esta primera fase se liberaron a 7 monos. El macho y las seis hembras tuvieron un largo viaje. Fueron trasladados por tierra desde el Centro de Rescate Jambelí en Guayas por lo que llegaron un poco cansados y sedientos, pero en su mirada se podía percibir que sabían que algo bueno les esperaba.
 
Felipe Alfonso, uno de los investigadores, explica que en Ecuador  existen cerca de 200 ejemplares en libertad, e indica por qué son tan vulnerables: “Una hembra llega a la adultez a los 7 u 8 años, de ahí puede tener una cría y para que tenga una segunda cría pasan tres años, eso quiere decir que cuando se mata una hembra en vida silvestre, se afecta totalmente la población”. 
 
Las jaulas fueron trasladadas con mucha precaución por el equipo que lidera la iniciativa, conformado por el proyecto Washu, el Ministerio de Ambiente y la Reserva de Mashpi. 
 
 
Una vez en la reserva, llegó el momento esperado , "la preliberación". En ese instante los monos se reencontraron entre ellos y reconocieron el lugar ante la alegría de los investigadores. 
 
Los siete ejemplares permanecerán en una gran jaula hasta que logren adaptarse, luego se procederá a su liberación. 
 
Carlos Morochz, biólogo de la reserva Mashpi y quien lideró la iniciativa hace cuatro años, comenta cómo se llevará a cabo el cronograma para que los monos puedan ser liberados: “Ahora se los va a estudiar nuevamente, se los va a ver cómo se comportan acá, es diferente temperatura, esperamos que bien y por eso creemos que en 15 o 20 días estos monos puedan ser ya liberados”. 
 
Una vez que su liberación sea una realidad, se los monitoreará con un collar que será colocado a cada uno de los ejemplares con anterioridad. 
 
 
“Al momento que tengan los collares, nosotros vamos a salir todos días, todas las mañanas al campo, a buscarles, a saber dónde están, qué comen, a saber cómo están utilizando otra vez el bosque”, agrega  Morochz.
 
Además, para garantizar su supervivencia se los soltará en una parte alejada de la reserva. La idea no es que sean un atractivo turístico, sino que puedan vivir y reproducirse en su estado natural. Es por ello que se  realiza una campaña con la comunidad de Mashpi, ubicada a dos horas de la reserva.  
 
“Intentamos socializar el proyecto con la gente que son los principales gestores de esta área, al cuidar lo que tienen a los alrededores de la reserva Mashpi. Los monos prácticamente van a ser sus vecinos”, manifestó el biólogo de la reserva. 
 
Si se logran dar todas las condiciones para su adaptación, en el lapso de 1 año, estos ejemplares finalmente serán libres y el bosque de Mashpi habrá recuperado a sus antiguos habitantes. 
 

El bosque de Mashpi, ubicado en el noroccidente de Quito, solía ser el hogar de monos araña cabeza café, pero la caza y la deforestación los sacaron de su hábitat. Sin embargo, hoy regresan a su casa, gracias a un ambicioso proyecto que se ejecuta por primera vez en el país, que  busca reintroducir a 24 de estos ejemplares.  

 

En esta primera fase se liberaron a 7 monos. El macho y las seis hembras tuvieron un largo viaje. Fueron trasladados por tierra desde el Centro de Rescate Jambelí en Guayas por lo que llegaron un poco cansados y sedientos, pero en su mirada se podía percibir que sabían que algo bueno les esperaba.

 

Felipe Alfonso, uno de los investigadores, explica que en Ecuador  existen cerca de 200 ejemplares en libertad, e indica por qué son tan vulnerables: “Una hembra llega a la adultez a los 7 u 8 años, de ahí puede tener una cría y para que tenga una segunda cría pasan tres años, eso quiere decir que cuando se mata una hembra en vida silvestre, se afecta totalmente la población”. 

 

Las jaulas fueron trasladadas con mucha precaución por el equipo que lidera la iniciativa, conformado por el proyecto Washu, el Ministerio de Ambiente y la Reserva de Mashpi. 

 

Lea: SE LIBERAN 24 MONOS ARAÑAS COMO PARTE DE PROYECTO AMBIENTAL

 

Una vez en la reserva, llegó el momento esperado , "la preliberación". En ese instante los monos se reencontraron entre ellos y reconocieron el lugar ante la alegría de los investigadores. 

 

Los siete ejemplares permanecerán en una gran jaula hasta que logren adaptarse, luego se procederá a su liberación. 

 

Carlos Morochz, biólogo de la reserva Mashpi y quien lideró la iniciativa hace cuatro años, comenta cómo se llevará a cabo el cronograma para que los monos puedan ser liberados: “Ahora se los va a estudiar nuevamente, se los va a ver cómo se comportan acá, es diferente temperatura, esperamos que bien y por eso creemos que en 15 o 20 días estos monos puedan ser ya liberados”. 

 

Una vez que su liberación sea una realidad, se los monitoreará con un collar que será colocado a cada uno de los ejemplares con anterioridad. 

 

Lea: EL ANTES Y DESPUÉS DE PERRITOS QUE FUERON RESCATADOS EN PÉSIMAS CONDICIONES

 

“Al momento que tengan los collares, nosotros vamos a salir todos días, todas las mañanas al campo, a buscarles, a saber dónde están, qué comen, a saber cómo están utilizando otra vez el bosque”, agrega  Morochz.

 

Además, para garantizar su supervivencia se los soltará en una parte alejada de la reserva. La idea no es que sean un atractivo turístico, sino que puedan vivir y reproducirse en su estado natural. Es por ello que se  realiza una campaña con la comunidad de Mashpi, ubicada a dos horas de la reserva.  

 

“Intentamos socializar el proyecto con la gente que son los principales gestores de esta área, al cuidar lo que tienen a los alrededores de la reserva Mashpi. Los monos prácticamente van a ser sus vecinos”, manifestó el biólogo de la reserva. 

 

Si se logran dar todas las condiciones para su adaptación, en el lapso de 1 año, estos ejemplares finalmente serán libres y el bosque de Mashpi habrá recuperado a sus antiguos habitantes. 

 

 

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