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La sencillez de Francisco al llegar a Guayaquil

Redacción

alaines

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Lunes 06 de Julio de 2015 - 10:10
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  • Francisco demostró nuevamente su sencillez al tomarse fotos con varios fieles que lo esperaban en la base aérea Simón Bolívar. Fotos: Twitter.
Francisco demostró nuevamente su sencillez al tomarse fotos con varios fieles que lo esperaban en la base aérea Simón Bolívar. Fotos: Twitter.
El avión que trasladaba al papa Francisco a Guayaquil aterrizó en la base aérea Simón Bolívar a las 09h41 en medio del júbilo de decenas de guayaquileños que esperaban en la pista.
 
El sumo pontífice bajó del avión de Alitalia y fue recibido por el alcalde de la ciudad, Jaime Nebot, quien le entregó las llaves de la ciudad, el máximo honor que un huésped puede recibir. También lo recibieron el vicepresidente Jorge Glas; el canciller Ricardo Patiño y el gobernador del Guayas, Julio César Quiñónez.
 
Al grito de los fieles que coreaban su nombre, Francisco demostró nuevamente su sencillez al tomarse fotos con varios de ellos y saludar a grandes y niños que lo esperaban con ansias desde muy temprano. 
 
 
Finalmente fue escoltado por efectivos militares y policiales fuera de la base aérea y comenzó el recorrido hacia el Santuario de la Divina Misericordia. 
 
Visita a un viejo amigo
Francisco, que visitó Guayaquil a inicios de los ochenta cuando era rector del colegio argentino San José, visitará brevemente el santuario del señor de la Divina Misericordia, en las afueras, y después llegará a Los Samanes en papamóvil. 
 
Concluido el acto litúrgico, se dirigirá al colegio Javier de los jesuitas donde almorzará con otros religiosos y descansará un poco antes de regresar a Quito para una reunión con el presidente Rafael Correa y una visita a la catedral metropolitana, en el corazón histórico de la capital.
 
En ese centro educativo lo espera el nonagenario sacerdote Francisco Cortés, conocido como padre Paquito, a quien el papa le hizo saber, por terceros, que quería verlo después de su último encuentro hace 30 años en Buenos Aires.
 
"Para mí es un acto de humildad de ese hombre, acordarse de una persona (...) sin ningún mérito y nada especial. Ha insistido en que quiere verme", dijo Cortés.
 
"Estoy a lo que venga, si quiere una conversación larga, (será) larga, o corta, corta", afirmó entonces.
 
Según Cortés, el sumo pontífice le guarda agradecimiento por el trato que recibieron los alumnos que ayudó a formar hace décadas. 
 

El avión que trasladaba al papa Francisco a Guayaquil aterrizó en la base aérea Simón Bolívar a las 09h41 en medio del júbilo de decenas de guayaquileños que esperaban en la pista.

 

El sumo pontífice bajó del avión de Alitalia y fue recibido por el alcalde de la ciudad, Jaime Nebot, quien le entregó las llaves de la ciudad, el máximo honor que un huésped puede recibir. También lo recibieron el vicepresidente Jorge Glas; el canciller Ricardo Patiño y el gobernador del Guayas, Julio César Quiñónez.

 

Al grito de los fieles que coreaban su nombre, Francisco demostró nuevamente su sencillez al tomarse fotos con varios de ellos y saludar a grandes y niños que lo esperaban con ansias desde muy temprano. 

 

Lea: MILES DE FIELES ESPERAN MISA CAMPAL DEL PAPA EN GUAYAQUIL

 

Finalmente fue escoltado por efectivos militares y policiales fuera de la base aérea y comenzó el recorrido hacia el Santuario de la Divina Misericordia. 

 

Visita a un viejo amigo

Francisco, que visitó Guayaquil a inicios de los ochenta cuando era rector del colegio argentino San José, visitará brevemente el santuario del señor de la Divina Misericordia, en las afueras, y después llegará a Los Samanes en papamóvil. 

 

Concluido el acto litúrgico, se dirigirá al colegio Javier de los jesuitas donde almorzará con otros religiosos y descansará un poco antes de regresar a Quito para una reunión con el presidente Rafael Correa y una visita a la catedral metropolitana, en el corazón histórico de la capital.

 

En ese centro educativo lo espera el nonagenario sacerdote Francisco Cortés, conocido como padre Paquito, a quien el papa le hizo saber, por terceros, que quería verlo después de su último encuentro hace 30 años en Buenos Aires.

 

"Para mí es un acto de humildad de ese hombre, acordarse de una persona (...) sin ningún mérito y nada especial. Ha insistido en que quiere verme", dijo Cortés.

 

"Estoy a lo que venga, si quiere una conversación larga, (será) larga, o corta, corta", afirmó entonces.

 

Según Cortés, el sumo pontífice le guarda agradecimiento por el trato que recibieron los alumnos que ayudó a formar hace décadas. 

 

 

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