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La gratuidad y el servicio fueron las claves del mensaje de Francisco en el Quinche

Redacción

jzapata

|

Miércoles 08 de Julio de 2015 - 21:10
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  • El papa Francisco cumplió su última actividad en el santuario de El Quinche. Foto: AFP
  • El papa Francisco cumplió su última actividad en el santuario de El Quinche. Foto: AFP
  • El papa Francisco cumplió su última actividad en el santuario de El Quinche. Foto: AFP
  • El papa Francisco cumplió su última actividad en el santuario de El Quinche. Foto: AFP
El papa Francisco cumplió su última actividad en el santuario de El Quinche. Foto: AFP El papa Francisco cumplió su última actividad en el santuario de El Quinche. Foto: AFP El papa Francisco cumplió su última actividad en el santuario de El Quinche. Foto: AFP El papa Francisco cumplió su última actividad en el santuario de El Quinche. Foto: AFP El papa Francisco cumplió su última actividad en el santuario de El Quinche. Foto: AFP
En el santuario de El Quinche, el papa Francisco improvisó un mensaje a sacerdotes y religiosas, recordándoles que tanto los dones como los sacrificios del servicio religioso, provienen de la gratuidad de Dios
.
En su papamóvil, Francisco ingresó a la parroquia de El Quinche y fue recibido entre pétalos de rosas que cubrieron el techo del vehículo.
 
Su último encuentro en Ecuador fue con la comunidad religiosa. Su ingreso al santuario donde está la virgen de El Quinche se dio en medio de la emoción de la gente que incluso jaló su vestimenta.
 
Tras depositar flores al pie de la imagen de la virgen salió al Campo Mariano para referirse al Ecuador.
 
“En estos dos días, 48 horas que tuve contacto con ustedes, noté que había algo raro en el pueblo ecuatoriano. Todos los lugares donde voy siempre el recibimiento es alegre, contento, cordial, religioso y piadoso, en todo lado. Acá había en el modo, en la piedad, por ejemplo en pedir la bendición desde el más viejo hasta los guaguas que lo primero que aprenden es a juntar sus manos”.
 
Muy a su estilo, se salió de lo planificado y dijo:
 
“Hoy tengo que hablarle a los sacerdotes, a los seminaristas, religiosos, religiosas y decirles algo, tengo un discurso preparado pero no tengo ganas de leer, así que se lo doy al Presidente de la Conferencia de Religiosos para que lo haga público después”.
 
El papa Francisco prefirió hablarles del servicio y de la gratuidad:
 
Religiosas, religiosos, sacerdotes, seminaristas, todos los días hagan el camino de retorno hacia la gratuidad con que Dios los eligió. Ustedes no pagaron entrada para entrar al seminario, para entrar a la vida religiosa, no se lo merecieron. Si algún religioso, religiosa, sacerdote, seminarista cree que se lo mereció que levante la mano. Todo gratuito y toda la vida de un religioso, religiosa, sacerdote, seminarista y de los obispos tiene que ir por el camino de la gratuidad, volver todos los días y decir hoy día hice esto Señor, me salió bien esto, tuve esta dificultad pero todo viene de vos y todo es gratis. Somos objeto de gratuidad de Dios, si olvidamos esto lentamente nos vamos haciendo importantes.
 
El obispo de Roma también pidió no olvidar “de dónde nos sacaron”:
 
"Una segunda cosa que les quisiera decir es que cuiden la salud pero sobre todo cuiden de no caer en una enfermedad que es medio peligrosa para los que el Señor nos llamó gratuitamente a servirlo, no caigan en el alzheimer espiritual, no pierdan la memoria, sobre todo la memoria de dónde me sacaron".
 
Luego, volvió a enfatizar sobre el significado de la gratuidad para los religiosos:
 
“Por favor, por favor, no cobren la gracia, por favor. Que nuestra pastoral sea gratuita. Es tan feo cuando uno va perdiendo el sentido de gratuidad y se transforma. Hace cosas buenas pero ha perdido eso”.
 
Finalmente, Francisco pidió a todos que recen por él:
 
"Por favor, por favor, les pido que recen por mí porque yo también siento muchas veces la tentación de olvidarme de la gratuidad con la que Dios me eligió y de olvidarme de dónde me sacaron. Pidan por mí”. 
 
Así, el sumo pontífice abandonó el Campo Mariano, a bordo del automóvil gris en el que se movilizó varias veces por Quito.

En el santuario de El Quinche, el papa Francisco improvisó un mensaje a sacerdotes y religiosas, recordándoles que tanto los dones como los sacrificios del servicio religioso, provienen de la gratuidad de Dios

.

En su papamóvil, Francisco ingresó a la parroquia de El Quinche y fue recibido entre pétalos de rosas que cubrieron el techo del vehículo.

 

Su último encuentro en Ecuador fue con la comunidad religiosa. Su ingreso al santuario donde está la virgen de El Quinche se dio en medio de la emoción de la gente que incluso jaló su vestimenta.

 

Tras depositar flores al pie de la imagen de la virgen salió al Campo Mariano para referirse al Ecuador.

 

“En estos dos días, 48 horas que tuve contacto con ustedes, noté que había algo raro en el pueblo ecuatoriano. Todos los lugares donde voy siempre el recibimiento es alegre, contento, cordial, religioso y piadoso, en todo lado. Acá había en el modo, en la piedad, por ejemplo en pedir la bendición desde el más viejo hasta los guaguas que lo primero que aprenden es a juntar sus manos”.

 

Muy a su estilo, se salió de lo planificado y dijo:

 

“Hoy tengo que hablarle a los sacerdotes, a los seminaristas, religiosos, religiosas y decirles algo, tengo un discurso preparado pero no tengo ganas de leer, así que se lo doy al Presidente de la Conferencia de Religiosos para que lo haga público después”.

 

El papa Francisco prefirió hablarles del servicio y de la gratuidad:

 

Religiosas, religiosos, sacerdotes, seminaristas, todos los días hagan el camino de retorno hacia la gratuidad con que Dios los eligió. Ustedes no pagaron entrada para entrar al seminario, para entrar a la vida religiosa, no se lo merecieron. Si algún religioso, religiosa, sacerdote, seminarista cree que se lo mereció que levante la mano. Todo gratuito y toda la vida de un religioso, religiosa, sacerdote, seminarista y de los obispos tiene que ir por el camino de la gratuidad, volver todos los días y decir hoy día hice esto Señor, me salió bien esto, tuve esta dificultad pero todo viene de vos y todo es gratis. Somos objeto de gratuidad de Dios, si olvidamos esto lentamente nos vamos haciendo importantes.

 

El obispo de Roma también pidió no olvidar “de dónde nos sacaron”:

 

"Una segunda cosa que les quisiera decir es que cuiden la salud pero sobre todo cuiden de no caer en una enfermedad que es medio peligrosa para los que el Señor nos llamó gratuitamente a servirlo, no caigan en el alzheimer espiritual, no pierdan la memoria, sobre todo la memoria de dónde me sacaron".

 

Luego, volvió a enfatizar sobre el significado de la gratuidad para los religiosos:

 

“Por favor, por favor, no cobren la gracia, por favor. Que nuestra pastoral sea gratuita. Es tan feo cuando uno va perdiendo el sentido de gratuidad y se transforma. Hace cosas buenas pero ha perdido eso”.

 

Finalmente, Francisco pidió a todos que recen por él:

 

"Por favor, por favor, les pido que recen por mí porque yo también siento muchas veces la tentación de olvidarme de la gratuidad con la que Dios me eligió y de olvidarme de dónde me sacaron. Pidan por mí”. 

 

Así, el sumo pontífice abandonó el Campo Mariano, a bordo del automóvil gris en el que se movilizó varias veces por Quito.

 

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