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Esta es la razón por la sientes deseos de morder a quienes amas

Redacción

jesuarez

|

Jueves 01 de Septiembre de 2016 - 13:37
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  • EE.UU.- Científicos de la Universidad de Yale llaman a este comportamiento “agresión tierna”. Foto: Web.
EE.UU.- Científicos de la Universidad de Yale llaman a este comportamiento “agresión tierna”. Foto: Web.
Por supuesto que no hablamos de comértelo realmente, sino de morderlo de juego en alguna parte del cuerpo como los brazos o las mejillas.
 
Los científicos de la Universidad de Yale indican que esta práctica es habitual y no es extraña. Este comportamiento tiene nombre y se llama agresión tierna, e incluso tiene un fin social: ayudarnos a controlar las emociones.
 
La investigadora Oriana Aragón explica así este fenómeno: “Regulamos nuestras emociones de muchas maneras: a veces intentamos pensar dos veces en la situación y entender qué estamos sintiendo; a veces tratamos de no dejarnos llevar ni un poco por las emociones, e incluso llegamos a evitar cualquier tipo de situaciones emocionales. Pero sucede que a veces expresamos nuestros sentimientos de formas inesperadas, que a simple vista mostrarían todo lo contrario a lo que sentimos, y eso, aparentemente nos ayuda a guardar el balance emocional interior”.
 
 
Lo que pasa si sientes ganas de morder a la persona que amas es que sencillamente no puedes contener la ternura y/o el sentimiento que él o ella produce en ti, es literalmente imposible soportarlo. 
 
En sus conclusiones, publicadas en la revista Psychological Science, explican que muchos seres humanos expresamos nuestras emociones de una manera aparentemente incorrecta ante hechos decisivos en nuestra vida. Por ejemplo, lloramos de alegría cuando conseguimos un objetivo que llevamos años persiguiendo, cuando sostenemos por primera vez a un bebé, o cuando queremos pellizcar, morder o arañar algo que nos parece mono, como un niño o un cachorro. 
 
Según explica Aragon en el estudio, “la gente se expresa de esa manera para intentar recuperar un equilibrio en sus emociones. Suelen producirse ante situaciones que les sobrepasan de manera positiva, y actuar así les ayuda a volver a la normalidad emocional de manera más rápida”.
 
Y ese deseo de “morder un pedacito” es una salida de tu cerebro para no volverse loco de ternura.
 

Por supuesto que no hablamos de comértelo realmente, sino de morderlo de juego en alguna parte del cuerpo como los brazos o las mejillas.

 

Los científicos de la Universidad de Yale indican que esta práctica es habitual y no es extraña. Este comportamiento tiene nombre y se llama agresión tierna, e incluso tiene un fin social: ayudarnos a controlar las emociones.

 

La investigadora Oriana Aragón explica así este fenómeno: “Regulamos nuestras emociones de muchas maneras: a veces intentamos pensar dos veces en la situación y entender qué estamos sintiendo; a veces tratamos de no dejarnos llevar ni un poco por las emociones, e incluso llegamos a evitar cualquier tipo de situaciones emocionales. Pero sucede que a veces expresamos nuestros sentimientos de formas inesperadas, que a simple vista mostrarían todo lo contrario a lo que sentimos, y eso, aparentemente nos ayuda a guardar el balance emocional interior”.

 

 

Lo que pasa si sientes ganas de morder a la persona que amas es que sencillamente no puedes contener la ternura y/o el sentimiento que él o ella produce en ti, es literalmente imposible soportarlo. 

 

En sus conclusiones, publicadas en la revista Psychological Science, explican que muchos seres humanos expresamos nuestras emociones de una manera aparentemente incorrecta ante hechos decisivos en nuestra vida. Por ejemplo, lloramos de alegría cuando conseguimos un objetivo que llevamos años persiguiendo, cuando sostenemos por primera vez a un bebé, o cuando queremos pellizcar, morder o arañar algo que nos parece mono, como un niño o un cachorro. 

 

Según explica Aragon en el estudio, “la gente se expresa de esa manera para intentar recuperar un equilibrio en sus emociones. Suelen producirse ante situaciones que les sobrepasan de manera positiva, y actuar así les ayuda a volver a la normalidad emocional de manera más rápida”.

 

Y ese deseo de “morder un pedacito” es una salida de tu cerebro para no volverse loco de ternura.

 

 

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