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La leyenda del Tin Tin, el conquistador del bosque

Redacción

Anónimo

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Martes 24 de Octubre de 2017 - 17:44
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  • El Tin Tin es un mito de amplia distribución territorial a nivel nacional e incluso con matices pan-andinos. Foto: mito.elduende.com
  • El Tin Tin también recorre todo el litoral ecuatoriano, en diversas partes de Manabí se lo conoce con el poder de convertirse en ave. Foto: mito.elduende.com
El Tin Tin es un mito de amplia distribución territorial a nivel nacional e incluso con matices pan-andinos. Foto: mito.elduende.com El Tin Tin también recorre todo el litoral ecuatoriano, en diversas partes de Manabí se lo conoce con el poder de convertirse en ave. Foto: mito.elduende.com
Seguramente alguna vez te has levando de tu cama y, misteriosamente encuentras moretones en varias partes de tus extremidades. La respuesta inmediata de tus amigos y gente del vecindario es: “Es obra del Tintín”.
 
Esta creencia viene de tiempos antaños, que inexplicablemente ha emigrado a varias generaciones, hasta quedar vigente en la actualidad.
 
Su nombre original fue Tin, que en chino significa dios y, hace referencia al dios de los dioses. Su leyenda es típica de la Costa, propia de la zona montubia y, se ha extendido por todo el país, al igual que sus homónimos en otros países. Por ejemplo, en Paraguay se lo denomina Pombero y en Chile el duende (en Ecuador también se lo llama así).
 
A este personaje se lo describe como un pequeño hombrecillo de apariencia no tan agradable, gran cabeza y los pies vueltos hacía atrás; de piel verde y arrugada, con un sombrero que arrastra hasta el piso. Antepasados narraban que producía un silbido ululante y lúgubre por las noches.
 
Cuenta la leyenda que el Tin Tin persigue y asecha a las mujeres casadas y solteras, en especial si son cejonas o velludas de enorme cabellera. Con el objetivo de poseerlas y sumirlas en un trance hipnótico para que éstas se enamoren y, luego llevarlas al bosque, donde vive el personaje. Las mujeres víctimas no recordarán nada, solamente amanecen con moretones y cardenillos en el cuerpo.
 
En la Isla Corazón de la provincia de Manabí se lo conoce con el nombre de Felipe y se cree que vive en los mangles, usa un sombrero enorme y toca melodías que enamoran a las mujeres con su guitarra. En diversas partes de la ciudad se lo conoce con el poder de convertirse en ave.
 
El Tin Tin también recorre todo el litoral ecuatoriano; en Vinces tiene sombrero tipo mariachi, garras y dientes; en Quevedo es alto gordito pero se encoge y prende jotes como linterna fosforescente para enamorar en luna llena.
 
 
También narran los pueblerinos que sólo las mujeres casadas pueden quedar embarazadas del Tintín, y cuando así sucede dan a luz por lo general niños de apariencia normal, pero sin esqueleto.
 
En tiempos más antiguos, una mujer soltera no podía salir de casa; y si llegaba a la etapa de concepción, nadie dudaba que Tin Tin fuera el responsable.
 
 
Redacción

Seguramente alguna vez te has levando de tu cama y, misteriosamente encuentras moretones en varias partes de tus extremidades. La respuesta inmediata de tus amigos y gente del vecindario es: “Es obra del Tintín”.

 

Esta creencia viene de tiempos antaños, que inexplicablemente ha emigrado a varias generaciones, hasta quedar vigente en la actualidad.

 

Su nombre original fue Tin, que en chino significa dios y, hace referencia al dios de los dioses. Su leyenda es típica de la Costa, propia de la zona montubia y, se ha extendido por todo el país, al igual que sus homónimos en otros países. Por ejemplo, en Paraguay se lo denomina Pombero y en Chile el duende (en Ecuador también se lo llama así).

 

A este personaje se lo describe como un pequeño hombrecillo de apariencia no tan agradable, gran cabeza y los pies vueltos hacía atrás; de piel verde y arrugada, con un sombrero que arrastra hasta el piso. Antepasados narraban que producía un silbido ululante y lúgubre por las noches.

 

Cuenta la leyenda que el Tin Tin persigue y asecha a las mujeres casadas y solteras, en especial si son cejonas o velludas de enorme cabellera. Con el objetivo de poseerlas y sumirlas en un trance hipnótico para que éstas se enamoren y, luego llevarlas al bosque, donde vive el personaje. Las mujeres víctimas no recordarán nada, solamente amanecen con moretones y cardenillos en el cuerpo.

 

En la Isla Corazón de la provincia de Manabí se lo conoce con el nombre de Felipe y se cree que vive en los mangles, usa un sombrero enorme y toca melodías que enamoran a las mujeres con su guitarra. En diversas partes de la ciudad se lo conoce con el poder de convertirse en ave.

 

El Tin Tin también recorre todo el litoral ecuatoriano; en Vinces tiene sombrero tipo mariachi, garras y dientes; en Quevedo es alto gordito pero se encoge y prende jotes como linterna fosforescente para enamorar en luna llena.

 

 

También narran los pueblerinos que sólo las mujeres casadas pueden quedar embarazadas del Tintín, y cuando así sucede dan a luz por lo general niños de apariencia normal, pero sin esqueleto.

 

En tiempos más antiguos, una mujer soltera no podía salir de casa; y si llegaba a la etapa de concepción, nadie dudaba que Tin Tin fuera el responsable.

 

 

 

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