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Adiós a Olga Gutiérrez, la reina del pasillo

Redacción

jesuarez

|

Miércoles 11 de Marzo de 2015 - 22:31
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  • GUAYAQUIL.- La recordada cantante falleció en Guayaquil. Fotos: Captura
GUAYAQUIL.- La recordada cantante falleció en Guayaquil.  Fotos: Captura
Falleció en Guayaquil, Olga Gutiérrez, más conocida como la Reina del Pasillo ecuatoriano. Esta argentina que llegó al país hace más de cincuenta años fue una de las más importantes difusoras de la música nacional en todo el continente. A continuación un extracto de su trayectoria.
 
Su historia es como un pasillo de esos que cuentan momentos de alegría y tristeza.
 
Olga era ya una gran cantante cuando llegó a Ecuador en 1962. Fue contratada por el entonces presidente Carlos Julio Arosemena Monroy para que cantara en la cena de homenaje al duque de Edimburgo. El duque era el esposo de la reina Isabel II que realizaba una visita al país. 
 
A pesar de haber nacido en Argentina, se radicó en Ecuador, porque se enamoró de la música sentimental, del pasillo. 
 
Aquí conoció a los músicos con los que conformaría el grupo “Los Brillantes”, con quienes recorrió el continente y Europa. 
 
Su actuación llegó a Hollywood, donde representó al país en el Festival of Music and Song, del que se llevaron la palma de oro.
 
La calidad de su interpretación, la disciplina, el rigor fueron sus características y la búsqueda de la excelencia que el público siempre le reconoció en todos los escenarios donde estuvo la señora del espectáculo.
 
Su vida en sus últimos años fue sencilla. Una enfermedad dificultó su movilidad pero, pese a ello, se la podía ver en los escenarios, porque allí es donde radicaba su casa. 
 
La argentina nunca quiso ser llamada extranjera en esta tierra, donde se quedó para siempre.
 
Solía decir Olga que quería que sus cenizas se esparcieran en un afluente de Sigsig, porque sería como volver a ser. Y Olga cantaba como un río. 
 

Falleció en Guayaquil, Olga Gutiérrez, más conocida como la Reina del Pasillo ecuatoriano. Esta argentina que llegó al país hace más de cincuenta años fue una de las más importantes difusoras de la música nacional en todo el continente. A continuación un extracto de su trayectoria.

 

Su historia es como un pasillo de esos que cuentan momentos de alegría y tristeza.

 

Olga era ya una gran cantante cuando llegó a Ecuador en 1962. Fue contratada por el entonces presidente Carlos Julio Arosemena Monroy para que cantara en la cena de homenaje al duque de Edimburgo. El duque era el esposo de la reina Isabel II que realizaba una visita al país. 

 

A pesar de haber nacido en Argentina, se radicó en Ecuador, porque se enamoró de la música sentimental, del pasillo. 

 

Aquí conoció a los músicos con los que conformaría el grupo “Los Brillantes”, con quienes recorrió el continente y Europa. 

 

Su actuación llegó a Hollywood, donde representó al país en el Festival of Music and Song, del que se llevaron la palma de oro.

 

La calidad de su interpretación, la disciplina, el rigor fueron sus características y la búsqueda de la excelencia que el público siempre le reconoció en todos los escenarios donde estuvo la señora del espectáculo.

 

Su vida en sus últimos años fue sencilla. Una enfermedad dificultó su movilidad pero, pese a ello, se la podía ver en los escenarios, porque allí es donde radicaba su casa. 

 

La argentina nunca quiso ser llamada extranjera en esta tierra, donde se quedó para siempre.

 

Solía decir Olga que quería que sus cenizas se esparcieran en un afluente de Sigsig, porque sería como volver a ser. Y Olga cantaba como un río. 

 

 

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