Uruguay 1930 (del 13 al 30 de julio)

Redacción

afp

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Jueves 16 de Enero de 2014 - 6:33
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Julio de 1930. Uruguay organiza la primera Copa del Mundo de fútbol de la historia en detrimento de Inglaterra, que reivindicaba ese honor al ser considerados los inventores de ese deporte que se convertiría en un fenómeno planetario.

Uruguay contaba con su reputación como país, había logrado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París-1924 y Ámsterdam-1928, y además celebraba aquel año su independencia.

Los uruguayos sólo disponían de 14 meses para tenerlo todo a punto, aunque el desafío no les amedrentó y se pusieron manos a la obra para construir el Estadio Centenario, una gigantesca estructura elíptica de 450.000 metros con capacidad para 60.000 espectadores. Un coloso para la época.

Pero esta primera Copa del Mundo en blanco y negro quedó un tanto deslucida porque sólo acudieron cuatro naciones europeas -Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumanía- ya que, según esgrimieron otras federaciones, el viaje en barco resultaba demasiado largo -15 días- y costoso.

A esos cuatro países se les sumaron otros nueve americanos, trece en total, divididos en cuatro grupos, tres de tres y uno de cuatro. El primero de cada grupo iba directamente a la semifinal.

El primer partido, disputado el 13 de julio, enfrentó a Francia con México - 4-1 para los galos -. Los seguidores de las estadísticas ya contaban con un precioso dato: el primer gol de un Mundial lo marcó el francés Lucien Laurent en el minuto 19.

Como era previsible, dos países sudamericanos llegaron a la final. Argentina se deshizo en semifinales de un sorprendente Estados Unidos (6-1), y el anfitrión, Uruguay, liquidó a Yugoslavia por el mismo resultado. El duelo rioplatense estaba de nuevo servido: los dos países se volvían a ver las caras después de la final olímpica del 28 y toda Argentina clamaba venganza.

Los ánimos estaban pues caldeados aquel 30 de julio en un Estadio Centenario lleno a rebosar de fanáticos, entre ellos el mítico cantante de tangos, Carlos Gardel. El árbitro de la final, el belga Jan Langenus, había pedido incluso protección oficial.

La Argentina del artillero Guillermo Stabile ganaba al finalizar el primer tiempo por 2-1, pero la 'Celeste' de Andrade, Cea y Scarone dominó claramente la segunda parte y metió tres goles que sellaron el 4-2 definitivo. Todo el país estalló de júbilo y hubo fiesta nacional.

En la otra orilla del Río de la Plata enmudecieron. Incluso algunos cientos de personas se manifestaron furiosas frente a la Embajada de Uruguay en Buenos Aires, en la que también fue la primera muestra de violencia en un Mundial. Las federaciones rompieron relaciones a raíz de este triste incidente.

Julio de 1930. Uruguay organiza la primera Copa del Mundo de fútbol de la historia en detrimento de Inglaterra, que reivindicaba ese honor al ser considerados los inventores de ese deporte que se convertiría en un fenómeno planetario.

Uruguay contaba con su reputación como país, había logrado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París-1924 y Ámsterdam-1928, y además celebraba aquel año su independencia.

Los uruguayos sólo disponían de 14 meses para tenerlo todo a punto, aunque el desafío no les amedrentó y se pusieron manos a la obra para construir el Estadio Centenario, una gigantesca estructura elíptica de 450.000 metros con capacidad para 60.000 espectadores. Un coloso para la época.

Pero esta primera Copa del Mundo en blanco y negro quedó un tanto deslucida porque sólo acudieron cuatro naciones europeas -Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumanía- ya que, según esgrimieron otras federaciones, el viaje en barco resultaba demasiado largo -15 días- y costoso.

A esos cuatro países se les sumaron otros nueve americanos, trece en total, divididos en cuatro grupos, tres de tres y uno de cuatro. El primero de cada grupo iba directamente a la semifinal.

El primer partido, disputado el 13 de julio, enfrentó a Francia con México - 4-1 para los galos -. Los seguidores de las estadísticas ya contaban con un precioso dato: el primer gol de un Mundial lo marcó el francés Lucien Laurent en el minuto 19.

Como era previsible, dos países sudamericanos llegaron a la final. Argentina se deshizo en semifinales de un sorprendente Estados Unidos (6-1), y el anfitrión, Uruguay, liquidó a Yugoslavia por el mismo resultado. El duelo rioplatense estaba de nuevo servido: los dos países se volvían a ver las caras después de la final olímpica del 28 y toda Argentina clamaba venganza.

Los ánimos estaban pues caldeados aquel 30 de julio en un Estadio Centenario lleno a rebosar de fanáticos, entre ellos el mítico cantante de tangos, Carlos Gardel. El árbitro de la final, el belga Jan Langenus, había pedido incluso protección oficial.

La Argentina del artillero Guillermo Stabile ganaba al finalizar el primer tiempo por 2-1, pero la 'Celeste' de Andrade, Cea y Scarone dominó claramente la segunda parte y metió tres goles que sellaron el 4-2 definitivo. Todo el país estalló de júbilo y hubo fiesta nacional.

En la otra orilla del Río de la Plata enmudecieron. Incluso algunos cientos de personas se manifestaron furiosas frente a la Embajada de Uruguay en Buenos Aires, en la que también fue la primera muestra de violencia en un Mundial. Las federaciones rompieron relaciones a raíz de este triste incidente.

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