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Grupo yihadista EI reivindica el ataque contra turistas en Túnez

Redacción

jesuarez

|

Jueves 19 de Marzo de 2015 - 16:16
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  • TÚNEZ.- Túnez era considerado un modelo de estabilidad después sobrevivir a la Primavera Árabe. Fotos: EFE
Video: TÚNEZ.- Túnez era considerado un modelo de estabilidad después sobrevivir a la Primavera Árabe. Fotos: EFE
El grupo yihadista Estado Islámico reivindicó  el ataque contra el museo del Bardo en Túnez que acabó con la vida de 21 personas, el primer atentado contra extranjeros desde la revolución de 2011, que hace temer una desestabilización de la joven democracia.
 
El ataque perpetrado por hombres armados, fue el más mortífero ejecutado por la organización yihadista contra occidentales. 
 
 
Según el grupo yihadista, la operación contra el museo, fue llevada a cabo por "dos caballeros del califato, Abu Zkaria al Tunsi y Abu Anas al Tunsi", que llevaban "armas automáticas y bombas" y "lograron sitiar a un grupo de nacionales de países cruzados".
 
El ministerio del Interior identificó a los autores como Yassine Abidi y Hatem Khachnaoui, y dijo que "probablemente" son tunecinos.
 
El grupo yihadista, presente en Siria, Irak y Libia, reivindicó la operación a través de un mensaje de audio publicado en internet, en el que amenazó a Túnez con más ataques y afirmó que no se trataba más que "del principio".
 
"Lo que han visto no es más que el principio. No van a disfrutar ni de seguridad ni de paz", continúa la grabación. 
 
El ataque golpeó al museo más famoso del país, dejando 21 muertos (20 turistas y un tunecino), según el último balance oficial. Trece extranjeros han sido identificados, incluidos tres japoneses, dos españoles, dos franceses, un colombiano, un australiano, una británica, una belga, un polaco y un italiano, según el gobierno de Túnez.
 
Muchos de los turistas extranjeros muertos viajaban en cruceros e hicieron una escala en Túnez para descubrir el país.  
 
La primera consecuencia económica del ataque ha sido la anulación por parte de las compañías italianas MSC y Costa Cruceros de todas las escalas de sus buques previstas en Túnez.
 
El primer ministro, Habib Essid, reconoció que el ataque contra el museo, adyacente al parlamento, que se produjo mientras se discutía en el Congreso una reforma a la ley antiterrorista, reveló "fallas en todo el sistema de seguridad". 
 
Un país considerado modelo
 
La única buena noticia de la jornada fue el anuncio de que dos turistas españoles que estaban desaparecidos fueron encontrados sanos y salvos en el museo, donde pasaron la noche escondidos con la ayuda de un empleado.
 
El ataque fue condenado por la comunidad internacional y generó mucha conmoción en Túnez. 
 
En la tarde, cerca de 200 personas participaron en una "reunión popular silenciosa" delante del museo del Bardo. Algunas personas depositaron flores delante de la entrada del museo, donde todavía había rastros de sangre. 
 
"Vine para dejar un mensaje: estamos todos y todas contra el terrorismo", dijo Emna Dammak, una joven profesora. 
 
Este ataque es el más grave en Túnez desde un atentado suicida contra una sinagoga en 2002, que fue reivindicado por Al Qaida y que provocó la muerte de 14 alemanes, dos franceses y cinco tunecinos.
 
Además es el primer ataque contra extranjeros desde el fin de la dictadura de Zine El Abidine Ben Ali en 2011, en un país que era considerado como un modelo de estabilidad después de que en muchos países la Primavera Árabe derivara en caos y represión. 
Fuente: AFP

El grupo yihadista Estado Islámico reivindicó  el ataque contra el museo del Bardo en Túnez que acabó con la vida de 21 personas, el primer atentado contra extranjeros desde la revolución de 2011, que hace temer una desestabilización de la joven democracia.

 

El ataque perpetrado por hombres armados, fue el más mortífero ejecutado por la organización yihadista contra occidentales. 

 

Lea además: Identificados los dos atacantes del atentado de Túnez

 

Según el grupo yihadista, la operación contra el museo, fue llevada a cabo por "dos caballeros del califato, Abu Zkaria al Tunsi y Abu Anas al Tunsi", que llevaban "armas automáticas y bombas" y "lograron sitiar a un grupo de nacionales de países cruzados".

 

El ministerio del Interior identificó a los autores como Yassine Abidi y Hatem Khachnaoui, y dijo que "probablemente" son tunecinos.

 

El grupo yihadista, presente en Siria, Irak y Libia, reivindicó la operación a través de un mensaje de audio publicado en internet, en el que amenazó a Túnez con más ataques y afirmó que no se trataba más que "del principio".

 

"Lo que han visto no es más que el principio. No van a disfrutar ni de seguridad ni de paz", continúa la grabación. 

 

El ataque golpeó al museo más famoso del país, dejando 21 muertos (20 turistas y un tunecino), según el último balance oficial. Trece extranjeros han sido identificados, incluidos tres japoneses, dos españoles, dos franceses, un colombiano, un australiano, una británica, una belga, un polaco y un italiano, según el gobierno de Túnez.

 

Muchos de los turistas extranjeros muertos viajaban en cruceros e hicieron una escala en Túnez para descubrir el país.  

 

La primera consecuencia económica del ataque ha sido la anulación por parte de las compañías italianas MSC y Costa Cruceros de todas las escalas de sus buques previstas en Túnez.

 

El primer ministro, Habib Essid, reconoció que el ataque contra el museo, adyacente al parlamento, que se produjo mientras se discutía en el Congreso una reforma a la ley antiterrorista, reveló "fallas en todo el sistema de seguridad". 

 

Un país considerado modelo

 

La única buena noticia de la jornada fue el anuncio de que dos turistas españoles que estaban desaparecidos fueron encontrados sanos y salvos en el museo, donde pasaron la noche escondidos con la ayuda de un empleado.

 

El ataque fue condenado por la comunidad internacional y generó mucha conmoción en Túnez. 

 

En la tarde, cerca de 200 personas participaron en una "reunión popular silenciosa" delante del museo del Bardo. Algunas personas depositaron flores delante de la entrada del museo, donde todavía había rastros de sangre. 

 

"Vine para dejar un mensaje: estamos todos y todas contra el terrorismo", dijo Emna Dammak, una joven profesora. 

 

Este ataque es el más grave en Túnez desde un atentado suicida contra una sinagoga en 2002, que fue reivindicado por Al Qaida y que provocó la muerte de 14 alemanes, dos franceses y cinco tunecinos.

 

Además es el primer ataque contra extranjeros desde el fin de la dictadura de Zine El Abidine Ben Ali en 2011, en un país que era considerado como un modelo de estabilidad después de que en muchos países la Primavera Árabe derivara en caos y represión. 

 

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