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Trance y tatuajes en un festival en Tailandia

Redacción

mguaman

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Sábado 07 de Marzo de 2015 - 10:14
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  • TAILANDIA. Los voluntarios forman una barrera para detener a los "poseídos". A menudo les pellizcan las orejas, para según dicen eliminar el espíritu que habita en ellos. Fotos: AFP
TAILANDIA. Los voluntarios forman una barrera para detener a los "poseídos". A menudo les pellizcan las orejas, para según dicen eliminar el espíritu que habita en ellos. Fotos: AFP
Todo empieza con gemidos y gritos, seguidos de una danza y una carrera alocada. Decenas de tailandeses entraron en trance este sábado antes de hacerse tatuar durante un festival multitudinario en un templo budista de Tailandia.
 
Esta ceremonia anual celebrada en el Wat Bang Phra, un templo de la provincia de Nakon Pathom, a unos 80 km al oeste de Bangkok, es conocida por unos tatuajes a los que se les atribuyen poderes místicos de protección o buena suerte.
 
Frente a un estrado en el que reina un inmenso buda negro, miles de personas llevan sentadas en el suelo desde las ocho de la mañana para escuchar los discursos de los monjes.
 
De repente se escucha el gruñido de un felino. La persona que emitió los gritos se echa a correr como si estuviera poseída. A unos metros de allí, un joven se levanta e imita a un pollo, otro avanza renqueante. Cuando entran en trance, los tres hombres tatuados imitan casi siempre a los animales que llevan dibujados en el cuerpo con tinta negra.
 
Al final, los voluntarios forman una barrera para detener a los "poseídos". A menudo les pellizcan las orejas, para según dicen eliminar el espíritu que habita en ellos.
 
"Vine para renovar la protección de mis tatuajes y también para completar el que tengo en la espalda", explica Noon, de 32 años, todavía empapada en sudor.
 
Los tatuajes representan criaturas míticas, animales feroces, escrituras consideradas mágicas. Son prácticamente gratuitos, puesto que los creadores sólo piden una ofrenda.
 
La mayoría de los que entran en trance son hombres, pero las mujeres también se apuntan a estos tatuajes, realizados con varillas de metal terminadas en punta y una tinta fabricada con distintos ingredientes, como veneno de serpiente, hierbas y cenizas.
 
Tailandia es un país muy supersticioso en el que el animismo y las creencias populares se entremezclan con el budismo. 
Fuente: AFP

Todo empieza con gemidos y gritos, seguidos de una danza y una carrera alocada. Decenas de tailandeses entraron en trance este sábado antes de hacerse tatuar durante un festival multitudinario en un templo budista de Tailandia.

 

Esta ceremonia anual celebrada en el Wat Bang Phra, un templo de la provincia de Nakon Pathom, a unos 80 km al oeste de Bangkok, es conocida por unos tatuajes a los que se les atribuyen poderes místicos de protección o buena suerte.

 

Frente a un estrado en el que reina un inmenso buda negro, miles de personas llevan sentadas en el suelo desde las ocho de la mañana para escuchar los discursos de los monjes.

 

De repente se escucha el gruñido de un felino. La persona que emitió los gritos se echa a correr como si estuviera poseída. A unos metros de allí, un joven se levanta e imita a un pollo, otro avanza renqueante. Cuando entran en trance, los tres hombres tatuados imitan casi siempre a los animales que llevan dibujados en el cuerpo con tinta negra.

 

Al final, los voluntarios forman una barrera para detener a los "poseídos". A menudo les pellizcan las orejas, para según dicen eliminar el espíritu que habita en ellos.

 

"Vine para renovar la protección de mis tatuajes y también para completar el que tengo en la espalda", explica Noon, de 32 años, todavía empapada en sudor.

 

Los tatuajes representan criaturas míticas, animales feroces, escrituras consideradas mágicas. Son prácticamente gratuitos, puesto que los creadores sólo piden una ofrenda.

 

La mayoría de los que entran en trance son hombres, pero las mujeres también se apuntan a estos tatuajes, realizados con varillas de metal terminadas en punta y una tinta fabricada con distintos ingredientes, como veneno de serpiente, hierbas y cenizas.

 

Tailandia es un país muy supersticioso en el que el animismo y las creencias populares se entremezclan con el budismo. 

 

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