Francia 1938 (del 4 al 19 de junio)

Redacción

afp

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Jueves 16 de Enero de 2014 - 6:33
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Olía a guerra en Europa cuando Francia acogió el Mundial de 1938. Austria, que disponía de una gran selección, no acudió a la cita a pesar de haberse clasificado porque el delirio expansionista de Hitler comenzó por ella. España tampoco fue porque se desangraba en una larga y lenta guerra civil (1936-39).

Con todo, 36 países se inscribieron para las eliminatorias -tres más que en Italia-1934-, de los cuales pasaron 15. Además, y por primera vez, se aplicó el sistema de clasificación automática del país anfitrión y del último campeón.

Brasil y Cuba fueron los únicos representantes latinoamericanos. El resto boicoteó la cita porque creía que ésta debía intercalarse en continentes diferentes. La decisión se debió a una recompensa para la patria de Jules Rimet, el creador de la competición y que luchó por que ésta no se politizara.

En Francia, la selección brasileña demostró concebir el fútbol como espectáculo. Desde el primer partido, contra Polonia, Leonidas 'el diamante negro', con sus desconcertantes regates y sus tres tantos, se convirtió en la sensación del torneo.

En cuartos, fue decisivo contra los duros checos. Brasil necesitó de dos partidos para deshacerse de los checos (1-1 y 2-1), entonces los sudamericanos mostraron otra cara al convertirse junto a sus rivales en protagonistas de lo que luego se conoció como la 'Batalla de Burdeos'.

En ese encuentro los defensores Zezé y Artur Machado fueron expulsados así como el checo Jan Riha tras una pelea general que dejó cinco lesionados, dos de los cuales fueron enviados a un hospital. Leonidas finalizó el torneo como máximo goleador, pese a haberse perdido la semifinal, en la que Brasil perdió ante Italia (2-1) ya que el seleccionador consideró apropiado reservarlo para la final...

Grave error. Los italianos, que defendían su título de campeones con el mismo seleccionador, Vittorio Pozzo, y prácticamente las mismas figuras que en 1934, también se habían mostrado imparables. Quizás todavía retumbaba en sus oídos la convincente consigna de Mussolini: "ganar o morir".

Antes se habían deshecho de noruegos y franceses. Y el 19 de junio llegó el colofón: dos goles de Colaussi y otros dos de Piola doblegaron a Hungría, en París, ante 45.000 entusiasmados espectadores.

Italia era bicampeona, pero tuvo que esperar 12 años para volver a defender su título. La Segunda Guerra Mundial estaba a punto de comenzar.

Olía a guerra en Europa cuando Francia acogió el Mundial de 1938. Austria, que disponía de una gran selección, no acudió a la cita a pesar de haberse clasificado porque el delirio expansionista de Hitler comenzó por ella. España tampoco fue porque se desangraba en una larga y lenta guerra civil (1936-39).

Con todo, 36 países se inscribieron para las eliminatorias -tres más que en Italia-1934-, de los cuales pasaron 15. Además, y por primera vez, se aplicó el sistema de clasificación automática del país anfitrión y del último campeón.

Brasil y Cuba fueron los únicos representantes latinoamericanos. El resto boicoteó la cita porque creía que ésta debía intercalarse en continentes diferentes. La decisión se debió a una recompensa para la patria de Jules Rimet, el creador de la competición y que luchó por que ésta no se politizara.

En Francia, la selección brasileña demostró concebir el fútbol como espectáculo. Desde el primer partido, contra Polonia, Leonidas 'el diamante negro', con sus desconcertantes regates y sus tres tantos, se convirtió en la sensación del torneo.

En cuartos, fue decisivo contra los duros checos. Brasil necesitó de dos partidos para deshacerse de los checos (1-1 y 2-1), entonces los sudamericanos mostraron otra cara al convertirse junto a sus rivales en protagonistas de lo que luego se conoció como la 'Batalla de Burdeos'.

En ese encuentro los defensores Zezé y Artur Machado fueron expulsados así como el checo Jan Riha tras una pelea general que dejó cinco lesionados, dos de los cuales fueron enviados a un hospital. Leonidas finalizó el torneo como máximo goleador, pese a haberse perdido la semifinal, en la que Brasil perdió ante Italia (2-1) ya que el seleccionador consideró apropiado reservarlo para la final...

Grave error. Los italianos, que defendían su título de campeones con el mismo seleccionador, Vittorio Pozzo, y prácticamente las mismas figuras que en 1934, también se habían mostrado imparables. Quizás todavía retumbaba en sus oídos la convincente consigna de Mussolini: "ganar o morir".

Antes se habían deshecho de noruegos y franceses. Y el 19 de junio llegó el colofón: dos goles de Colaussi y otros dos de Piola doblegaron a Hungría, en París, ante 45.000 entusiasmados espectadores.

Italia era bicampeona, pero tuvo que esperar 12 años para volver a defender su título. La Segunda Guerra Mundial estaba a punto de comenzar.

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