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Las madres voluntarias que comparten su amor con otros hijos

Redacción

jesuarez

|

Viernes 08 de Mayo de 2015 - 22:26
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  • GUAYAQUIL.- El tiempo siempre es corto para una madre y más aún para quienes ejercen una actividad de voluntariado. Fotos: Captura Video.
GUAYAQUIL.- El tiempo siempre es corto para una madre y más aún para quienes ejercen una actividad de voluntariado. Fotos: Captura Video.
El tiempo siempre es corto para una madre y más aún para quienes ejercen una actividad de voluntariado.
 
Una labor que muchas han escogido porque sienten que la misión de su vida está junto a los demás.
 
A continuación Televistazo les comparte un día en la vida de las madres de la Asociación de Voluntariado Hospitalario del Guayas, ASVOHL.
 
Cuando un bebe llega, el tiempo corre mas rápido. La vida de una mujer cambia.
 
Pero hay quienes no sólo se dedicaron a ser mamás de sus hijos, sino también de otros pequeños.
 
Es un día corriente en la oficina de la Asociación de Voluntariado Hospitalario del Guayas, ASVOHL, que funciona en la maternidad Enrique Sotomayor de Guayaquil, donde nacen a diario entre 80 y 90 bebés.
 
En ese pequeño rincón, siempre hay trabajo por hacer.
 
Esta vez María Sol, Gladys, Jenny y otras voluntarias guardan en fundas algunos obsequios que darán a las nuevas mamás.
 
Pronto es la hora del recorrido por las salas y la labor continúa con charlas, consejos y amor que dar a los recién nacidos.
 
Durante tres décadas, Gladys de Baquerizo se ha dedicado a aconsejar a otras mamás en el cuidado de sus bebés.
 
Cualquier mujer podría dedicar su tiempo libre a otras cosas, ¿por qué ser voluntaria?
 
“La satisfacción de ver el rostro de la persona a quien nos acercamos, que le hemos dado paz, le hemos dado amor, y le hemos dado nuestra experiencia muchas veces. En mi caso, por ejemplo, mi experiencia de madre, de esposa”, explicó Gladys. 
 
Jenny Morales tiene once años dedicándose al voluntariado en la maternidad. Para ella es una misión muy especial.
 
Pero el trabajo no acaba y en casa siguen las satisfacciones y las tareas. Cuidar ahora de la familia.
 
Margoth de Matamoros decidió ser voluntaria hace 16 años cuando le prometió a Dios su tiempo al servicio de los demás a cambio de la salud que estuvo quebrantada por una grave enfermedad.
 
Pero aunque dice que ha tenido mas alegrías que tristezas, sabe que ser voluntaria también es llorar frente al dolor de otros.
 
“Porque por ejemplo nosotros pensamos que la maternidad es vida y todo es felicidad, pero no es así. Hay muchas penas, hay muchos niños que nacen con problemas”, afirmó Margoth. 
 
El tiempo que pasan estas madres voluntarias con otras mamás en distintas casas de salud lo depositan agradecidas con la vida. Se sienten madres otra vez, abuelas nuevamente, y amigas para compartir su amor y sus cuidados.
 

El tiempo siempre es corto para una madre y más aún para quienes ejercen una actividad de voluntariado.

 

Una labor que muchas han escogido porque sienten que la misión de su vida está junto a los demás.

 

A continuación Televistazo les comparte un día en la vida de las madres de la Asociación de Voluntariado Hospitalario del Guayas, ASVOHL.

 

Cuando un bebe llega, el tiempo corre mas rápido. La vida de una mujer cambia.

 

Pero hay quienes no sólo se dedicaron a ser mamás de sus hijos, sino también de otros pequeños.

 

Es un día corriente en la oficina de la Asociación de Voluntariado Hospitalario del Guayas, ASVOHL, que funciona en la maternidad Enrique Sotomayor de Guayaquil, donde nacen a diario entre 80 y 90 bebés.

 

En ese pequeño rincón, siempre hay trabajo por hacer.

 

Esta vez María Sol, Gladys, Jenny y otras voluntarias guardan en fundas algunos obsequios que darán a las nuevas mamás.

 

Pronto es la hora del recorrido por las salas y la labor continúa con charlas, consejos y amor que dar a los recién nacidos.

 

Durante tres décadas, Gladys de Baquerizo se ha dedicado a aconsejar a otras mamás en el cuidado de sus bebés.

 

Cualquier mujer podría dedicar su tiempo libre a otras cosas, ¿por qué ser voluntaria?

 

“La satisfacción de ver el rostro de la persona a quien nos acercamos, que le hemos dado paz, le hemos dado amor, y le hemos dado nuestra experiencia muchas veces. En mi caso, por ejemplo, mi experiencia de madre, de esposa”, explicó Gladys. 

 

Jenny Morales tiene once años dedicándose al voluntariado en la maternidad. Para ella es una misión muy especial.

 

Pero el trabajo no acaba y en casa siguen las satisfacciones y las tareas. Cuidar ahora de la familia.

 

Margoth de Matamoros decidió ser voluntaria hace 16 años cuando le prometió a Dios su tiempo al servicio de los demás a cambio de la salud que estuvo quebrantada por una grave enfermedad.

 

Pero aunque dice que ha tenido mas alegrías que tristezas, sabe que ser voluntaria también es llorar frente al dolor de otros.

 

“Porque por ejemplo nosotros pensamos que la maternidad es vida y todo es felicidad, pero no es así. Hay muchas penas, hay muchos niños que nacen con problemas”, afirmó Margoth. 

 

El tiempo que pasan estas madres voluntarias con otras mamás en distintas casas de salud lo depositan agradecidas con la vida. Se sienten madres otra vez, abuelas nuevamente, y amigas para compartir su amor y sus cuidados.

 

 

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