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Venezolanos se refugian en terminal de Carcelén en Quito

Redacción

mguaman

|

Martes 12 de Junio de 2018 - 15:16
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  • Venezolanos usan terminal de Carcelén como refugio en Quito. Foto: captura de video
Venezolanos usan terminal de Carcelén como refugio en Quito. Foto: captura de video
El parqueadero de la Terminal Terrestre de Cárcelen, en el norte de Quito, se ha convertido en hospedaje temporal de decenas de migrantes venezolanos. En pequeñas carpas se refugian principalmente los niños, los adultos que son la mayoría duermen al aire libre sin importar el frío o la lluvia. 
 
"Soy un profesor universitario de Idiomas. Mi sueldo en Venezuela era de 2.3 dólares y con eso no alcanza para comprar ni un pollo", contó Omar Acosta. 
 
Según registros, llegan unas 80 personas al día y se quedan 2 o 3 días mientras resuelven qué hacer o hasta que logran juntar para un pasaje y continuar su travesía hacía Perú, Chile o Argentina.
 
Giorciani Parra dejó a su hija en Venezuela. Hace 8 meses inició el viaje junto a su esposo unos tramos caminando, otros en bus o con alguna persona que les brinda un aventón.
 
Pero las manos solidarias se han hecho presentes y entregan  ayuda, como un café o chocolate caliente, pan y otros alimentos. Los migrantes agradecen el apoyo de las familias ecuatorianas. La Policía Nacional les brinda seguridad y la Cruz Roja está presente, pero necesitan más ayuda, un sitio donde dormir.
 
Este panorama se vive desde hace unos 25 días en la Terminal Terreste de Carcelén. 
 
 

El parqueadero de la Terminal Terrestre de Cárcelen, en el norte de Quito, se ha convertido en hospedaje temporal de decenas de migrantes venezolanos. En pequeñas carpas se refugian principalmente los niños, los adultos que son la mayoría duermen al aire libre sin importar el frío o la lluvia. 

 

"Soy un profesor universitario de Idiomas. Mi sueldo en Venezuela era de 2.3 dólares y con eso no alcanza para comprar ni un pollo", contó Omar Acosta. 

 

Según registros, llegan unas 80 personas al día y se quedan 2 o 3 días mientras resuelven qué hacer o hasta que logran juntar para un pasaje y continuar su travesía hacía Perú, Chile o Argentina.

 

Giorciani Parra dejó a su hija en Venezuela. Hace 8 meses inició el viaje junto a su esposo unos tramos caminando, otros en bus o con alguna persona que les brinda un aventón.

 

Pero las manos solidarias se han hecho presentes y entregan  ayuda, como un café o chocolate caliente, pan y otros alimentos. Los migrantes agradecen el apoyo de las familias ecuatorianas. La Policía Nacional les brinda seguridad y la Cruz Roja está presente, pero necesitan más ayuda, un sitio donde dormir.

 

Este panorama se vive desde hace unos 25 días en la Terminal Terreste de Carcelén. 

 

 

 

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