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Mortandad de peces en Argentina

Redacción

bbc

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Martes 02 de Julio de 2013 - 23:17
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El extraño suceso comenzó a fines de julio y afecta principalmente a los ríos de la Plata, Luján, Paraná y Uruguay.

Un inusual fenómeno preocupa a los residentes de varias zonas ribereñas de Argentina: la aparición de un sinnúmero de peces muertos o moribundos en grandes extensiones de las costas de Buenos Aires y otras provincias.
El extraño suceso comenzó a fines de julio y afecta principalmente a los ríos de la Plata, Luján, Paraná y Uruguay.
Algunos vecinos de las zonas más afectadas dijeron a BBC Mundo que nunca habían visto tantos peces muertos y por un período tan extenso.
En asociaciones vecinales y redes sociales comenzaron a surgir versiones de un posible derrame tóxico que pudiera explicar el masivo fenómeno.
Sin embargo, las autoridades informaron que no se trata de un caso de contaminación sino de cambio climático.
"La bajas temperaturas que se registraron este invierno en toda la región provocaron un shock de hipotermia en los peces que redujo sus defensas", explicó a BBC Mundo Germán Larrán, director de Recursos Naturales del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible de Buenos Aires (OPDS).

Ver: Decenas de muertos por ola de frío en Sudamérica

Según el funcionario, ése estado hizo que muchos peces contrajeran un hongo, llamado saprolegnia, que les provoca una muerta lenta. Es por eso que en las costas pueden verse animales muertos pero también muchos peces enfermos.
Además de las pruebas histopatológicas de los animales, el OPDS llevó a cabo estudios del agua y descartó la presencia anormal de agroquímicos u otros tóxicos que pudieran haber afectado a los peces.
Nunca visto

"Vivo hace 40 años en la zona del Tigre y nunca vi algo así", aseguró a BBC Mundo Ricardo Barbieri, vecino de ese barrio costero del norte de la provincia de Buenos Aires.
Barbieri, quien también es ambientalista, señaló que existe escepticismo sobre la explicación oficial del fenómeno. Sin embargo, admitió que no conoce una sola prueba que demuestre otra causa.
La bióloga de la ONG ecologista Fundación Proteger, Julieta Peteán, coincidió, afirmando que si se tratara de un derrame, los efectos no serían tan extensos geográficamente y además se verían daños en otras especies que habitan en el mismo ecosistema, como las aves.
Peteán dijo a BBC Mundo que los peces más afectados son los ejemplares jóvenes, que suelen habitar en aguas más superficiales.
Las especies más vulnerables fueron los sábalos, las bogas, los bagres y las tarariras, aunque también fallecieron surubíes y dorados.
Según Larrán, el problema no fueron sólo las temperaturas bajas, sino el largo tiempo que duraron, ya que el frío prolongado llevó a que se enfriaran muchos cursos de agua bajos.
El funcionario no pudo establecer la cantidad de peces muertos, pero otros consultados estimaron la cifra en "al menos cientos de miles".
Efecto del hombre

Para los ecologistas, lo único que se puede hacer es reducir el impacto de los humanos sobre el planeta.

Si bien todo hace prever que la cantidad de decesos irá disminuyendo a medida que suba la temperatura del agua y los peces recobren sus defensas inmunológicas, pudiendo defenderse naturalmente del hongo, la situación para muchos sigue siendo preocupante.
"Mientras que Argentina y también Bolivia y Uruguay están sufriendo este fenómeno por las bajas temperaturas, en Estados Unidos están muriendo miles de peces como consecuencia del calor", señaló Peteán.
Para la ecologista, si bien en este caso no hubo una acción directa del humano que causó la mortandad, los cambios en la temperatura del planeta que provocaron el fenómeno también son responsabilidad del hombre.
"Esto es una señal de alerta", aseguró.
Por su parte, Barbieri afirmó sentirse "atado de pies y manos" ante a la posibilidad de que se siga repitiendo el fenómeno.
Ambos coincidieron en que lo único que se puede hacer es reducir el impacto de los humanos sobre el planeta.
Peteán también sostuvo que se deberán implementar "medidas precautorias" para reducir la extracción de las especies de peces más afectadas, debido a la significativa disminución en la reproducción que habrá como consecuencia de esta monumental pérdida.

El extraño suceso comenzó a fines de julio y afecta principalmente a los ríos de la Plata, Luján, Paraná y Uruguay.

Un inusual fenómeno preocupa a los residentes de varias zonas ribereñas de Argentina: la aparición de un sinnúmero de peces muertos o moribundos en grandes extensiones de las costas de Buenos Aires y otras provincias. El extraño suceso comenzó a fines de julio y afecta principalmente a los ríos de la Plata, Luján, Paraná y Uruguay. Algunos vecinos de las zonas más afectadas dijeron a BBC Mundo que nunca habían visto tantos peces muertos y por un período tan extenso. En asociaciones vecinales y redes sociales comenzaron a surgir versiones de un posible derrame tóxico que pudiera explicar el masivo fenómeno. Sin embargo, las autoridades informaron que no se trata de un caso de contaminación sino de cambio climático. "La bajas temperaturas que se registraron este invierno en toda la región provocaron un shock de hipotermia en los peces que redujo sus defensas", explicó a BBC Mundo Germán Larrán, director de Recursos Naturales del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible de Buenos Aires (OPDS).

Ver: Decenas de muertos por ola de frío en Sudamérica

Según el funcionario, ése estado hizo que muchos peces contrajeran un hongo, llamado saprolegnia, que les provoca una muerta lenta. Es por eso que en las costas pueden verse animales muertos pero también muchos peces enfermos. Además de las pruebas histopatológicas de los animales, el OPDS llevó a cabo estudios del agua y descartó la presencia anormal de agroquímicos u otros tóxicos que pudieran haber afectado a los peces. Nunca visto

"Vivo hace 40 años en la zona del Tigre y nunca vi algo así", aseguró a BBC Mundo Ricardo Barbieri, vecino de ese barrio costero del norte de la provincia de Buenos Aires. Barbieri, quien también es ambientalista, señaló que existe escepticismo sobre la explicación oficial del fenómeno. Sin embargo, admitió que no conoce una sola prueba que demuestre otra causa. La bióloga de la ONG ecologista Fundación Proteger, Julieta Peteán, coincidió, afirmando que si se tratara de un derrame, los efectos no serían tan extensos geográficamente y además se verían daños en otras especies que habitan en el mismo ecosistema, como las aves. Peteán dijo a BBC Mundo que los peces más afectados son los ejemplares jóvenes, que suelen habitar en aguas más superficiales. Las especies más vulnerables fueron los sábalos, las bogas, los bagres y las tarariras, aunque también fallecieron surubíes y dorados. Según Larrán, el problema no fueron sólo las temperaturas bajas, sino el largo tiempo que duraron, ya que el frío prolongado llevó a que se enfriaran muchos cursos de agua bajos. El funcionario no pudo establecer la cantidad de peces muertos, pero otros consultados estimaron la cifra en "al menos cientos de miles". Efecto del hombre

Para los ecologistas, lo único que se puede hacer es reducir el impacto de los humanos sobre el planeta.

Si bien todo hace prever que la cantidad de decesos irá disminuyendo a medida que suba la temperatura del agua y los peces recobren sus defensas inmunológicas, pudiendo defenderse naturalmente del hongo, la situación para muchos sigue siendo preocupante. "Mientras que Argentina y también Bolivia y Uruguay están sufriendo este fenómeno por las bajas temperaturas, en Estados Unidos están muriendo miles de peces como consecuencia del calor", señaló Peteán. Para la ecologista, si bien en este caso no hubo una acción directa del humano que causó la mortandad, los cambios en la temperatura del planeta que provocaron el fenómeno también son responsabilidad del hombre. "Esto es una señal de alerta", aseguró. Por su parte, Barbieri afirmó sentirse "atado de pies y manos" ante a la posibilidad de que se siga repitiendo el fenómeno. Ambos coincidieron en que lo único que se puede hacer es reducir el impacto de los humanos sobre el planeta. Peteán también sostuvo que se deberán implementar "medidas precautorias" para reducir la extracción de las especies de peces más afectadas, debido a la significativa disminución en la reproducción que habrá como consecuencia de esta monumental pérdida.

 

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