Inicio ·Entretenimiento · Artículo

¿Por qué nos besamos y por qué nos gusta tanto?

Redacción

mguaman

|

Miércoles 27 de Mayo de 2015 - 12:02
compártelo
  • De origen de los besos también se habla de un instinto caníbal o de la costumbre de tribus primitivas de oler al otro para reconocerlo.
De origen de los besos también se habla de un instinto caníbal o de la costumbre de tribus primitivas de oler al otro para reconocerlo.
Un beso es el acto de tocar algo con los labios, generalmente a otra persona. El beso existe desde tiempos ancestrales y forma parte de un acto evolutivo de selección natural que tiene un origen sin definir con claridad.
 
Numerosas investigaciones asumen el origen del beso en el impulso de succión del bebé, o cuando las madres (en la era del Cromagnon) alimentaban a sus hijos masticando la comida hasta hacerla puré y luego la traspasaban desde su boca a la de su cría.
 
También se habla de un instinto caníbal o de la costumbre de tribus primitivas de oler al otro para reconocerlo.
 
Las referencias gráficas más antiguas hablan de besos esculpidos hacia el año 2.500 a.C. en las paredes de los templos de Khajuraho, en la India. Con posterioridad, también se habla del beso en el Kamasutra.
 
Otros datos históricos acerca del beso, especifican que a partir del siglo VI se reconoció que no sólo era una muestra de afecto de madre a hijo, si no también una práctica extendida entre los adultos. Entonces pasó a ser una expresión explícita de amor hacia otra persona. Durante la Revolución Industrial, quedó prohibido besarse en público.
 
Debido a la prohibición, en los años sesenta los amantes se revelaron y comenzaron a besarse nuevamente en espacios públicos, aunque la policía podía multarlos o detenerlos por faltas a la moral.
 
Pero, ¿por qué nos gusta besarnos? Varias explicaciones científicas ratifican que además de compartir bacterias y germenes, cuando besamos, también transmitimos información genetica que nos vuelve atractivos o no para la procreación.
 
Besar a un otro no sólo revoluciona nuestro campo electromagnético, sino que también implica un importante canje de energía y lo más importante, según un estudio que aparece en la publicación científica Microbioma  se produce un masivo intercambio bacterial. En un beso en el que participan labios y lengua durante unos 10 segundos, se pueden intercambiar hasta 80 millones de bacterias. Sin embargo, lo más sorprendente es que por lo general, las parejas que son estables o con quienes decidimos quedarnos tras una sesión de besos, son con aquellos que compartimos casi el mismo tipo de bacterias.

Un beso es el acto de tocar algo con los labios, generalmente a otra persona. El beso existe desde tiempos ancestrales y forma parte de un acto evolutivo de selección natural que tiene un origen sin definir con claridad.

 

Numerosas investigaciones asumen el origen del beso en el impulso de succión del bebé, o cuando las madres (en la era del Cromagnon) alimentaban a sus hijos masticando la comida hasta hacerla puré y luego la traspasaban desde su boca a la de su cría.

 

También se habla de un instinto caníbal o de la costumbre de tribus primitivas de oler al otro para reconocerlo.

 

Las referencias gráficas más antiguas hablan de besos esculpidos hacia el año 2.500 a.C. en las paredes de los templos de Khajuraho, en la India. Con posterioridad, también se habla del beso en el Kamasutra.

 

Otros datos históricos acerca del beso, especifican que a partir del siglo VI se reconoció que no sólo era una muestra de afecto de madre a hijo, si no también una práctica extendida entre los adultos. Entonces pasó a ser una expresión explícita de amor hacia otra persona. Durante la Revolución Industrial, quedó prohibido besarse en público.

 

Debido a la prohibición, en los años sesenta los amantes se revelaron y comenzaron a besarse nuevamente en espacios públicos, aunque la policía podía multarlos o detenerlos por faltas a la moral.

 

Pero, ¿por qué nos gusta besarnos? Varias explicaciones científicas ratifican que además de compartir bacterias y germenes, cuando besamos, también transmitimos información genetica que nos vuelve atractivos o no para la procreación.

 

Besar a un otro no sólo revoluciona nuestro campo electromagnético, sino que también implica un importante canje de energía y lo más importante, según un estudio que aparece en la publicación científica Microbioma  se produce un masivo intercambio bacterial. En un beso en el que participan labios y lengua durante unos 10 segundos, se pueden intercambiar hasta 80 millones de bacterias. Sin embargo, lo más sorprendente es que por lo general, las parejas que son estables o con quienes decidimos quedarnos tras una sesión de besos, son con aquellos que compartimos casi el mismo tipo de bacterias.

 

SUSCRÍBETE Y RECIBE LOS TITULARES

* campos requeridos
Frecuencia Correos *
Le recomendamos