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El viaje de Kerry a Rusia, una arriesgada apuesta para la diplomacia de EEUU

Redacción

mguaman

|

Martes 19 de Mayo de 2015 - 7:22
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  • El viaje de Kerry a Rusia fue la primera visita de alto nivel de un funcionario estadounidense a Rusia desde el inicio de la crisis en Ucrania a finales de 2013.
El viaje de Kerry a Rusia fue la primera visita de alto nivel de un funcionario estadounidense a Rusia desde el inicio de la crisis en Ucrania a finales de 2013.
El secretario de Estado estadounidense John Kerry hizo una arriesgada apuesta cuando decidió viajar a Rusia la semana pasada por primera vez en dos años para reunirse con el presidente Vladimir Putin.
 
El viaje de Kerry a Rusia fue la primera visita de alto nivel de un funcionario estadounidense a Rusia desde el inicio de la crisis en Ucrania a finales de 2013.
 
Un viaje que, contraría los esfuerzos internacionales para aislar al presidente ruso por su accionar en Ucrania, como lo hicieron notar sus adversarios, según los cuales la iniciativa del jefe de la diplomacia de Washington no hace más que reforzar la imagen de Putin.  
 
Pero su apuesta podría estar comenzando a dar frutos. Dos altos diplomáticos norteamericanos fueron recibidos en Moscú el lunes para conversaciones de alto nivel por primera vez en meses, tras la crisis que atraviesan ambos países por los conflictos en Ucrania y en Siria.
 
La secretaria de Estado adjunta para Europa, Victoria Nuland, estuvo el lunes en Rusia para hablar de Ucrania. También, un enviado especial de Washington para Siria viajó a la capital rusa para discutir sobre "cómo crear las condiciones para una transición política genuina, sostenible en Siria", según informó el Departamento de Estado.
 
Aunque no hubo ningún avance concreto durante las conversaciones en el balneario del Mar Negro de Sochi entre Kerry y Putin, hay signos de un tono diferente en una relación largamente empañada por la animosidad pero vital para abordar una serie de asuntos globales, desde la situación en Medio Oriente hasta la no proliferación nuclear.
 
Los dos exenemigos de la Guerra Fría atraviesan desde 2012 su peor crisis diplomática desde la caída de la URSS en 1991.
 
Acercamientos
 
Nuland no había viajado a Moscú desde fines de 2013, justo antes de que Putin despertara la ira occidental al anexar la península ucraniana de Crimea y respaldara a los separatistas prorrusos del este de Ucrania.
 
La alta funcionaria dijo a los periodistas en Moscú que las discusiones giraron en torno a cómo "Estados Unidos podría apoyar el proceso" de aplicación del cese del fuego en Ucrania con "medidas concretas". 
 
Washington, junto con sus aliados europeos, promovió sanciones internacionales contra Moscú por su papel en la peor crisis posguerra fría en Europa, con la esperanza de revertir las políticas de Putin.
 
El objetivo del viaje a Sochi fue mantener las líneas de comunicación abiertas, subrayó Kerry, según el cual nada puede sustituir las "conversaciones directas".
 
"Esta fue una visita importante en un momento importante, y no vinimos aquí con la expectativa de que íbamos a definir un camino específico para superar tal o cual crisis o a registrar un gran avance", señaló.
 
Lavrov dijo a su vez que la visita de Kerry "permitió que unos y otros se entendieran mejor". 
 
Ser precavidos
 
Algunos analistas destacan que, en el clima actualmente reinante, el presidente de Estados Unidos Barack Obama no podría viajar a Rusia sin correr el riesgo de que se esto sea percibido como una humillación ante el beligerante Putin.
 
"Es muy importante tener una reunión cara a cara con Putin, pero sería muy arriesgado para el presidente Obama hacerlo", dijo a la AFP Fiona Hill, de la Brookings Institution. 
 
Funcionarios estadounidenses declararon en privado que se sorprendieron por el tenor de las conversaciones con Putin en Sochi, y encontraron que el presidente ruso pareció dispuesto a abordar los temas en profundidad y evitó sus habituales largas diatribas contar Occidente.
 
Al concluir sus conversaciones en la residencia de verano del presidente ruso, los dos dirigentes incluso mantuvieron una pequeña charla y compartieron una botella de vino local.
 
Hill advirtió de todas maneras que Estados Unidos debe "ser muy cuidadoso" de ahora en adelante en sus relaciones con Rusia. "Las intenciones rusas son extremadamente difíciles de entender", señaló.
 
Ambos países se necesitan, subrayó. "Rusia no quiere quedarse atrás en esta interacción estratégica en Medio Oriente", explicó Hill. 
 
Joerg Forbrig, experto en Europa oriental en el German Marshall Fund, comentó por su lado que la visita de Kerry fue "muy simbólica, pero muy poco sustanciosa". 
 
"No pasó nada y fue un gesto de los estadounidenses hacia los rusos", dijo a la AFP.
 
"Los estadounidenses reconocen que hay temas que deben ser resueltos con Rusia, pero no creo que Rusia sea sincera, porque su principal objetivo es enfrentarse a Occidente", concluyó.
Fuente: AFP

El secretario de Estado estadounidense John Kerry hizo una arriesgada apuesta cuando decidió viajar a Rusia la semana pasada por primera vez en dos años para reunirse con el presidente Vladimir Putin.

 

El viaje de Kerry a Rusia fue la primera visita de alto nivel de un funcionario estadounidense a Rusia desde el inicio de la crisis en Ucrania a finales de 2013.

 

Un viaje que, contraría los esfuerzos internacionales para aislar al presidente ruso por su accionar en Ucrania, como lo hicieron notar sus adversarios, según los cuales la iniciativa del jefe de la diplomacia de Washington no hace más que reforzar la imagen de Putin.  

 

Pero su apuesta podría estar comenzando a dar frutos. Dos altos diplomáticos norteamericanos fueron recibidos en Moscú el lunes para conversaciones de alto nivel por primera vez en meses, tras la crisis que atraviesan ambos países por los conflictos en Ucrania y en Siria.

 

La secretaria de Estado adjunta para Europa, Victoria Nuland, estuvo el lunes en Rusia para hablar de Ucrania. También, un enviado especial de Washington para Siria viajó a la capital rusa para discutir sobre "cómo crear las condiciones para una transición política genuina, sostenible en Siria", según informó el Departamento de Estado.

 

Aunque no hubo ningún avance concreto durante las conversaciones en el balneario del Mar Negro de Sochi entre Kerry y Putin, hay signos de un tono diferente en una relación largamente empañada por la animosidad pero vital para abordar una serie de asuntos globales, desde la situación en Medio Oriente hasta la no proliferación nuclear.

 

Los dos exenemigos de la Guerra Fría atraviesan desde 2012 su peor crisis diplomática desde la caída de la URSS en 1991.

 

Acercamientos

 

Nuland no había viajado a Moscú desde fines de 2013, justo antes de que Putin despertara la ira occidental al anexar la península ucraniana de Crimea y respaldara a los separatistas prorrusos del este de Ucrania.

 

La alta funcionaria dijo a los periodistas en Moscú que las discusiones giraron en torno a cómo "Estados Unidos podría apoyar el proceso" de aplicación del cese del fuego en Ucrania con "medidas concretas". 

 

Washington, junto con sus aliados europeos, promovió sanciones internacionales contra Moscú por su papel en la peor crisis posguerra fría en Europa, con la esperanza de revertir las políticas de Putin.

 

El objetivo del viaje a Sochi fue mantener las líneas de comunicación abiertas, subrayó Kerry, según el cual nada puede sustituir las "conversaciones directas".

 

"Esta fue una visita importante en un momento importante, y no vinimos aquí con la expectativa de que íbamos a definir un camino específico para superar tal o cual crisis o a registrar un gran avance", señaló.

 

Lavrov dijo a su vez que la visita de Kerry "permitió que unos y otros se entendieran mejor". 

 

Ser precavidos

 

Algunos analistas destacan que, en el clima actualmente reinante, el presidente de Estados Unidos Barack Obama no podría viajar a Rusia sin correr el riesgo de que se esto sea percibido como una humillación ante el beligerante Putin.

 

"Es muy importante tener una reunión cara a cara con Putin, pero sería muy arriesgado para el presidente Obama hacerlo", dijo a la AFP Fiona Hill, de la Brookings Institution. 

 

Funcionarios estadounidenses declararon en privado que se sorprendieron por el tenor de las conversaciones con Putin en Sochi, y encontraron que el presidente ruso pareció dispuesto a abordar los temas en profundidad y evitó sus habituales largas diatribas contar Occidente.

 

Al concluir sus conversaciones en la residencia de verano del presidente ruso, los dos dirigentes incluso mantuvieron una pequeña charla y compartieron una botella de vino local.

 

Hill advirtió de todas maneras que Estados Unidos debe "ser muy cuidadoso" de ahora en adelante en sus relaciones con Rusia. "Las intenciones rusas son extremadamente difíciles de entender", señaló.

 

Ambos países se necesitan, subrayó. "Rusia no quiere quedarse atrás en esta interacción estratégica en Medio Oriente", explicó Hill. 

 

Joerg Forbrig, experto en Europa oriental en el German Marshall Fund, comentó por su lado que la visita de Kerry fue "muy simbólica, pero muy poco sustanciosa". 

 

"No pasó nada y fue un gesto de los estadounidenses hacia los rusos", dijo a la AFP.

 

"Los estadounidenses reconocen que hay temas que deben ser resueltos con Rusia, pero no creo que Rusia sea sincera, porque su principal objetivo es enfrentarse a Occidente", concluyó.

 

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