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Sábado 22 de Noviembre de 2014

Convivir antes de casarte es más antiguo de lo que nos imaginamos

Viernes 31 de Enero de 2014 - 12:11

Compartir habitación o casa antes de contraer matrimonio con la pareja es más usual y antiguo de lo que uno se imagina. En las culturas ancestrales de los Andes ya existía.

El “Servinakuy” es una tradición que los pueblos incaicos practicaban con el fin de estar seguros de que la persona elegida era la adecuada para quien buscaba pareja y, de hecho, se sigue practicando, afirma el músico y artista Bernabé Montellanos.

“Tiempo atrás mi hermano le preguntó a los padres de su enamorada si podía practicar Servinakuy. Nosotros somos de un pueblo, San Isidro de Iruya al norte de Argentina”.
 
Bernabé está muy orgulloso de su cultura y sus costumbres. Como descendiente quechua, vela por que las antiguas tradiciones en su comunidad se practiquen y mantengan vigentes.
 
Matrimonio de Prueba
“Una de estas tradiciones es el Servinakuy o matrimonio de prueba. Si una joven pareja se enamora es costumbre que el muchacho pida a los padres permiso para conocer mejor a su pareja. Si los padres aceptan, están en la obligación de buscarles casa y sustento, generalmente en la casa del novio”.
 
La edad promedio para iniciar un matrimonio de prueba en la región de Bernabé es de 16 a 17 años para los hombres y de 14 a 15 para las mujeres, nos comenta. Es una edad por debajo de la permitida para casarse según las leyes Argentinas, por lo que no hay registro de estas prácticas de forma oficial.
 
El Servinakuy puede tener una duración de entre 6 meses a tres años. Los familiares de la pareja vigilan y observan la marcha de la relación. Se aseguran de que tanto el chico como la chica cumplan las labores esperadas en un esposo o una esposa tradicional, como lo es trabajar en el campo o arreglar la casa.
 
Ventajas y desventajas
Si todos están de acuerdo de que el matrimonio de prueba está funcionando, los novios pueden contraer matrimonio de forma oficial ante la ley. Pero si la relación no cumple la expectativa general, se sugiere la separación, incluso si hay hijos de por medio. En este último caso, ambas familias deciden en qué lugar debe crecer la criatura.
 
Si bien en otros lugares del mundo aún se continúa con la idea de que la mujer debe llegar virgen al matrimonio, en las comunidades quechuas de los Andes se sigue pensando diferente. De acuerdo a las tradiciones incaicas es incluso una ventaja que la mujer ya no sea virgen cuando se casa.
 
“Uno podría pensar, además, que si una mujer es virgen es porque debe ser poco atractiva y nadie la quiere. Por eso antes de casarse a los chicos no les molesta que la chica ya tenga algo de experiencia”.

 

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