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¿Por qué tantas naciones quieren un pedazo de Antártica?

Redacción

gpinasco

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Lunes 30 de Junio de 2014 - 12:47
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  • Siete países han reclamado partes de la Antártica y muchos más tienen una presencia allí… ¿qué buscan en este desierto congelado?
Siete países han reclamado partes de la Antártica y muchos más tienen una presencia allí… ¿qué buscan en este desierto congelado?

 

 

 

Las 68 bases de la Antártica son declaradamente estaciones de investigación pacíficas, establecidas con fines científicos, pero la prohibición de la militarización es ampliamente desdeñada.

Chile y Argentina, por ejemplo, mantienen una presencia militar permanente en el territorio continental de Antártica, y la preocupación es que algunos países o bien no están reportando el despliegue militar, o están reclutando contratistas civiles de seguridad para misiones esencialmente militares.

Los cielos de Antártica son inusualmente claros y también inusualmente libres de interferencias de radio, por lo que son ideales para la investigación del espacio profundo y el seguimiento por satélite. Pero también son ideales para el establecimiento de redes de vigilancia encubierta y el control remoto de sistemas de armas ofensivas.

El gobierno australiano identificó recientemente la base más nueva de China como una amenaza, especialmente debido a la posibilidad de vigilancia.

Denunció que: "las bases antárticas se utilizan cada vez más para un 'doble uso': la investigación científica que es útil para fines militares".

Muchos gobiernos rechazan el statu quo de Antártica, confeccionado en base a los esfuerzos europeos y afianzado por la geopolítica de la Guerra Fría que, según algunos, le conceden una influencia indebida de las superpotencias del pasado.

Irán ha declarado su intención de construir en Antártica, Turquía también. India tiene una larga historia de participación en el territorio y Pakistán aprobó la expansión antártica... todo en nombre de la cooperación científica.

Pero el statu quo depende de la autorregulación. El Tratado Antártico no tiene garras. Frente a la intensificación de la competencia por los abundantes recursos naturales y las oportunidades imprevistas para el espionje, lo único que puede hacer -como mi pingüino- es graznar y alejarse golpeteando en la nieve.

 

 

BBCMundo.com

 

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