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En busca de las ranas perdidas

Redacción

bbc

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Miércoles 03 de Julio de 2013 - 0:06
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Conservacionistas de todo el mundo se han reunido en una iniciativa insólita: la caza y captura de ranas que se creen extintas de forma simultánea en varios países.

Son las llamadas especies perdidas, aquellas que se creen desaparecidas pero cuyos ejemplares podrían existir en lugares remotos del planeta.
En la primera iniciativa coordinada de este tipo que se conoce, las expediciones comenzarán simultáneamente en 14 países de cinco continentes en los próximos dos meses, para encontrar especies como el sapo dorado, la rana escarlata o el sapillo pintojo palestino.
Los anfibios son los animales más amenazados del planeta y se estima que un tercio de todas las especies del mundo están en peligro de extinción.
La causa de la desaparición fue en la mayoría de los casos una enfermedad infecciosa originada por hongos que se transmite por el agua.
Cien especies

Los sapos dorados pasaron de ser una especie abundante a extinguirse en cuestión de poco más de un año.

El científico a cargo del proyecto, Robin Moore, espera que unas 100 especies incluidas en el estudio, que se creen extintas, aparecerán de nuevo tras esta búsqueda.
"Hace dos años, cuando estaba en Ecuador con un equipo de científicos del lugar, salimos a buscar ejemplares que no se habían visto en doce años", le dijo Moore a la BBC.
"No teníamos muchas esperanzas de encontrarlas, pero después de un día de búsqueda levantamos una roca y hallamos a una de estas pequeñas ranas verdes".
"Empezaron a surgir historias parecidas de grupos que habían encontrado ranas que se creían desaparecidas, por lo que esto me hace tener expectativas de que puede haber muchas especies que pensamos que hemos perdido pero que están todavía vivas", añadió.
El profesor Moore, de Conservación Internacional (CI), está organizando el Grupo Especialista de Anfibios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés).
El sapo dorado

El mayor problema al que se enfrentan los anfibios en todo el mundo es la pérdida de su hábitat a medida que las selvas desaparecen y las tierras húmedas pierden agua.
Esta investigación se dirigirá en especial a muchos tipos de ranas que han sido presa de una nueva y descarnada amenaza: la quitridiomicosis, una enfermedad infecciosa causada por un hongo.
En la actualidad no hay ninguna forma de prevenir esta afección en la naturaleza, ni tampoco de evitar que se propague por el planeta.
Aunque algunas especies son inmunes, el hongo quitridio hace desaparecer los ejemplares rápidamente.
El icónico sapo dorado de Costa Rica (Incilius periglenes) pasó de ser abundante a convertirse en extinto en poco más de un año.
Esta espectacular especie se ha convertido en un caso paradigmático de la crisis que enfrentan los anfibios. Encontrar algunos ejemplares todavía vivos, algo sobre lo que el equipo no se muestra muy optimista, se convertiría en un gran éxito.
Estudio enfermedades

Lo mismo podría decirse de las ranas de Australia, la única especie en el mundo animal que incubaba sus huevos en el estómago.
El proceso se lograba mediante la desconexión de sus enzimas digestivas a través de una sustancia producida en los huevos. Los investigadores médicos esperaban entender más sobre este proceso y utilizarlo para llegar al desarrollo de tratamientos para la úlcera estomacal.
Pero la desaparición de estas ranas en 1985, seguramente víctimas de la quitridiomicosis, terminó con ese proyecto.

Si aún existieran algunos ejemplares de esta especie o de cualquier otra de las que forman parte de los objetivos del estudio, los científicos no dudarían en aplicar medidas conservacionistas totales.
"Estamos limitados por el conocimiento que tenemos sobre las especies y por saber siquiera si existen. Si no sabemos que siguen allí, no podremos protegerlas", afirmó el profesor Moore.
Los grupos pasarán entre una semana y dos meses en la naturaleza buscando cada uno de los ejemplares descritos en el informe.
Los resultados de esta misión conjunta de deberían conocerse antes de la reunión de la Convención de Diversidad Biológica de Naciones Unidas, que tendrá lugar en Japón y en la que los gobiernos revisarán las razones por las que falló la puesta en marcha, en 2002, del compromiso de reducir la pérdida de la biodiversidad de forma significativa para 2010.
"Este estudio es algo que no se ha hecho nunca, es enormemente significativo", aseguró el profesor Claude Gascon, vicepresidente de CI y copresidente del grupo de especialistas en la búsqueda de anfibios.
"Hallar a estos animales perdidos puede proporcionar información vital para frenar la crisis de extinción de anfibios, algo que ayudaría a la humanidad a entender mejor el impacto que esto tiene en el planeta".

Conservacionistas de todo el mundo se han reunido en una iniciativa insólita: la caza y captura de ranas que se creen extintas de forma simultánea en varios países.

Son las llamadas especies perdidas, aquellas que se creen desaparecidas pero cuyos ejemplares podrían existir en lugares remotos del planeta. En la primera iniciativa coordinada de este tipo que se conoce, las expediciones comenzarán simultáneamente en 14 países de cinco continentes en los próximos dos meses, para encontrar especies como el sapo dorado, la rana escarlata o el sapillo pintojo palestino. Los anfibios son los animales más amenazados del planeta y se estima que un tercio de todas las especies del mundo están en peligro de extinción. La causa de la desaparición fue en la mayoría de los casos una enfermedad infecciosa originada por hongos que se transmite por el agua. Cien especies

Los sapos dorados pasaron de ser una especie abundante a extinguirse en cuestión de poco más de un año.

El científico a cargo del proyecto, Robin Moore, espera que unas 100 especies incluidas en el estudio, que se creen extintas, aparecerán de nuevo tras esta búsqueda. "Hace dos años, cuando estaba en Ecuador con un equipo de científicos del lugar, salimos a buscar ejemplares que no se habían visto en doce años", le dijo Moore a la BBC. "No teníamos muchas esperanzas de encontrarlas, pero después de un día de búsqueda levantamos una roca y hallamos a una de estas pequeñas ranas verdes". "Empezaron a surgir historias parecidas de grupos que habían encontrado ranas que se creían desaparecidas, por lo que esto me hace tener expectativas de que puede haber muchas especies que pensamos que hemos perdido pero que están todavía vivas", añadió. El profesor Moore, de Conservación Internacional (CI), está organizando el Grupo Especialista de Anfibios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés). El sapo dorado

El mayor problema al que se enfrentan los anfibios en todo el mundo es la pérdida de su hábitat a medida que las selvas desaparecen y las tierras húmedas pierden agua. Esta investigación se dirigirá en especial a muchos tipos de ranas que han sido presa de una nueva y descarnada amenaza: la quitridiomicosis, una enfermedad infecciosa causada por un hongo. En la actualidad no hay ninguna forma de prevenir esta afección en la naturaleza, ni tampoco de evitar que se propague por el planeta. Aunque algunas especies son inmunes, el hongo quitridio hace desaparecer los ejemplares rápidamente. El icónico sapo dorado de Costa Rica (Incilius periglenes) pasó de ser abundante a convertirse en extinto en poco más de un año. Esta espectacular especie se ha convertido en un caso paradigmático de la crisis que enfrentan los anfibios. Encontrar algunos ejemplares todavía vivos, algo sobre lo que el equipo no se muestra muy optimista, se convertiría en un gran éxito. Estudio enfermedades

Lo mismo podría decirse de las ranas de Australia, la única especie en el mundo animal que incubaba sus huevos en el estómago. El proceso se lograba mediante la desconexión de sus enzimas digestivas a través de una sustancia producida en los huevos. Los investigadores médicos esperaban entender más sobre este proceso y utilizarlo para llegar al desarrollo de tratamientos para la úlcera estomacal. Pero la desaparición de estas ranas en 1985, seguramente víctimas de la quitridiomicosis, terminó con ese proyecto.

Si aún existieran algunos ejemplares de esta especie o de cualquier otra de las que forman parte de los objetivos del estudio, los científicos no dudarían en aplicar medidas conservacionistas totales. "Estamos limitados por el conocimiento que tenemos sobre las especies y por saber siquiera si existen. Si no sabemos que siguen allí, no podremos protegerlas", afirmó el profesor Moore. Los grupos pasarán entre una semana y dos meses en la naturaleza buscando cada uno de los ejemplares descritos en el informe. Los resultados de esta misión conjunta de deberían conocerse antes de la reunión de la Convención de Diversidad Biológica de Naciones Unidas, que tendrá lugar en Japón y en la que los gobiernos revisarán las razones por las que falló la puesta en marcha, en 2002, del compromiso de reducir la pérdida de la biodiversidad de forma significativa para 2010. "Este estudio es algo que no se ha hecho nunca, es enormemente significativo", aseguró el profesor Claude Gascon, vicepresidente de CI y copresidente del grupo de especialistas en la búsqueda de anfibios. "Hallar a estos animales perdidos puede proporcionar información vital para frenar la crisis de extinción de anfibios, algo que ayudaría a la humanidad a entender mejor el impacto que esto tiene en el planeta".

 

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