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En gran paso hacia la paz, Colombia detiene ataques aéreos contra FARC

Redacción

jesuarez

|

Miércoles 11 de Marzo de 2015 - 18:24
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  • COLOMBIA.-El conflicto armado colombiano ha dejado 220.000 muertos y más de cinco millones de desplazados. Fotos: Web y EFE
COLOMBIA.-El conflicto armado colombiano ha dejado 220.000 muertos y más de cinco millones de desplazados. Fotos: Web y EFE
En un gran paso hacia la paz en Colombia, el gobierno detendrá durante un mes los ataques aéreos contra la guerrilla comunista de las FARC, con la que negocia el fin de más de 50 años de conflicto armado.
 
Esta medida sin precedentes en este proceso de paz, anunciada en cadena nacional de televisión por el presidente Juan Manuel Santos, busca acelerar las pláticas que avanza desde noviembre de 2012 en Cuba con las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC) para terminar con la conflagración interna más antigua de Latinoamérica.
 
 
El mandatario de centro-derecha, que hasta ahora se había negado a decretar una tregua militar antes de un acuerdo definitivo por considerar que fortalecería a la guerrilla, dijo responder así al histórico alto al fuego unilateral e indefinido que las FARC iniciaron en diciembre pasado. 
 
La suspensión de bombardeos, claves en la estrategia contra el principal grupo rebelde del país, "no es un cese al fuego bilateral disfrazado", destacó en rueda de prensa el jefe de la delegación del gobierno en La Habana, Humberto de la Calle.
 
"Esta medida de construcción de confianza", que es "transitoria" y será reevaluada al cabo de un mes, no supondrá frenar la acción de la fuerza pública contra la extorsión, el secuestro y el narcotráfico, aclaró, sobre la lucha contra toda forma de crimen organizado subrayada la víspera por el presidente.
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La decisión fue considerada este miércoles como un "paso importante" por el coordinador residente y humanitario de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild.
 
Santos, reelecto en junio pasado con la promesa de sellar la paz, anunció además la creación de una comisión de "carácter incluyente y pluralista" que integre a todo el espectro de la opinión pública, especialmente a los partidarios de su predecesor, el expresidente Álvaro Uribe, el más férreo opositor a los diálogos.
 
Otro dos críticos de las conversaciones de paz, el expresidente Andrés Pastrana (1998-2002) y la excandidata presidencial del Partido Conservador, Martha Lucía Ramírez, quien en las últimas elecciones presidenciales apoyó al postulante de Uribe, Óscar Iván Zuluaga, ya anunciaron su adhesión.
 
"La #paz de #Colombia está por encima de cualquier diferencia política", tuiteó Pastrana, en cuyo gobierno se frustró el último intento de paz con las FARC en el Caguán (suroeste), antes de las actuales conversaciones.
 
"Jugada maestra"
 
Para Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC), la decisión de Santos "es una jugada maestra que saca al proceso de paz de un momento crítico".
 
"Resuelve al problema de cómo dialogar en medio de la guerra. Y avanza en el sentido de que asegura que la violencia del conflicto no va a romper la negociación", dijo.
 
Por otra parte, esta medida permite a la fuerza pública centrarse en el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), segunda guerrilla del país, que ha aumentado ataques y secuestros en los últimos 18 meses, indicó.
 
"Esto abre una última ventana de oportunidad al ELN para sumarse al tren de la paz", señaló Restrepo, en alusión a los contactos exploratorios que ese grupo insurgente sostiene desde hace un año con el gobierno con miras a instalar formalmente una mesa de negociación paralela a la de las FARC, que aún no arrojan resultados concretos.
 
Santos ordenó redoblar las operaciones militares contra el ELN, algo que tanto Restrepo como Ariel Ávila, de la Fundación Paz y Reconciliación, interpretan como una medida para presionar a los rebeldes a dialogar.
 
"La suspensión de bombardeos a campamentos de las FARC en nada afecta las operaciones en contra del ELN. Esta organización –en lugar de entrar en sintonía con el desescalamiento y la búsqueda de la paz– ha continuado, y hasta incrementado, sus actividades delictivas", dijo Santos.
 
Fundadas en 1964, las FARC y el ELN, con 8.000 y 2.500 combatientes respectivamente, según las autoridades, son las únicas guerrillas de extrema izquierda aún activas en Colombia, donde operan esencialmente en zonas rurales.
 
El conflicto armado colombiano, en el que han participado guerrillas, paramilitares, agentes del Estado y bandas narcotraficantes, ha dejado oficialmente al menos 220.000 muertos y más de cinco millones de desplazados.
Fuente: AFP

En un gran paso hacia la paz en Colombia, el gobierno detendrá durante un mes los ataques aéreos contra la guerrilla comunista de las FARC, con la que negocia el fin de más de 50 años de conflicto armado.

 

Esta medida sin precedentes en este proceso de paz, anunciada en cadena nacional de televisión por el presidente Juan Manuel Santos, busca acelerar las pláticas que avanza desde noviembre de 2012 en Cuba con las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC) para terminar con la conflagración interna más antigua de Latinoamérica.

 

Lea además: Presidente de Colombia anuncia cese temporal de bombardeos contra las FARC

 

El mandatario de centro-derecha, que hasta ahora se había negado a decretar una tregua militar antes de un acuerdo definitivo por considerar que fortalecería a la guerrilla, dijo responder así al histórico alto al fuego unilateral e indefinido que las FARC iniciaron en diciembre pasado. 

 

La suspensión de bombardeos, claves en la estrategia contra el principal grupo rebelde del país, "no es un cese al fuego bilateral disfrazado", destacó en rueda de prensa el jefe de la delegación del gobierno en La Habana, Humberto de la Calle.

 

"Esta medida de construcción de confianza", que es "transitoria" y será reevaluada al cabo de un mes, no supondrá frenar la acción de la fuerza pública contra la extorsión, el secuestro y el narcotráfico, aclaró, sobre la lucha contra toda forma de crimen organizado subrayada la víspera por el presidente.

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La decisión fue considerada este miércoles como un "paso importante" por el coordinador residente y humanitario de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild.

 

Santos, reelecto en junio pasado con la promesa de sellar la paz, anunció además la creación de una comisión de "carácter incluyente y pluralista" que integre a todo el espectro de la opinión pública, especialmente a los partidarios de su predecesor, el expresidente Álvaro Uribe, el más férreo opositor a los diálogos.

 

Otro dos críticos de las conversaciones de paz, el expresidente Andrés Pastrana (1998-2002) y la excandidata presidencial del Partido Conservador, Martha Lucía Ramírez, quien en las últimas elecciones presidenciales apoyó al postulante de Uribe, Óscar Iván Zuluaga, ya anunciaron su adhesión.

 

"La #paz de #Colombia está por encima de cualquier diferencia política", tuiteó Pastrana, en cuyo gobierno se frustró el último intento de paz con las FARC en el Caguán (suroeste), antes de las actuales conversaciones.

 

"Jugada maestra"

 

Para Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC), la decisión de Santos "es una jugada maestra que saca al proceso de paz de un momento crítico".

 

"Resuelve al problema de cómo dialogar en medio de la guerra. Y avanza en el sentido de que asegura que la violencia del conflicto no va a romper la negociación", dijo.

 

Por otra parte, esta medida permite a la fuerza pública centrarse en el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), segunda guerrilla del país, que ha aumentado ataques y secuestros en los últimos 18 meses, indicó.

 

"Esto abre una última ventana de oportunidad al ELN para sumarse al tren de la paz", señaló Restrepo, en alusión a los contactos exploratorios que ese grupo insurgente sostiene desde hace un año con el gobierno con miras a instalar formalmente una mesa de negociación paralela a la de las FARC, que aún no arrojan resultados concretos.

 

Santos ordenó redoblar las operaciones militares contra el ELN, algo que tanto Restrepo como Ariel Ávila, de la Fundación Paz y Reconciliación, interpretan como una medida para presionar a los rebeldes a dialogar.

 

"La suspensión de bombardeos a campamentos de las FARC en nada afecta las operaciones en contra del ELN. Esta organización –en lugar de entrar en sintonía con el desescalamiento y la búsqueda de la paz– ha continuado, y hasta incrementado, sus actividades delictivas", dijo Santos.

 

Fundadas en 1964, las FARC y el ELN, con 8.000 y 2.500 combatientes respectivamente, según las autoridades, son las únicas guerrillas de extrema izquierda aún activas en Colombia, donde operan esencialmente en zonas rurales.

 

El conflicto armado colombiano, en el que han participado guerrillas, paramilitares, agentes del Estado y bandas narcotraficantes, ha dejado oficialmente al menos 220.000 muertos y más de cinco millones de desplazados.

 

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