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Hoy Soy: Infante de Marina

Redacción

jesuarez

|

Jueves 21 de Mayo de 2015 - 22:13
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  • GUAYAQUIL.- Dallyana Passalaigue estuvo en Compañía Alfa del Batallón Guayaquil para vivir esta experiencia. Fotos: Captura Video.
GUAYAQUIL.- Dallyana Passalaigue estuvo en Compañía Alfa del Batallón Guayaquil para vivir esta experiencia. Fotos: Captura Video.
Entre las tropas de la Marina, ser la primera en ocupar un espacio que antes se negaba a las mujeres, es un desafío para Paola Ochoa, la primera oficial infante de Marina en Ecuador. 
 
Fui a la base naval San Eduardo, donde la teniente de fragata, Paola Ochoa, de 30 años de edad y casada, vive una cuarta parte del año. 
 
Me esperaba en su camarote, luego de una guardia de 24 horas.
 
Recibo el uniforme para la preparación física y me alisto para acompañarla en un día de su vida. 
 
Nos dirigimos a la formación de las 6h30 am y atravesamos la planchada llena de hombres. 
 
Su voz potente impone silencio.
 
"Buenos días caballeros. Hoy nos va a acompañar en la actividad física la señorita Dallyana Passalaigue”, exclamó Paola. 
 
Da el parte en el que informa sobre el personal que está presente y las faltas. 
 
“Personal, ¡a enumerarse! 1-2-3-4-5”, ordena Paola
 
Enfilados iniciamos el calentamiento grupal con ejercicios variados que van del cuello a los pies. 
 
Paola es comandante de la Compañía Alfa del Batallón Guayaquil, con 100 hombres a su cargo.
 
Nuestro pelotón sale a trotar. El ritmo del paso es marcado por las canciones navales militares que motivan y mantienen en alto el espíritu de cuerpo. 
 
Luego de una hora llegamos a la piscina, para nadar estilo libre e iniciar la práctica de apnea de tiempo en intervalos de un minuto y de distancia, para fortalecer la capacidad pulmonar.
 
Continuamos con las técnicas de salvamento, utilizadas para salvar vidas en aguas profundas.
 
Trotando volvemos a la segunda formación en la que se iza las banderas del Ecuador, de la Armada y de la Infantería de Marina. Quedamos libres para ducharnos y emprender las actividades asignadas del día. El uniforme pixeleado, como le llaman por su diseño digital, es de un material resistente pero fresco, consiste en un pantalón, camiseta, cinturón, medias gruesas, banda para sujetar las bastas, botas y chaqueta. Tuve el honor de portar la boina del infante de marina.
 
Tenemos media hora para desayunar en la cámara de oficiales.
 
Camino por las amplias instalaciones, en busca del superior de la teniente Paola Ochoa, el capitán de Corbeta, Eusebio Rodríguez, para que nos diga si existen diferencias de género entre oficiales.
 
"No existen diferencias entre oficiales, sean estos hombre o mujer. Ventajosamente tengo el privilegio de comandar una unidad operativa donde está una mujer que está capacitada igual que nosotros los oficiales subalternos, todos cumplen tareas específicas. Y (ella) lo hace muy bien", Rodríguez. 
 
Formar parte de las Fuerzas Armadas, para una mujer, no es tarea fácil, abrirse campo en esta vocación de servicio, ha sido necesario y valioso para los ecuatorianos. La equidad de género, en la infantería de marina, hoy es una realidad. 
 
El sargento Walter Ángulo, uno de los subordinados de la teniente Ochoa, afirma que a su ingreso, le impresionó positivamente esta "novedad”. 
 
“Me sorprendió ver una oficial de infante de marina mujer, de verdad, me sorprendió que tenía ese don de mando idéntico, como un varón", explicó Ángulo. 
 
Buscamos el equipo en el pañol de artillería para la actividad en el golfo de Guayaquil.
 
“El día de hoy vamos a realizar un patrullaje fluvial. Dallyana tu vas en la lancha #1 nos vas a ayudar a hacer el chequeo en las embarcaciones", dirigió Paola. 
 
A cargo de un elemento de combate ribereño, asume el rol de autoridad marítima. Revisando documentación, existencia de armamento, motores robados y dando seguridad, Paola no se siente diferente.
 
“Hay veces que yo me olvido que soy la única mujer, yo me siento una más del grupo", explicó Paola
 
Recuerda que cuando ingresó, muchos no estuvieron de acuerdo. 
 
"Fue algo de decisión, un oficial dijo, déjenle no más que si ella no puede, ella solita se va a botar", recordó Paola. 
 
El batallón Guayaquil lo conforman 455 hombres y una mujer, la teniente Ochoa. Han pasado 7 años desde que ella decidió convertirse en infante de marina de la Fuerza Naval.
 

Entre las tropas de la Marina, ser la primera en ocupar un espacio que antes se negaba a las mujeres, es un desafío para Paola Ochoa, la primera oficial infante de Marina en Ecuador. 

 

Fui a la base naval San Eduardo, donde la teniente de fragata, Paola Ochoa, de 30 años de edad y casada, vive una cuarta parte del año. 

 

Me esperaba en su camarote, luego de una guardia de 24 horas.

 

Recibo el uniforme para la preparación física y me alisto para acompañarla en un día de su vida. 

 

Nos dirigimos a la formación de las 6h30 am y atravesamos la planchada llena de hombres. 

 

Su voz potente impone silencio.

 

"Buenos días caballeros. Hoy nos va a acompañar en la actividad física la señorita Dallyana Passalaigue”, exclamó Paola. 

 

Da el parte en el que informa sobre el personal que está presente y las faltas. 

 

“Personal, ¡a enumerarse! 1-2-3-4-5”, ordena Paola

 

Enfilados iniciamos el calentamiento grupal con ejercicios variados que van del cuello a los pies. 

 

Paola es comandante de la Compañía Alfa del Batallón Guayaquil, con 100 hombres a su cargo.

 

Nuestro pelotón sale a trotar. El ritmo del paso es marcado por las canciones navales militares que motivan y mantienen en alto el espíritu de cuerpo. 

 

Luego de una hora llegamos a la piscina, para nadar estilo libre e iniciar la práctica de apnea de tiempo en intervalos de un minuto y de distancia, para fortalecer la capacidad pulmonar.

 

Continuamos con las técnicas de salvamento, utilizadas para salvar vidas en aguas profundas.

 

Trotando volvemos a la segunda formación en la que se iza las banderas del Ecuador, de la Armada y de la Infantería de Marina. Quedamos libres para ducharnos y emprender las actividades asignadas del día. El uniforme pixeleado, como le llaman por su diseño digital, es de un material resistente pero fresco, consiste en un pantalón, camiseta, cinturón, medias gruesas, banda para sujetar las bastas, botas y chaqueta. Tuve el honor de portar la boina del infante de marina.

 

Tenemos media hora para desayunar en la cámara de oficiales.

 

Camino por las amplias instalaciones, en busca del superior de la teniente Paola Ochoa, el capitán de Corbeta, Eusebio Rodríguez, para que nos diga si existen diferencias de género entre oficiales.

 

"No existen diferencias entre oficiales, sean estos hombre o mujer. Ventajosamente tengo el privilegio de comandar una unidad operativa donde está una mujer que está capacitada igual que nosotros los oficiales subalternos, todos cumplen tareas específicas. Y (ella) lo hace muy bien", Rodríguez. 

 

Formar parte de las Fuerzas Armadas, para una mujer, no es tarea fácil, abrirse campo en esta vocación de servicio, ha sido necesario y valioso para los ecuatorianos. La equidad de género, en la infantería de marina, hoy es una realidad. 

 

El sargento Walter Ángulo, uno de los subordinados de la teniente Ochoa, afirma que a su ingreso, le impresionó positivamente esta "novedad”. 

 

“Me sorprendió ver una oficial de infante de marina mujer, de verdad, me sorprendió que tenía ese don de mando idéntico, como un varón", explicó Ángulo. 

 

Buscamos el equipo en el pañol de artillería para la actividad en el golfo de Guayaquil.

 

“El día de hoy vamos a realizar un patrullaje fluvial. Dallyana tu vas en la lancha #1 nos vas a ayudar a hacer el chequeo en las embarcaciones", dirigió Paola. 

 

A cargo de un elemento de combate ribereño, asume el rol de autoridad marítima. Revisando documentación, existencia de armamento, motores robados y dando seguridad, Paola no se siente diferente.

 

“Hay veces que yo me olvido que soy la única mujer, yo me siento una más del grupo", explicó Paola

 

Recuerda que cuando ingresó, muchos no estuvieron de acuerdo. 

 

"Fue algo de decisión, un oficial dijo, déjenle no más que si ella no puede, ella solita se va a botar", recordó Paola. 

 

El batallón Guayaquil lo conforman 455 hombres y una mujer, la teniente Ochoa. Han pasado 7 años desde que ella decidió convertirse en infante de marina de la Fuerza Naval.

 

 

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