España 1982 (del 14 de junio al 11 de julio)

Redacción

afp

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Jueves 16 de Enero de 2014 - 6:33
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La gran novedad del Mundial de España fue la ampliación del número de participantes en la fase final. De los habituales 16, se pasó a 24. También se multiplicaron las sedes -14 ciudades- para que, además de disfrutar del deporte, los turistas pudieran admirar la rica diversidad española.

El partido inaugural, disputado en el inmenso Camp Nou de Barcelona, deparó la primera gran sorpresa. La campeona Argentina cayó 1-0 ante los belgas, a pesar de que el equipo era prácticamente el mismo que el de hacía 4 años, salvo por los debutantes Diego Armando Maradona y Ramón Díaz, que nada pudieron hacer para evitar la derrota en un momento en el que su país estaba en guerra con Inglaterra por las Islas Malvinas.

La primera fase se caracterizó por la buena actuación de equipos "pequeños", muy eficaces en el contragolpe, como Honduras o Camerún. Éste no perdió ni un solo partido -cosechó tres empates- y si no pasó a la segunda fase fue únicamente por la diferencia de goles, favorable a Italia (futura campeona).

Pero la auténtica revelación del torneo fue Argelia, que ganó a Alemania Federal por 2-1 y a Chile por 3-2. Este resultado obligaba a los alemanes a no perder contra Austria y, a éstos, a no dejarse meter más de dos goles si ambos querían pasar a la siguiente fase.

El encuentro, disputado en Gijón, se resolvió con un gol teutón de Horst Hrubesch a los diez minutos. El resto fue una parodia bochornosa que terminó con el sueño argelino y un gran abucheo del público español. El escándalo sirvió al menos para que la FIFA decidiera unificar a partir de ese momento los horarios de los partidos decisivos.

En la segunda fase se quedó por el camino la anfitriona, España, que a diferencia de otros países que habían acogido el acontecimiento y llegado a las últimas rondas, perdió ante Alemania (2-1) y sólo pudo empatar ante Inglaterra (0-0), lo que liquidaba cualquier posibilidad de pasar a semifinales.

La extraordinaria selección brasileña de Zico, Sócrates, Falcao y Junior también dijo adiós al torneo frente a una Italia que "despertó" gracias, sobre todo, al fabuloso artillero Paolo Rossi.

Rossi le marcó tres goles a Brasil (3-2) y 2 a Polonia (2-0) en semifinales para colocar a Italia en la final.

La otra semifinal fue de infarto. En Sevilla y bajo un sol de justicia, Francia, con un juego potente y deslumbrante gracias a jugadores como Platini, se enfrentó a una Alemania Occidental menos consistente pero con talentos como Rummenigge o Fischer.

Los 90 minutos concluyeron con empate a uno. A nueve minutos de iniciado el alargue los galos vencían 3-1. Faltando 13, los germanos empataron. La semifinal se decidió en los penales, donde el portero alemán, Harald Schumacher, se transformó en el héroe de un partido dramático.

Pero las más de dos horas que duró el encuentro pasaron factura en la final contra Italia. Los alemanes se derrumbaron en el Santiago Bernabéu ante una "Squadra Azzurra" que no tuvo muchos problemas para imponerse por 3-1 con goles de Rossi, Tardelli y Altobelli y conquistar su tercer título mundial.

La gran novedad del Mundial de España fue la ampliación del número de participantes en la fase final. De los habituales 16, se pasó a 24. También se multiplicaron las sedes -14 ciudades- para que, además de disfrutar del deporte, los turistas pudieran admirar la rica diversidad española.

El partido inaugural, disputado en el inmenso Camp Nou de Barcelona, deparó la primera gran sorpresa. La campeona Argentina cayó 1-0 ante los belgas, a pesar de que el equipo era prácticamente el mismo que el de hacía 4 años, salvo por los debutantes Diego Armando Maradona y Ramón Díaz, que nada pudieron hacer para evitar la derrota en un momento en el que su país estaba en guerra con Inglaterra por las Islas Malvinas.

La primera fase se caracterizó por la buena actuación de equipos "pequeños", muy eficaces en el contragolpe, como Honduras o Camerún. Éste no perdió ni un solo partido -cosechó tres empates- y si no pasó a la segunda fase fue únicamente por la diferencia de goles, favorable a Italia (futura campeona).

Pero la auténtica revelación del torneo fue Argelia, que ganó a Alemania Federal por 2-1 y a Chile por 3-2. Este resultado obligaba a los alemanes a no perder contra Austria y, a éstos, a no dejarse meter más de dos goles si ambos querían pasar a la siguiente fase.

El encuentro, disputado en Gijón, se resolvió con un gol teutón de Horst Hrubesch a los diez minutos. El resto fue una parodia bochornosa que terminó con el sueño argelino y un gran abucheo del público español. El escándalo sirvió al menos para que la FIFA decidiera unificar a partir de ese momento los horarios de los partidos decisivos.

En la segunda fase se quedó por el camino la anfitriona, España, que a diferencia de otros países que habían acogido el acontecimiento y llegado a las últimas rondas, perdió ante Alemania (2-1) y sólo pudo empatar ante Inglaterra (0-0), lo que liquidaba cualquier posibilidad de pasar a semifinales.

La extraordinaria selección brasileña de Zico, Sócrates, Falcao y Junior también dijo adiós al torneo frente a una Italia que "despertó" gracias, sobre todo, al fabuloso artillero Paolo Rossi.

Rossi le marcó tres goles a Brasil (3-2) y 2 a Polonia (2-0) en semifinales para colocar a Italia en la final.

La otra semifinal fue de infarto. En Sevilla y bajo un sol de justicia, Francia, con un juego potente y deslumbrante gracias a jugadores como Platini, se enfrentó a una Alemania Occidental menos consistente pero con talentos como Rummenigge o Fischer.

Los 90 minutos concluyeron con empate a uno. A nueve minutos de iniciado el alargue los galos vencían 3-1. Faltando 13, los germanos empataron. La semifinal se decidió en los penales, donde el portero alemán, Harald Schumacher, se transformó en el héroe de un partido dramático.

Pero las más de dos horas que duró el encuentro pasaron factura en la final contra Italia. Los alemanes se derrumbaron en el Santiago Bernabéu ante una "Squadra Azzurra" que no tuvo muchos problemas para imponerse por 3-1 con goles de Rossi, Tardelli y Altobelli y conquistar su tercer título mundial.

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