Inicio ·Noticias · Artículo

Los fieles ya rezan a las futuras santas palestinas

Redacción

mguaman

|

Viernes 15 de Mayo de 2015 - 10:33
compártelo
  • PALESTINA. En un rincón de una iglesia de Jerusalén, los fieles ya han redactado sus plegarias a "santa María Alfonsina"
PALESTINA. En un rincón de una iglesia de Jerusalén, los fieles ya han redactado sus plegarias a "santa María Alfonsina"
En un rincón de una iglesia de Jerusalén, los fieles ya han redactado sus plegarias a "santa María Alfonsina" en un cuaderno dispuesto cerca de su tumba, sin esperar a que el papa Francisco la canonice en Roma.
 
Marie Alphonsine Danil Ghattas (1843-1927) así como Maryam de Belén Baouardy (1846-1878) se convertirán el domingo en las primeras santas palestinas de la época moderna. Su canonización ha causado fervor entre los palestinos. 
 
El presidente palestino Mahmud Abas asistirá a la ceremonia, a miles de kilómetros de la capilla de Jerusalén Occidental donde reposa Marie Alphonsine, cofundadora, en 1880, de la congregación de hermanas del Rosario. 
 
La religiosa se dedicó al trabajo pastoral y, después, al cuidado de niños y personas mayores.
 
En la actualidad, decenas de conventos y de escuelas del Rosario perpetúan su obra en los territorios palestinos, Jordania, Egipto, Líbano y otros países. 
 
"Su mensaje era 'ayudad y amad a los otros'", explica la hermana Hortance Najleh, que dirige la escuela del Rosario de Jerusalén. En un tiempo "difícil para las mujeres árabes, cuya educación era muy limitada", su mensaje se tradujo en "la educación de las hijas y de las mujeres árabes", dice.
 
'Una hija de Jerusalén' 
 
Para ella, Marie Alphonsine, nacida en Jerusalén en 1847 bajo el mandato otomano y fallecida en la Ciudad Santa bajo mandato británico en 1927, "es importante porque es una santa y una hija de Jerusalén".
 
La futura santa fue beatificada, etapa previa a la canonización, en 2009 y "vivió para educar a las niñas árabes y a sus madres", continúa la religiosa.
 
La escuela del Rosario del barrio de Beit Hanina en Jerusalén Oriental, ocupado y anexionado por Israel, sólo acoge a niñas, cristianas y musulmanas.
 
"Es fabuloso. Estamos muy orgullosas de ser alumnas de la escuela del Rosario", declara Mervat Dabebneh, de 16 años, quien, como sus compañeras, estudió la vida de Marie Alphonsine. 
 
Para acceder a la santidad, la persona tiene que haber vivido piadosamente, según la idea de la Iglesia católica, y en general, se le tienen que haber atribuido dos milagros póstumos, o sea ocurridos tras pedidos que le fueron realizados a esta persona cuando ya había muerto.
 
Marie Alphonsine debe su canonización al retorno a la vida en 2009 de un palestino en estado de muerte clínica después de haberse electrocutado. Sus allegados habían invocado a la religiosa en sus plegarias.
 
Otra santa, más misteriosa
 
Los testimonios de su vida y de su obra contrastan con los de la otra palestina que será canonizada.
 
Nacida en Galilea, Maryam de Belén Baouardy conoció una vida más corta, más turbulenta y más misteriosa. Su cuerpo descansa en un monasterio de Belén. 
 
Hermana carmelita con múltiples experiencias místicas, contribuyó a la fundación de este monasterio donde falleció en 1878, a los 33 años.
 
Maryam Baouardy es ya objeto de una veneración que probablemente aumentará. 
 
"Su vida estuvo dedicada al rezo y al trabajo en el monasterio", dice la hermana Feryal Karraa en la capilla donde descansan las reliquias de Baouardy. 
 
Huérfana y analfabeta, un pretendiente musulmán le habría cortado la garganta después de que rechazara convertirse al islam. Una enigmática "monja de azul" le habría salvado la vida, indica la página web de las Carmelitas.
 
Al parecer, fueron los rezos dirigidos a Maryam Baouardy los que habrían salvado a un bebé palestino que nació estrangulado por su cordón umbilical y al que no se le daban más de dos días de vida, según la hermana Feryal Karraa. El niño es hoy un escolar en plena forma.
Fuente: AFP

En un rincón de una iglesia de Jerusalén, los fieles ya han redactado sus plegarias a "santa María Alfonsina" en un cuaderno dispuesto cerca de su tumba, sin esperar a que el papa Francisco la canonice en Roma.

 

Marie Alphonsine Danil Ghattas (1843-1927) así como Maryam de Belén Baouardy (1846-1878) se convertirán el domingo en las primeras santas palestinas de la época moderna. Su canonización ha causado fervor entre los palestinos. 

 

El presidente palestino Mahmud Abas asistirá a la ceremonia, a miles de kilómetros de la capilla de Jerusalén Occidental donde reposa Marie Alphonsine, cofundadora, en 1880, de la congregación de hermanas del Rosario. 

 

La religiosa se dedicó al trabajo pastoral y, después, al cuidado de niños y personas mayores.

 

En la actualidad, decenas de conventos y de escuelas del Rosario perpetúan su obra en los territorios palestinos, Jordania, Egipto, Líbano y otros países. 

 

"Su mensaje era 'ayudad y amad a los otros'", explica la hermana Hortance Najleh, que dirige la escuela del Rosario de Jerusalén. En un tiempo "difícil para las mujeres árabes, cuya educación era muy limitada", su mensaje se tradujo en "la educación de las hijas y de las mujeres árabes", dice.

 

'Una hija de Jerusalén' 

 

Para ella, Marie Alphonsine, nacida en Jerusalén en 1847 bajo el mandato otomano y fallecida en la Ciudad Santa bajo mandato británico en 1927, "es importante porque es una santa y una hija de Jerusalén".

 

La futura santa fue beatificada, etapa previa a la canonización, en 2009 y "vivió para educar a las niñas árabes y a sus madres", continúa la religiosa.

 

La escuela del Rosario del barrio de Beit Hanina en Jerusalén Oriental, ocupado y anexionado por Israel, sólo acoge a niñas, cristianas y musulmanas.

 

"Es fabuloso. Estamos muy orgullosas de ser alumnas de la escuela del Rosario", declara Mervat Dabebneh, de 16 años, quien, como sus compañeras, estudió la vida de Marie Alphonsine. 

 

Para acceder a la santidad, la persona tiene que haber vivido piadosamente, según la idea de la Iglesia católica, y en general, se le tienen que haber atribuido dos milagros póstumos, o sea ocurridos tras pedidos que le fueron realizados a esta persona cuando ya había muerto.

 

Marie Alphonsine debe su canonización al retorno a la vida en 2009 de un palestino en estado de muerte clínica después de haberse electrocutado. Sus allegados habían invocado a la religiosa en sus plegarias.

 

Otra santa, más misteriosa

 

Los testimonios de su vida y de su obra contrastan con los de la otra palestina que será canonizada.

 

Nacida en Galilea, Maryam de Belén Baouardy conoció una vida más corta, más turbulenta y más misteriosa. Su cuerpo descansa en un monasterio de Belén. 

 

Hermana carmelita con múltiples experiencias místicas, contribuyó a la fundación de este monasterio donde falleció en 1878, a los 33 años.

 

Maryam Baouardy es ya objeto de una veneración que probablemente aumentará. 

 

"Su vida estuvo dedicada al rezo y al trabajo en el monasterio", dice la hermana Feryal Karraa en la capilla donde descansan las reliquias de Baouardy. 

 

Huérfana y analfabeta, un pretendiente musulmán le habría cortado la garganta después de que rechazara convertirse al islam. Una enigmática "monja de azul" le habría salvado la vida, indica la página web de las Carmelitas.

 

Al parecer, fueron los rezos dirigidos a Maryam Baouardy los que habrían salvado a un bebé palestino que nació estrangulado por su cordón umbilical y al que no se le daban más de dos días de vida, según la hermana Feryal Karraa. El niño es hoy un escolar en plena forma.

 

SUSCRÍBETE Y RECIBE LOS TITULARES

* campos requeridos
Frecuencia Correos *
Le recomendamos