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Crítica de cine: Por siempre Alice

Redacción

mguaman

|

Viernes 24 de Abril de 2015 - 10:03
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Columna de opinión 
 
Quizás en la primavera de la juventud, llenos de energía, pensemos que somos invencibles, inmunes a cualquier enfermedad. ¿Cómo nos sentiríamos si cada uno de nuestros recuerdos, nuestra personalidad, nuestra vida fuese borrada poco a poco?, no hablo solamente de la memoria, sino de todo lo que engloba nuestro ser.
 
‘Por Siempre Alice’, película dirigida por Richard Glatzer y Wash Westmoreland, protagonizada por Julianne Moore, aborda uno de los males, más terribles, que sin piedad alguna, cambian por completo la vida, me refiero a la Enfermedad de Alzheimer.
 
En el ámbito de las películas que tratan temas sobre enfermedades, muchas veces caen en tópicos como maximizar algún aspecto relacionado a la búsqueda de una cura o concentrar el relato en el progreso de los síntomas. En el caso de ‘Por Siempre Alice’, a diferencia de otras películas relacionadas al Alzheimer, muestra la aparición temprana de la enfermedad.
 
 
 
 
El detalle de la evolución y consecuencias tanto físicas como sociales, tiene sólidos argumentos debido a que el film está basado en el best-seller del mismo nombre, escrito por Lisa Genova, Doctora en Neurociencia de la Universidad de Harvard. Además, los Directores, Glatzer y Westmoreland, quienes fueron pareja en la vida real, indicaron que muchos elementos para el desarrollo de las escenas tuvieron como fuente de inspiración también sus experiencias ya que Glatzer padecía de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), la misma enfermedad que padece Stephen Hawking. Tras varios años batallando contra la enfermedad, Glatzer falleció el pasado 10 de marzo.
 
En ‘Por Siempre Alice’, Alice Howland es profesora de Psicología Cognitiva en Harvard y una experta lingüista reconocida mundialmente. A sus 50 años refleja felicidad y ganas de seguir cosechando éxitos, irradiando vitalidad. Todo parece perfecto, pero la vida puede cambiar en un instante.
 
Una mañana Alice sale a trotar y se pierde en el trayecto, algo en su mente se desvaneció y lo que una semana antes era algo trivial, se convirtió en una verdadera odisea. Julianne Moore fue reconocida con los más importantes premios de la industria cinematográfica por su actuación en esta película, fue premiada en la categoría Mejor Actriz en los premios Óscar, Globos de Oro, BAFTA, Independent Spirit, entre otros. Su interpretación de Alice es sublime, sentimos a través de ella toda la impotencia de perder día a día fragmentos de su vida, no reconocer a su familia y llegar incluso a no tener control de sus necesidades corporales. 
 
Podemos observar diferentes etapas y reacciones en la familia de Alice, empezando por la idea de creer como imposible que una enfermedad así pueda afectar justamente a ella, siendo tan preparada y activa. A través del esposo de Alice, el Dr. John Howland, interpretado por Alec Baldwin, observamos otra de las duras realidades que pueden presentarse ante una enfermedad, cuando la persona que más debería ser soporte y demostrar amor, hace todo lo opuesto.
 
 
Sin embargo, así como se presentan grandes decepciones, también se originan verdaderos destellos de fe ante la adversidad. Es el caso de Lydia, hija de Alice, interpretada por Kristen Stewart, la chica crepuscular, logra caracterizar muy bien, la figura de hija rebelde, que a simple vista, en comparación con el éxito de los demás miembros de la familia parecería ser sinónimo de fracaso; sin embargo, incluso luego de que los médicos comunican que existe una gran probabilidad de que ella o alguno de sus hermanos herede la enfermedad, Lydia se mantiene firme y con mucha paciencia logra convertirse en la mejor compañía de Alice.
 
 
Películas como ‘Por Siempre Alice’ nos recuerdan que en muchas ocasiones percibimos ciertas realidades como lejanas, podemos ver films sobre guerras, sobre enfermedades y pensar que dichas situaciones jamás podrán afectarnos; sin embargo, es importante no ser indiferentes, reflexionar acerca de las historias y sobre todo siempre valorar nuestra vida porque “Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños rotos, éste sigue siendo un hermoso mundo. Sé cauto y esfuérzate por ser feliz”.
 
 
Por: Jorge Tigrero 

 

Columna de opinión 

 

Quizás en la primavera de la juventud, llenos de energía, pensemos que somos invencibles, inmunes a cualquier enfermedad. ¿Cómo nos sentiríamos si cada uno de nuestros recuerdos, nuestra personalidad, nuestra vida fuese borrada poco a poco?, no hablo solamente de la memoria, sino de todo lo que engloba nuestro ser.

 

‘Por Siempre Alice’, película dirigida por Richard Glatzer y Wash Westmoreland, protagonizada por Julianne Moore, aborda uno de los males, más terribles, que sin piedad alguna, cambian por completo la vida, me refiero a la Enfermedad de Alzheimer.

 

En el ámbito de las películas que tratan temas sobre enfermedades, muchas veces caen en tópicos como maximizar algún aspecto relacionado a la búsqueda de una cura o concentrar el relato en el progreso de los síntomas. En el caso de ‘Por Siempre Alice’, a diferencia de otras películas relacionadas al Alzheimer, muestra la aparición temprana de la enfermedad.

 

 

 

 

El detalle de la evolución y consecuencias tanto físicas como sociales, tiene sólidos argumentos debido a que el film está basado en el best-seller del mismo nombre, escrito por Lisa Genova, Doctora en Neurociencia de la Universidad de Harvard. Además, los Directores, Glatzer y Westmoreland, quienes fueron pareja en la vida real, indicaron que muchos elementos para el desarrollo de las escenas tuvieron como fuente de inspiración también sus experiencias ya que Glatzer padecía de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), la misma enfermedad que padece Stephen Hawking. Tras varios años batallando contra la enfermedad, Glatzer falleció el pasado 10 de marzo.

 

En ‘Por Siempre Alice’, Alice Howland es profesora de Psicología Cognitiva en Harvard y una experta lingüista reconocida mundialmente. A sus 50 años refleja felicidad y ganas de seguir cosechando éxitos, irradiando vitalidad. Todo parece perfecto, pero la vida puede cambiar en un instante.

 

Una mañana Alice sale a trotar y se pierde en el trayecto, algo en su mente se desvaneció y lo que una semana antes era algo trivial, se convirtió en una verdadera odisea. Julianne Moore fue reconocida con los más importantes premios de la industria cinematográfica por su actuación en esta película, fue premiada en la categoría Mejor Actriz en los premios Óscar, Globos de Oro, BAFTA, Independent Spirit, entre otros. Su interpretación de Alice es sublime, sentimos a través de ella toda la impotencia de perder día a día fragmentos de su vida, no reconocer a su familia y llegar incluso a no tener control de sus necesidades corporales. 

 

Podemos observar diferentes etapas y reacciones en la familia de Alice, empezando por la idea de creer como imposible que una enfermedad así pueda afectar justamente a ella, siendo tan preparada y activa. A través del esposo de Alice, el Dr. John Howland, interpretado por Alec Baldwin, observamos otra de las duras realidades que pueden presentarse ante una enfermedad, cuando la persona que más debería ser soporte y demostrar amor, hace todo lo opuesto.

 

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Sin embargo, así como se presentan grandes decepciones, también se originan verdaderos destellos de fe ante la adversidad. Es el caso de Lydia, hija de Alice, interpretada por Kristen Stewart, la chica crepuscular, logra caracterizar muy bien, la figura de hija rebelde, que a simple vista, en comparación con el éxito de los demás miembros de la familia parecería ser sinónimo de fracaso; sin embargo, incluso luego de que los médicos comunican que existe una gran probabilidad de que ella o alguno de sus hermanos herede la enfermedad, Lydia se mantiene firme y con mucha paciencia logra convertirse en la mejor compañía de Alice.

 

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Películas como ‘Por Siempre Alice’ nos recuerdan que en muchas ocasiones percibimos ciertas realidades como lejanas, podemos ver films sobre guerras, sobre enfermedades y pensar que dichas situaciones jamás podrán afectarnos; sin embargo, es importante no ser indiferentes, reflexionar acerca de las historias y sobre todo siempre valorar nuestra vida porque “Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños rotos, éste sigue siendo un hermoso mundo. Sé cauto y esfuérzate por ser feliz”.

 

 

Por: Jorge Tigrero 

 

 

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