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Tiempos Malos

Redacción

jesuarez

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Jueves 16 de Abril de 2015 - 21:23
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  • Breve análisis sobre la economía nacional, a propósito de la Ley de Justicia Laboral.
Breve análisis sobre la economía nacional, a propósito de la Ley de Justicia Laboral.
OPINIÓN
 
Por Alfonso Espinosa de los Monteros
 
Sin duda, la crisis económica corroe todo y el ánimo se nos viene abajo con cada noticia.
 
El gobierno busca formas de afrontar la escasez de dinero y surge la ocurrencia mas insólita: disminuir y poner límites a las utilidades de los trabajadores o topes a los sueldos. Desconocer la deuda del gobierno con el IESS porque no está calculada o retirar el aporte del 40% para las jubilaciones.
 
Es una máquina que arrasa todo, sin pensar siquiera, en el efecto político que tanto cuida el Presidente.
 
¿Qué falta, ahora? ¿Quizás echarle mano al “exceso de liquidez” del sistema financiero, como lo faculta el Código Financiero? Esto equivaldría a meter la mano en nuestros bolsillos, puesto que el dinero del sistema es de los depositantes y no de los bancos, así como el dinero del IESS es de los afiliados y jubilados
 
No hay duda. Vivimos tiempos malos que pueden ser peores.
 
La crisis con este tipo de soluciones también está minando la popularidad del presidente que se prepara para volver a ser candidato. No hace falta encuestas. Basta escuchar las opiniones de la clase media –en cualquier esquina- golpeada por estas medidas, mas los impuestos y salvaguardias. Como dice Fernando Tinajero –en artículo de El Comercio, Abril 16—hay decepción.
 
Es lo que faltaba. Porque estaba muy claro que el modelo político solo podía funcionar exitosamente con petróleo de alto costo, especie de fantasma amistoso que aparece de cuando en cuando en nuestra historia para alternar con la crisis que nunca termina.
 
Ahora, la economía está dañando la política y el efecto recae en el gobierno y en el Presidente. Antes, la política dañó a la economía porque la ideología mandaba a cargarle toda responsabilidad al Estado y no se estimuló la inversión privada.
 
La política económica del gobierno erró cuando decidió gastar todo el dinero que caía en sus manos, incluyendo los fondos de ahorro que fueron diseñados en gobiernos anteriores, pensando en los inevitables tiempos de vacas flacas. La política económica erró cuando se proyectaron grandes obras y significativos subsidios para hacernos creer que el “buen vivir” había llegado. La política económica erró cuando se desconocieron los cambios geopolíticos que liderados por Estados Unidos, echaron abajo el precio del petróleo en el mercado mundial.
 
En las actuales circunstancias, hasta una ama de casa sabe que, cuando falta el dinero hay que gastar menos. Pero, el manejo se ha enredado en el afán de convertirse en constructores de grandes obras que ahora es muy difícil de hacerlas a un lado. Resulta difícil reducir el gasto de inversión con obras empezadas. Mas bien, se lo ha aumentado con el endeudamiento que –en el caso de las acreencias chinas—genera gasto alto en el servicio de deuda y disminución de ingresos porque también se lleva el petróleo del futuro.
 
La realidad es mas poderosa que los discursos y la propaganda no cambia nada, cuando se afectan los ingresos de la gente común. Ya se verá.
 
* Las ideas expuestas en esta publicación son de responsabilidad del autor. 
 
Este texto está clasificado como un ESPACIO de OPINIÓN.
 

OPINIÓN

 

Por Alfonso Espinosa de los Monteros

 

Sin duda, la crisis económica corroe todo y el ánimo se nos viene abajo con cada noticia.

 

El gobierno busca formas de afrontar la escasez de dinero y surge la ocurrencia mas insólita: disminuir y poner límites a las utilidades de los trabajadores o topes a los sueldos. Desconocer la deuda del gobierno con el IESS porque no está calculada o retirar el aporte del 40% para las jubilaciones.

 

Es una máquina que arrasa todo, sin pensar siquiera, en el efecto político que tanto cuida el Presidente.

 

¿Qué falta, ahora? ¿Quizás echarle mano al “exceso de liquidez” del sistema financiero, como lo faculta el Código Financiero? Esto equivaldría a meter la mano en nuestros bolsillos, puesto que el dinero del sistema es de los depositantes y no de los bancos, así como el dinero del IESS es de los afiliados y jubilados

 

No hay duda. Vivimos tiempos malos que pueden ser peores.

 

La crisis con este tipo de soluciones también está minando la popularidad del presidente que se prepara para volver a ser candidato. No hace falta encuestas. Basta escuchar las opiniones de la clase media –en cualquier esquina- golpeada por estas medidas, mas los impuestos y salvaguardias. Como dice Fernando Tinajero –en artículo de El Comercio, Abril 16—hay decepción.

 

Es lo que faltaba. Porque estaba muy claro que el modelo político solo podía funcionar exitosamente con petróleo de alto costo, especie de fantasma amistoso que aparece de cuando en cuando en nuestra historia para alternar con la crisis que nunca termina.

 

Ahora, la economía está dañando la política y el efecto recae en el gobierno y en el Presidente. Antes, la política dañó a la economía porque la ideología mandaba a cargarle toda responsabilidad al Estado y no se estimuló la inversión privada.

 

La política económica del gobierno erró cuando decidió gastar todo el dinero que caía en sus manos, incluyendo los fondos de ahorro que fueron diseñados en gobiernos anteriores, pensando en los inevitables tiempos de vacas flacas. La política económica erró cuando se proyectaron grandes obras y significativos subsidios para hacernos creer que el “buen vivir” había llegado. La política económica erró cuando se desconocieron los cambios geopolíticos que liderados por Estados Unidos, echaron abajo el precio del petróleo en el mercado mundial.

 

En las actuales circunstancias, hasta una ama de casa sabe que, cuando falta el dinero hay que gastar menos. Pero, el manejo se ha enredado en el afán de convertirse en constructores de grandes obras que ahora es muy difícil de hacerlas a un lado. Resulta difícil reducir el gasto de inversión con obras empezadas. Mas bien, se lo ha aumentado con el endeudamiento que –en el caso de las acreencias chinas—genera gasto alto en el servicio de deuda y disminución de ingresos porque también se lleva el petróleo del futuro.

 

La realidad es mas poderosa que los discursos y la propaganda no cambia nada, cuando se afectan los ingresos de la gente común. Ya se verá.

 

* Las ideas expuestas en esta publicación son de responsabilidad del autor. 

 

Este texto está clasificado como un ESPACIO de OPINIÓN.

 

 

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