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¿Qué debe hacer un 'juez de paz' en su comunidad?

Redacción

gpinasco

|

Lunes 23 de Febrero de 2015 - 16:08
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  • Los jueces de paz otorgados por el Consejo de la Judicatura resuelven conflictos vecinales.
Los jueces de paz otorgados por el Consejo de la Judicatura resuelven conflictos vecinales.
La Ferroviaria es un barrio popular de la capital, alejado de las oficinas estatales, centros comerciales y de negocios, tampoco tiene cerca unidades de justicia. Pero desde hace dos meses cuentan con un 'juez de paz', se trata de Manuel Poalasin, un Policía comunitario del sector que se jubiló hace un año.
 
El Consejo de la Judicatura le otorgó este cargo luego de una asamblea en la que los propios vecinos lo eligieron.
 
Martha, quien trabaja en la guardería del sector, votó por él: “Sí se puede decir que vale la pena poner toda la confianza y todos los criterios y él nos va a ayudar a resolver”. 
 
Manuel tiene potestad para resolver conflictos vecinales, recientemente ayudó a dos familias que tenían un problema de linderos: “(Unos) querían que pase el alcantarillado por ahí, la otra señora no, entonces cedió el vecino y hoy están tranquilos”. 
 
Patricia Salazar del Consejo de la Judicatura, explica en qué se diferencia un 'juez de paz' de los otros jueces o de los mediadores: “La diferencia es que estas son personas que están más cercanos a la comunidad, es el vecino, puede ser la señora de la tienda, la señora del comercio al que yo acudo frecuentemente, se considera que él va a saber de mejor forma, de una forma más sabia cómo solucionar estos conflictos”. 
 
Además es un trabajo voluntario, no reciben salario. Solo necesitan haber terminado la primaria, pero es indispensable que cuenten con la confianza de sus vecinos. 
 
No pueden resolver casos que legalmente sean sancionados con cárcel,  eso ahora Manuel lo sabe, pero cuando era Policía del sector ayudó a resolver problemas de violencia doméstica gracias a su espíritu conciliador. 
 
“Hemos llegado nosotros a reconciliar, entonces hemos hecho un seguimiento a esas personas y para qué, no es por nada pero hasta ahora viven agradecidos esa familia que no se separaron, mejor aún, trataron de unirse”, recalca Manuel. 
 
Los jueces de paz están en 19 parroquias de 12 provincias, pero no en lugares con población mayoritariamente indígenas para evitar conflictos con la justicia que ellos aplican. 
 
Han sido capacitados en técnicas de negociación, proponen soluciones a los conflictos y las partes involucradas firman un compromiso. Manuel además aclara que lo que ahí se habla, ahí se queda, guarda absoluta reserva.
 

La Ferroviaria es un barrio popular de la capital, alejado de las oficinas estatales, centros comerciales y de negocios, tampoco tiene cerca unidades de justicia. Pero desde hace dos meses cuentan con un 'juez de paz', se trata de Manuel Poalasin, un Policía comunitario del sector que se jubiló hace un año.

 

El Consejo de la Judicatura le otorgó este cargo luego de una asamblea en la que los propios vecinos lo eligieron.

 

Martha, quien trabaja en la guardería del sector, votó por él: “Sí se puede decir que vale la pena poner toda la confianza y todos los criterios y él nos va a ayudar a resolver”. 

 

Manuel tiene potestad para resolver conflictos vecinales, recientemente ayudó a dos familias que tenían un problema de linderos: “(Unos) querían que pase el alcantarillado por ahí, la otra señora no, entonces cedió el vecino y hoy están tranquilos”. 

 

Patricia Salazar del Consejo de la Judicatura, explica en qué se diferencia un 'juez de paz' de los otros jueces o de los mediadores: “La diferencia es que estas son personas que están más cercanos a la comunidad, es el vecino, puede ser la señora de la tienda, la señora del comercio al que yo acudo frecuentemente, se considera que él va a saber de mejor forma, de una forma más sabia cómo solucionar estos conflictos”. 

 

Además es un trabajo voluntario, no reciben salario. Solo necesitan haber terminado la primaria, pero es indispensable que cuenten con la confianza de sus vecinos. 

 

No pueden resolver casos que legalmente sean sancionados con cárcel,  eso ahora Manuel lo sabe, pero cuando era Policía del sector ayudó a resolver problemas de violencia doméstica gracias a su espíritu conciliador. 

 

“Hemos llegado nosotros a reconciliar, entonces hemos hecho un seguimiento a esas personas y para qué, no es por nada pero hasta ahora viven agradecidos esa familia que no se separaron, mejor aún, trataron de unirse”, recalca Manuel. 

 

Los jueces de paz están en 19 parroquias de 12 provincias, pero no en lugares con población mayoritariamente indígenas para evitar conflictos con la justicia que ellos aplican. 

 

Han sido capacitados en técnicas de negociación, proponen soluciones a los conflictos y las partes involucradas firman un compromiso. Manuel además aclara que lo que ahí se habla, ahí se queda, guarda absoluta reserva.

 

 

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