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La prensa y las visitas papales

Redacción

jzapata

|

Miércoles 13 de Mayo de 2015 - 17:44
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  • El Papa Francisco visitará el país en el mes de julio y ya ha despertado expectiva en la prensa.
El Papa Francisco visitará el país en el mes de julio y ya ha despertado expectiva en la prensa. El Papa Francisco visitará el país en el mes de julio y ya ha despertado expectiva en la prensa.
Opinión
 
Por Dario F. Patiño 
 
Se acerca la visita del Papa Francisco al Ecuador. Cualquier periodista pensaría que es una gran oportunidad en su carrera. Y de verdad puede serlo. Pero también es cierto que puede convertirse en todo lo contrario. 
 
Las visitas papales rompen todos los esquemas. No hay visita de un jefe de estado a otro, ni la gira del artista más famoso del mundo que generen tanta conmoción. 
 
Miles y miles de personas movilizándose. Unos con la esperanza de verlo, otros con la ilusión de estar al menos en el mismo espacio que pisa el máximo jefe de la iglesia católica.  Los números que rodean a una gira del Papa son increíbles. Baste recordar que en Manila, Francisco reunió a seis millones de personas. Eso en un país de cien millones de habitantes. Pero en el Parque Bicentenario de Quito se esperan dos millones  de personas. Y esto en un país de 14 millones de habitantes y en una ciudad que tiene una población de dos millones y medio. 
 
Esto va a ser como meter a todo Quito dentro del antiguo aeropuerto. 
 
Pero para la prensa cubrir una visita Papal puede convertirse en un infierno. Las países receptores tienden a excederse en las restricciones. Los protocolos del Vaticano son de por sí exigentes, pero los gobiernos y las autoridades locales tienden a ser más papistas que el Papa y a aplicar su propia tabla de antipatías y de simpatías. 
 
En algunos casos, como en las épocas de Juan Pablo Segundo que visitaba por igual a países gobernados por democracias o sometidos a dictaduras, los regímenes no solo controlaban el acceso al Papa, sino que también intentaban hacerlo con la difusión de los mensajes a veces muy críticos del pontífice o con las voces opositoras que querían aprovechar la atención mundial para hacer sus denuncias. 
 
Esperemos que en Ecuador se pueda hacer una cobertura equitativa y libre y que los periodistas locales y los visitantes puedan registrar para la historia este incomparable evento.

Opinión

 

Por Dario F. Patiño 

 

Se acerca la visita del Papa Francisco al Ecuador. Cualquier periodista pensaría que es una gran oportunidad en su carrera. Y de verdad puede serlo. Pero también es cierto que puede convertirse en todo lo contrario. 

 

Las visitas papales rompen todos los esquemas. No hay visita de un jefe de estado a otro, ni la gira del artista más famoso del mundo que generen tanta conmoción. 

 

Miles y miles de personas movilizándose. Unos con la esperanza de verlo, otros con la ilusión de estar al menos en el mismo espacio que pisa el máximo jefe de la iglesia católica.  Los números que rodean a una gira del Papa son increíbles. Baste recordar que en Manila, Francisco reunió a seis millones de personas. Eso en un país de cien millones de habitantes. Pero en el Parque Bicentenario de Quito se esperan dos millones  de personas. Y esto en un país de 14 millones de habitantes y en una ciudad que tiene una población de dos millones y medio. 

 

Esto va a ser como meter a todo Quito dentro del antiguo aeropuerto. 

 

Pero para la prensa cubrir una visita Papal puede convertirse en un infierno. Las países receptores tienden a excederse en las restricciones. Los protocolos del Vaticano son de por sí exigentes, pero los gobiernos y las autoridades locales tienden a ser más papistas que el Papa y a aplicar su propia tabla de antipatías y de simpatías. 

 

En algunos casos, como en las épocas de Juan Pablo Segundo que visitaba por igual a países gobernados por democracias o sometidos a dictaduras, los regímenes no solo controlaban el acceso al Papa, sino que también intentaban hacerlo con la difusión de los mensajes a veces muy críticos del pontífice o con las voces opositoras que querían aprovechar la atención mundial para hacer sus denuncias. 

 

Esperemos que en Ecuador se pueda hacer una cobertura equitativa y libre y que los periodistas locales y los visitantes puedan registrar para la historia este incomparable evento.

 

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