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Dido Elizabeth Belle, la esclava que vivió como rica en Londres

Redacción

tmenendez

|

Domingo 19 de Abril de 2015 - 14:19
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  • INGLATERRA.- La joven fue concebida entre un joven capitán inglés, destinado en las Indias Occidentales, y una esclava. Foto: Internet
INGLATERRA.- La joven fue concebida entre un joven capitán inglés, destinado en las Indias Occidentales, y una esclava. Foto: Internet
La historia comenzó con John Lindsay, un joven oficial de la Marina Real Británica, que fue enviado en 1757 a las Indias Occidentales, parte de las colonias que el Reino Unido poseía en el continente americano; y allí, como muchos otros jóvenes de su edad, trató de pasar de la mejor manera el largo destino.
 
Una de esas distracciones de buena parte de los colonos era mantener relaciones sexuales con las esclavas africanas, quedando muchas de ellas embarazadas y procreando un gran número de mestizos.
 
La inmensa mayoría de oficiales que cumplían el servicio se desentendían por completo del hecho de haber tenido descendencia, pero el caso de John Lindsay fue distinto. En 1761, fruto de sus relaciones íntimas con la joven esclava María Belle nació una niña a la que llamó Dido y, a pesar de su juventud (24 años de edad), el capitán decidió que quería darle un futuro mejor a esa pequeña niña, quien durante sus primeros años de vida vivió y creció como una esclava.
 
Cuando en 1765 le llegó la hora de volver a Londres, John Lindsay no dudó en llevarse consigo a la pequeña Dido, pero no podía responsabilizarse de ella al estar soltero y era consciente que provocaría muchísimas críticas y algún que otro disgusto dentro de su estricto y aristocrático entorno familiar. Por ello, pensó que quien mejor podría cuidar y criar a su pequeña mestiza eran sus tíos William Murray y Elizabeth Finch, Condes de Mansfield, quienes llevaban varios años queriendo tener descendencia sin haberlo conseguirlo.  
 
Lindsay conocía bien a sus tíos y sabía que la niña sería querida como si fuese propia y, sobre todo, sin importarles el color de piel de la pequeña. Murray era presidente del Tribunal Supremo del Reino Unido.
 
Un año después, el matrimonio Murray acogió en su residencia a otra pequeña llamada Elizabeth, también sobrina del juez y que había perdido a su madre poco después de nacer.
 
Las niñas se llevaban un año de edad y se criaron como si fueran auténticas hermanas, aunque en realidad eran primas de sangre. En el ámbito familiar, no hubo ni una sola distinción entre ninguna de las dos, aunque la ley (tantas veces injusta) consideraba a Dido como esclava debido al color de su piel, motivo por el que en algunos documentos figuraba como dama de compañía, pero en realidad jamás se le dio un trato diferenciado respecto a Elizabeth.
 
La joven mestiza creció en un entorno lleno de amor y respeto hacia ella y sus orígenes. Evidentemente, había algunos miembros del círculo más íntimo de la familia Murray que no veían con buenos ojos que el matrimonio tuviese un trato exactamente igual y sin diferencias entre las niñas que fueron creciendo, pero, a pesar de ello, el juez decidió hacerlo así y dejar parte de su herencia y fortuna. También dejó un documento que aseguraba su libertad, con el fin de que nunca pudiese ser considerada como esclava. 
 
Dido Elizabeth Belle, nombre con el que fue bautizada a su llegada a Inglaterra, vivió a lo largo de tres décadas en la residencia familiar de los Murray. A los 32 años de edad, tras el fallecimiento de William en 1793, contrajo matrimonio con John Davinier con quien tuvo tres hijos.
 
En 1803, a la edad de 43 años, Dido falleció, aunque en ninguna fuente consultada indica el motivo de su muerte. Una corta vida para una mujer que, a pesar de haber nacido como esclava consiguió vivir como una aristócrata.
 

La historia comenzó con John Lindsay, un joven oficial de la Marina Real Británica, que fue enviado en 1757 a las Indias Occidentales, parte de las colonias que el Reino Unido poseía en el continente americano; y allí, como muchos otros jóvenes de su edad, trató de pasar de la mejor manera el largo destino.

 

Una de esas distracciones de buena parte de los colonos era mantener relaciones sexuales con las esclavas africanas, quedando muchas de ellas embarazadas y procreando un gran número de mestizos.

 

La inmensa mayoría de oficiales que cumplían el servicio se desentendían por completo del hecho de haber tenido descendencia, pero el caso de John Lindsay fue distinto. En 1761, fruto de sus relaciones íntimas con la joven esclava María Belle nació una niña a la que llamó Dido y, a pesar de su juventud (24 años de edad), el capitán decidió que quería darle un futuro mejor a esa pequeña niña, quien durante sus primeros años de vida vivió y creció como una esclava.

 

Cuando en 1765 le llegó la hora de volver a Londres, John Lindsay no dudó en llevarse consigo a la pequeña Dido, pero no podía responsabilizarse de ella al estar soltero y era consciente que provocaría muchísimas críticas y algún que otro disgusto dentro de su estricto y aristocrático entorno familiar. Por ello, pensó que quien mejor podría cuidar y criar a su pequeña mestiza eran sus tíos William Murray y Elizabeth Finch, Condes de Mansfield, quienes llevaban varios años queriendo tener descendencia sin haberlo conseguirlo.  

 

Lindsay conocía bien a sus tíos y sabía que la niña sería querida como si fuese propia y, sobre todo, sin importarles el color de piel de la pequeña. Murray era presidente del Tribunal Supremo del Reino Unido.

 

Un año después, el matrimonio Murray acogió en su residencia a otra pequeña llamada Elizabeth, también sobrina del juez y que había perdido a su madre poco después de nacer.

 

Las niñas se llevaban un año de edad y se criaron como si fueran auténticas hermanas, aunque en realidad eran primas de sangre. En el ámbito familiar, no hubo ni una sola distinción entre ninguna de las dos, aunque la ley (tantas veces injusta) consideraba a Dido como esclava debido al color de su piel, motivo por el que en algunos documentos figuraba como dama de compañía, pero en realidad jamás se le dio un trato diferenciado respecto a Elizabeth.

 

La joven mestiza creció en un entorno lleno de amor y respeto hacia ella y sus orígenes. Evidentemente, había algunos miembros del círculo más íntimo de la familia Murray que no veían con buenos ojos que el matrimonio tuviese un trato exactamente igual y sin diferencias entre las niñas que fueron creciendo, pero, a pesar de ello, el juez decidió hacerlo así y dejar parte de su herencia y fortuna. También dejó un documento que aseguraba su libertad, con el fin de que nunca pudiese ser considerada como esclava. 

 

Dido Elizabeth Belle, nombre con el que fue bautizada a su llegada a Inglaterra, vivió a lo largo de tres décadas en la residencia familiar de los Murray. A los 32 años de edad, tras el fallecimiento de William en 1793, contrajo matrimonio con John Davinier con quien tuvo tres hijos.

 

En 1803, a la edad de 43 años, Dido falleció, aunque en ninguna fuente consultada indica el motivo de su muerte. Una corta vida para una mujer que, a pesar de haber nacido como esclava consiguió vivir como una aristócrata.

 

 

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