Brasil 1950 (del 24 de junio al 16 de julio)

Redacción

afp

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Viernes 04 de Abril de 2014 - 9:14
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El mundo comenzaba a reponerse de los estragos de la Segunda Guerra Mundial cuando la FIFA decidió en 1946, durante un congreso en Luxemburgo, celebrar la cuarta Copa del Mundo, un trofeo que empezó a llamarse a partir de ese momento Copa Jules Rimet en honor a su creador.

Un solo país presentó su candidatura para organizarla, Brasil, donde el fútbol ya se había convertido en pasión nacional. Proclives a la exageración, las autoridades brasileñas decidieron deslumbrar construyendo el estadio más grande del mundo en un suburbio de Río de Janeiro, el Maracaná, una mole circular con capacidad para 200.000 personas.

Además, aquel Congreso sirvió para que la Federación inglesa de fútbol, ausente desde 1929, volviera al redil de la FIFA y se decidiera por fin a participar en una cita mundialista.

Finalmente, 13 selecciones divididas en cuatro grupos se dieron cita en la tierra de la samba. Los cuatro vencedores de los grupos disputarían después un cuadrangular final todos contra todos y el que obtuviera más puntos en esta liguilla conquistaría el título.

Y llegó la primera sorpresa. El 29 de junio el país inventor del fútbol, Inglaterra, cayó 1-0 contra Estados Unidos. Los ingleses, deprimidos, perdieron después contra España y se marcharon a casa por la puerta de atrás.

Otra que tampoco pasó de la primera ronda fue la bicampeona Italia: la 'Azzurra' intentó sin éxito defender su título, pero estaba muy débil después de que 18 integrantes del equipo de Torino, columna vertebral de la selección, fallecieran en la tragedia aérea de Superga en 1948.

Así que España, Suecia, Uruguay y Brasil se clasificaron para el cuadrangular final. Los anfitriones golearon a Suecia (7-1) y España (6-1) con un fútbol ágil y bonito y con figuras desnivelantes en su delantera como Ademir y Chico. En el último partido les bastaba con un empate contra su pequeño vecino, Uruguay, para ser campeones del mundo. El Mundial parecía finiquitado.

Los uruguayos, que a duras penas derrotaron a Suecia (3-2) y empataron con España (2-2), no parecían un rival de cuidado para el local.

Pero llegó la sorpresa que iba a estremecer al mundo del fútbol. El 16 de julio, con un estadio Maracaná lleno a reventar, los uruguayos demostraron lo que es la 'garra charrúa'. En el minuto 47 Brasil se adelantó con gol de Friaça. Pero Schiaffino empató el partido a los 65.

Y a once minutos del final un disparo raso de Ghiggia enmudeció al estadio y a todo Brasil. Era el 2-1 definitivo. Brasil necesitó ocho años para sobreponerse a este mazazo y ganar su primer Mundial.

Los uruguayos celebraron su segundo título, 20 años después del conquistado en casa.

El mundo comenzaba a reponerse de los estragos de la Segunda Guerra Mundial cuando la FIFA decidió en 1946, durante un congreso en Luxemburgo, celebrar la cuarta Copa del Mundo, un trofeo que empezó a llamarse a partir de ese momento Copa Jules Rimet en honor a su creador.

Un solo país presentó su candidatura para organizarla, Brasil, donde el fútbol ya se había convertido en pasión nacional. Proclives a la exageración, las autoridades brasileñas decidieron deslumbrar construyendo el estadio más grande del mundo en un suburbio de Río de Janeiro, el Maracaná, una mole circular con capacidad para 200.000 personas.

Además, aquel Congreso sirvió para que la Federación inglesa de fútbol, ausente desde 1929, volviera al redil de la FIFA y se decidiera por fin a participar en una cita mundialista.

Finalmente, 13 selecciones divididas en cuatro grupos se dieron cita en la tierra de la samba. Los cuatro vencedores de los grupos disputarían después un cuadrangular final todos contra todos y el que obtuviera más puntos en esta liguilla conquistaría el título.

Y llegó la primera sorpresa. El 29 de junio el país inventor del fútbol, Inglaterra, cayó 1-0 contra Estados Unidos. Los ingleses, deprimidos, perdieron después contra España y se marcharon a casa por la puerta de atrás.

Otra que tampoco pasó de la primera ronda fue la bicampeona Italia: la 'Azzurra' intentó sin éxito defender su título, pero estaba muy débil después de que 18 integrantes del equipo de Torino, columna vertebral de la selección, fallecieran en la tragedia aérea de Superga en 1948.

Así que España, Suecia, Uruguay y Brasil se clasificaron para el cuadrangular final. Los anfitriones golearon a Suecia (7-1) y España (6-1) con un fútbol ágil y bonito y con figuras desnivelantes en su delantera como Ademir y Chico. En el último partido les bastaba con un empate contra su pequeño vecino, Uruguay, para ser campeones del mundo. El Mundial parecía finiquitado.

Los uruguayos, que a duras penas derrotaron a Suecia (3-2) y empataron con España (2-2), no parecían un rival de cuidado para el local.

Pero llegó la sorpresa que iba a estremecer al mundo del fútbol. El 16 de julio, con un estadio Maracaná lleno a reventar, los uruguayos demostraron lo que es la 'garra charrúa'. En el minuto 47 Brasil se adelantó con gol de Friaça. Pero Schiaffino empató el partido a los 65.

Y a once minutos del final un disparo raso de Ghiggia enmudeció al estadio y a todo Brasil. Era el 2-1 definitivo. Brasil necesitó ocho años para sobreponerse a este mazazo y ganar su primer Mundial.

Los uruguayos celebraron su segundo título, 20 años después del conquistado en casa.

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