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Padres y maestros toman medidas para evitar raptos de estudiantes

Redacción

gpinasco

|

Miércoles 20 de Mayo de 2015 - 16:31
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  • Foto referencial.- La colaboración entre padres y profesores, así como la comunicación con los alumnos, es la clave para que las salidas de clases se lleve con normalidad y orden.
Foto referencial.- La colaboración entre padres y profesores, así como la comunicación con los alumnos, es la clave para que las salidas de clases se lleve con normalidad y orden. Foto referencial.- La colaboración entre padres y profesores, así como la comunicación con los alumnos, es la clave para que las salidas de clases se lleve con normalidad y orden.
A la hora de salida de las instituciones educativas es común ver a los estudiantes en busca de sus padres o de los choferes de expresos escolares. Para evitar el rapto de menores en este proceso, tanto padres como profesores intensifican las medidas de seguridad. 
 
Valentina Rivadeneira, subsecretaria de Educación, afirma que también debe existir una buena comunicación entre los padres y profesores: “No es un proceso aislado, no es un proceso que solo le compete a los que formamos el Ministerio de Educación, es un proceso que debe estar también liderado por el padre de familia, o en su caso, el representante legal del estudiante”. 
 
En la Unidad Educativa Santa Luisa de Marillac, ubicada en el centro de Guayaquil, el proceso es exhaustivo al momento del retiro de los alumnos, según cuenta la rectora de la institución, Lupe Garay: “Aquí tenemos registrados los nombres de los padres de familia con el señor guardia, él ya sabe quiénes son los padres que entran a las 12 del día a retirar a las niñas”. 
 
A su vez, los estudiantes que utilizan el servicio de expreso escolar, tienen cómo identificar al vehículo. “Salen por medio de un listado que tienen la supervisora, van saliendo de cada grado. (También) tenemos uniformes, un chaleco que indica el transporte para que las niñas nos identifiquen, tenemos una credencial”, explica la conductora de uno de estos transportes. 
 
En la Unidad Educativa Sagrados Corazones, al inicio del año escolar los profesores conocen a los representantes legales de los estudiantes, quienes certifican que son ellos los que pueden retirar a sus representados. “Si por A o B motivo no viene el padre de familia y viene algún desconocido y quiere llevarse a un niño, lo que hacemos es decir por quién viene e inmediatamente llamamos al representante legal para saber si tiene la debida autorización para que se vaya con esa persona”, manifiesta Mario Chávez, vicerrector del colegio. 
 
La colaboración entre padres y profesores, así como la comunicación con los alumnos, es la clave para que las salidas de clases se lleve con normalidad y orden.
 

A la hora de salida de las instituciones educativas es común ver a los estudiantes en busca de sus padres o de los choferes de expresos escolares. Para evitar el rapto de menores en este proceso, tanto padres como profesores intensifican las medidas de seguridad. 

 

Valentina Rivadeneira, subsecretaria de Educación, afirma que también debe existir una buena comunicación entre los padres y profesores: “No es un proceso aislado, no es un proceso que solo le compete a los que formamos el Ministerio de Educación, es un proceso que debe estar también liderado por el padre de familia, o en su caso, el representante legal del estudiante”. 

 

En la Unidad Educativa Santa Luisa de Marillac, ubicada en el centro de Guayaquil, el proceso es exhaustivo al momento del retiro de los alumnos, según cuenta la rectora de la institución, Lupe Garay: “Aquí tenemos registrados los nombres de los padres de familia con el señor guardia, él ya sabe quiénes son los padres que entran a las 12 del día a retirar a las niñas”. 

 

A su vez, los estudiantes que utilizan el servicio de expreso escolar, tienen cómo identificar al vehículo. “Salen por medio de un listado que tienen la supervisora, van saliendo de cada grado. (También) tenemos uniformes, un chaleco que indica el transporte para que las niñas nos identifiquen, tenemos una credencial”, explica la conductora de uno de estos transportes. 

 

En la Unidad Educativa Sagrados Corazones, al inicio del año escolar los profesores conocen a los representantes legales de los estudiantes, quienes certifican que son ellos los que pueden retirar a sus representados. “Si por A o B motivo no viene el padre de familia y viene algún desconocido y quiere llevarse a un niño, lo que hacemos es decir por quién viene e inmediatamente llamamos al representante legal para saber si tiene la debida autorización para que se vaya con esa persona”, manifiesta Mario Chávez, vicerrector del colegio. 

 

La colaboración entre padres y profesores, así como la comunicación con los alumnos, es la clave para que las salidas de clases se lleve con normalidad y orden.

 

 

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