Inicio ·BBC · Artículo

Las gaviotas se adueñan de Roma y no respetan ni al papa

Redacción

tmenendez

|

Martes 05 de Agosto de 2014 - 11:00
compártelo

 

 

 

El pianista del restaurante hacía lo que podía con su melodía. Pero el lugar igual se parecía más a Aberdeen cuando los pescadores regresan a casa que a un elegante local en Roma.

Tan pronto como nos paramos de nuestra mesa, esta fue ocupada por una gaviota, comiéndose nuestros maníes. Un mozo regordete se abalanzó y espantó, carta en mano, al enorme pájaro.

Los pocos afortunados que tienen apartamentos con azotea deben espantar las gaviotas, que se han convertido en sus vecinos más ruidosos, especialmente en la temporada de anidación.

Las aves pueden ser agresivas si piensan que sus polluelos están amenazados. Sus enemigos pueden ser sometidos a un concierto de graznidos, ataques varios o incluso ser blanco de un certero chorro de excrementos de gaviota. Definitivamente algo que arruinará su feliz mañana en la terraza.

Pero sucede que no vivo en la parte superior de un palazzo y no me importan las gaviotas. De hecho, reconozco que su reciente llegada le ha añadido un toque a la antigua ciudad.

Me gusta ver a las bandadas refrescarse en el río al cruzar el Tíber en una tarde de verano. Me gusta ver que se vuelen a la deriva, con sus alas desplegadas a través de los tejados rojos, deslizándose con gracia entre las cúpulas de las iglesias con el sol del atardecer.

Están aquí para quedarse. Las gaviotas ya se han convertido en romanos.

 

 

BBCMundo.com

 

SUSCRÍBETE Y RECIBE LOS TITULARES

* campos requeridos
Frecuencia Correos *