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La sombra de Sadam Husein sigue planeando sobre Irak

Redacción

gpinasco

|

Domingo 03 de Mayo de 2015 - 19:00
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  • Centenares de miles de soldados y oficiales curtidos fueron despedidos con el único motivo de haber servido en el ejército de Sadam Husein.
Centenares de miles de soldados y oficiales curtidos fueron despedidos con el único motivo de haber servido en el ejército de Sadam Husein.
Doce años después de su caída, el régimen de Sadam Husein sigue obsesionando a Irak, como lo ha demostrado el shock provocado por los rumores sobre la muerte de quien fuera su número dos, Ezat Ibrahim al Duri, que dio su apoyo a los yihadistas.
 
Los gritos hostiles de "¡Muerte a los baasistas!" acompañaron el transporte del supuesto cuerpo de Duri cuando fue entregado a las autoridades el 20 de abril pasado.
 
Bagad todavía no ha confirmado la muerte de este hombre, entre los más buscados del país, que habría perecido en los combates en la región de Tikrit (norte) entre las fuerzas gubernamentales y los yihadistas del grupo Estado Islámico.
 
Su muerte no sería "menos importante" que la ejecución en 2006 de Sadam Husein, dice Jasem al Jazairi, un responsable de la Brigada Hezbolá, grupo paramilitar chiita apoyado por Irán que entregó el cuerpo al gobierno.
 
 
El partido "Baas sigue ahí y sería un error pensar que el partido y los baasistas han desaparecido", dice Ihsane al Shammari, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Bagdad.
 
Baasistas todavía 'activos' 
Aunque "los símbolos como Sadam o Ezat al Duri han desaparecido, muchos dirigentes siguen activos y tratan de deponer el sistema político democrático en Irak", según él.
 
El partido Baas dominó Irak desde el golpe de Estado de 1968 hasta la intervención estadounidense de 2003 que puso fin al régimen de Sadam Husein.
 
Los baasistas desempeñaron un papel clave en la insurrección contra los estadounidenses antes de acercarse al EI. Según documentos obtenidos por el semanario alemán Der Spiegel, un exoficial de Sadam Husein ha sido el "estratega más importante" que planificó la expansión del EI en Siria y su regreso a Irak el pasado año.
 
Según Shamari, estos documentos no han hecho más que convencer a los iraquíes de que el EI solo es una fachada para los baasistas que intentan recuperar el poder.
 
En su último vídeo colgado en internet en julio de 2014, Duri había calificado de "héroes" a los yihadistas que conquistaron a partir de junio de 2014 vastos territorios en Irak con el apoyo de algunos caciques del antiguo régimen.
 
Buscado desde 2003, Duri estaba muy vinculado con el Ejército de Hombres de la Naqshbandiya (JRTN), que cuenta con un número importante de combatientes en el seno de la insurrección.
 
Desde su llegada a Irak, el "pro-cónsul" estadounidense Paul Bremer había firmado en mayo de 2003 el decreto sobre la "desbaasificación" de la sociedad y el desmantelamiento del ejército.
 
Centenares de miles de soldados y oficiales curtidos fueron despedidos con el único motivo de haber servido en el ejército de Sadam Husein.
 
Los detractores de la desbaasificación estiman que tendía a ser utilizada sistemáticamente contra la minoría sunita, de la que procedía Sadam Husein.
 
'Excluido de todo' 
Otrora general del ejército de Sadam Husein, Abu Mutlak se ha convertido en taxista para poder alimentar a su familia. Explica que la amargura ha hecho que muchos de sus colegas empuñen las armas para combatir el poder.
 
"¿Cómo pretenden que participe en la construcción de un nuevo sistema político que me ha excluido y me ha robado todo?", se pregunta.
 
Cualquier relación con el antiguo régimen puede acabar con una carrera. Como la de Rafid Jaburi, portavoz del primer ministro Haider al Abadi, obligado a dimitir en abril tras la difusión en internet de un video que lo muestra cantando hace más de 15 años una canción que glorifica a Sadam Husein.
 
La evocación del antiguo dictador sigue rondando a algunos iraquíes que han sufrido la brutalidad de su régimen. "Cada vez que oigo el nombre de Sadam en la televisión o en la radio, me echo a temblar, no por miedo sino por odio", dice Aras Abed, un kurdo que perdió a 12 miembros de su familia en el ataque químico de Halabja en 1988.
 
Pero otros cultivan la nostalgia del antiguo régimen, considerando que el poder actual es ineficaz, sobre todo para luchar contra la violencia endémica. 
Fuente: AFP

Doce años después de su caída, el régimen de Sadam Husein sigue obsesionando a Irak, como lo ha demostrado el shock provocado por los rumores sobre la muerte de quien fuera su número dos, Ezat Ibrahim al Duri, que dio su apoyo a los yihadistas.

 

Los gritos hostiles de "¡Muerte a los baasistas!" acompañaron el transporte del supuesto cuerpo de Duri cuando fue entregado a las autoridades el 20 de abril pasado.

 

Bagad todavía no ha confirmado la muerte de este hombre, entre los más buscados del país, que habría perecido en los combates en la región de Tikrit (norte) entre las fuerzas gubernamentales y los yihadistas del grupo Estado Islámico.

 

Su muerte no sería "menos importante" que la ejecución en 2006 de Sadam Husein, dice Jasem al Jazairi, un responsable de la Brigada Hezbolá, grupo paramilitar chiita apoyado por Irán que entregó el cuerpo al gobierno.

 

Lea: IRAK DESPUÉS DE SADAM HUSEIN 

 

El partido "Baas sigue ahí y sería un error pensar que el partido y los baasistas han desaparecido", dice Ihsane al Shammari, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Bagdad.

 

Baasistas todavía 'activos' 

Aunque "los símbolos como Sadam o Ezat al Duri han desaparecido, muchos dirigentes siguen activos y tratan de deponer el sistema político democrático en Irak", según él.

 

El partido Baas dominó Irak desde el golpe de Estado de 1968 hasta la intervención estadounidense de 2003 que puso fin al régimen de Sadam Husein.

 

Los baasistas desempeñaron un papel clave en la insurrección contra los estadounidenses antes de acercarse al EI. Según documentos obtenidos por el semanario alemán Der Spiegel, un exoficial de Sadam Husein ha sido el "estratega más importante" que planificó la expansión del EI en Siria y su regreso a Irak el pasado año.

 

Según Shamari, estos documentos no han hecho más que convencer a los iraquíes de que el EI solo es una fachada para los baasistas que intentan recuperar el poder.

 

En su último vídeo colgado en internet en julio de 2014, Duri había calificado de "héroes" a los yihadistas que conquistaron a partir de junio de 2014 vastos territorios en Irak con el apoyo de algunos caciques del antiguo régimen.

 

Buscado desde 2003, Duri estaba muy vinculado con el Ejército de Hombres de la Naqshbandiya (JRTN), que cuenta con un número importante de combatientes en el seno de la insurrección.

 

Desde su llegada a Irak, el "pro-cónsul" estadounidense Paul Bremer había firmado en mayo de 2003 el decreto sobre la "desbaasificación" de la sociedad y el desmantelamiento del ejército.

 

Centenares de miles de soldados y oficiales curtidos fueron despedidos con el único motivo de haber servido en el ejército de Sadam Husein.

 

Los detractores de la desbaasificación estiman que tendía a ser utilizada sistemáticamente contra la minoría sunita, de la que procedía Sadam Husein.

 

'Excluido de todo' 

Otrora general del ejército de Sadam Husein, Abu Mutlak se ha convertido en taxista para poder alimentar a su familia. Explica que la amargura ha hecho que muchos de sus colegas empuñen las armas para combatir el poder.

 

"¿Cómo pretenden que participe en la construcción de un nuevo sistema político que me ha excluido y me ha robado todo?", se pregunta.

 

Cualquier relación con el antiguo régimen puede acabar con una carrera. Como la de Rafid Jaburi, portavoz del primer ministro Haider al Abadi, obligado a dimitir en abril tras la difusión en internet de un video que lo muestra cantando hace más de 15 años una canción que glorifica a Sadam Husein.

 

La evocación del antiguo dictador sigue rondando a algunos iraquíes que han sufrido la brutalidad de su régimen. "Cada vez que oigo el nombre de Sadam en la televisión o en la radio, me echo a temblar, no por miedo sino por odio", dice Aras Abed, un kurdo que perdió a 12 miembros de su familia en el ataque químico de Halabja en 1988.

 

Pero otros cultivan la nostalgia del antiguo régimen, considerando que el poder actual es ineficaz, sobre todo para luchar contra la violencia endémica. 

 

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