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Perú: el dilema del agua y los espárragos

Redacción

bbc

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Martes 02 de Julio de 2013 - 23:17
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Los espárragos se cultivan en campos ganados al desierto de Ica.

En menos de una década, Perú se convirtió en el mayor exportador de espárragos del mundo. Pero su cultivo, en campos ganados al desierto de Ica, 400 kilómetros al sur de Lima, está acabando con las pocas fuentes de agua subterránea que históricamente habían mantenido a la población.

Conocida como la estrella de la agroexportación, esta industria mueve más de US$400 millones por año y tan sólo en los primeros seis meses de 2010 su exportación aumentó en un 11%, según datos de la Asociación de Exportadores, ADEX.
Pero según un estudio de la organización británica para el desarrollo Progressio, dado a conocer el miércoles en Londres, la producción de espárragos en el valle de Ica está acabando con el agua de la zona de manera rápida.
En algunos lugares, advierte el reporte, los niveles de agua están descendiendo unos ocho metros por año, con lo que se está viendo "una de las tasas de consumo y sobreexplotación de acuíferas más rápidas del mundo".
Milagro defectuoso

El consumo de agua es alto.

El desierto alrededor del valle de Ica es uno de los lugares más secos del planeta y el paisaje empezó a transformarse a fines de la década los años 90, cuando el Banco Mundial impulsó proyectos de agroexportación en países en desarrollo.
De este modo la institución internacional, a través de la Corporación de Finanzas Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), ideó un programa de préstamos a la empresa privada que permitió, en el caso de Ica, convertir áreas de desierto en zonas de cultivo.
A partir de 2000, esto pasó a formar parte del despegue económico de la nación andina, cuyo sector agrícola fue uno de los de mayor dinamismo.
Pero los espárragos son vegetales que consumen una altísima cantidad del recurso hídrico. Sus cultivos necesitan irrigación constante y, según expertos en medio ambiente, es un producto que no favorece el desarrollo sostenible.
Trabajo pero no agua

Trabajadores seleccionan el producto.

"Pero ninguna empresa es responsable", dijo José Chlimper, director de Agrokasa, una de las mayores empresas agroexportadoras del país, hablando por teléfono con BBC Mundo desde Barcelona.
"Reconocemos que entre todos hemos creado este estrés hídrico, pero cuando llegamos al valle había pobreza y miseria", explicó.
"Hemos resuelto el problema económico y social del lugar, pero en el proceso hemos creado un problema de estrés hídrico", admitió. "Y estamos trabajando en ello".
Según datos oficiales, esta industria ha creado unos 10.000 nuevos puestos de trabajo, y la región de Ica posee uno de los más altos índices de empleo del país, contribuyendo significativamente al crecimiento de este sector de la economía.
Opciones
Sin embargo, según el autor del informe, Nick Hepworth, "la tragedia del agua que gradualmente se viene sucediendo en esta región de Perú, debería ser una señal de alarma para el gobierno, la agroindustria y los comerciantes involucrados en el comercio de espárragos".
Según Chlimper, cuya empresa es una de las mayores exportadoras de espárragos al Reino Unido, todavía hay opciones por explorar.

Según señaló a la BBC, los agricultores del valle están trabajando juntos para encontrar formulas de consenso que brinden un beneficio a todos.
"Hay agua, pero no la gestionamos bien". Y explicó que las alternativas que se están estudiando incluyen: reinfiltrar el acuífero con las aguas que se pierden; levantar más canales, construir una represa; canalizar el río Pisco, "que trae agua 365 días del año, pero toda se pierde".
Pero más allá del manejo del agua que se dé en esta parte del país, lo cierto es que Perú es uno de los países más vulnerables al cambio climático y sus glaciares –principal fuente de agua para la costa– han sido los primeros en sentir el impacto.
Una de las conclusiones del informe de la ONG Progressio es que la gestión del agua, un recurso que se encuentra en gradual reducción, está emergiendo como uno de los mayores desafíos para el gobierno y las empresas.
Quizás aquí una de las preguntas por responder sea si en el actual escenario ambiental, la transformación de los desiertos para la agricultura se puede seguir considerando una opción con futuro.

Los espárragos se cultivan en campos ganados al desierto de Ica.

En menos de una década, Perú se convirtió en el mayor exportador de espárragos del mundo. Pero su cultivo, en campos ganados al desierto de Ica, 400 kilómetros al sur de Lima, está acabando con las pocas fuentes de agua subterránea que históricamente habían mantenido a la población.

Conocida como la estrella de la agroexportación, esta industria mueve más de US$400 millones por año y tan sólo en los primeros seis meses de 2010 su exportación aumentó en un 11%, según datos de la Asociación de Exportadores, ADEX. Pero según un estudio de la organización británica para el desarrollo Progressio, dado a conocer el miércoles en Londres, la producción de espárragos en el valle de Ica está acabando con el agua de la zona de manera rápida. En algunos lugares, advierte el reporte, los niveles de agua están descendiendo unos ocho metros por año, con lo que se está viendo "una de las tasas de consumo y sobreexplotación de acuíferas más rápidas del mundo". Milagro defectuoso

El consumo de agua es alto.

El desierto alrededor del valle de Ica es uno de los lugares más secos del planeta y el paisaje empezó a transformarse a fines de la década los años 90, cuando el Banco Mundial impulsó proyectos de agroexportación en países en desarrollo. De este modo la institución internacional, a través de la Corporación de Finanzas Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), ideó un programa de préstamos a la empresa privada que permitió, en el caso de Ica, convertir áreas de desierto en zonas de cultivo. A partir de 2000, esto pasó a formar parte del despegue económico de la nación andina, cuyo sector agrícola fue uno de los de mayor dinamismo. Pero los espárragos son vegetales que consumen una altísima cantidad del recurso hídrico. Sus cultivos necesitan irrigación constante y, según expertos en medio ambiente, es un producto que no favorece el desarrollo sostenible. Trabajo pero no agua

Trabajadores seleccionan el producto.

"Pero ninguna empresa es responsable", dijo José Chlimper, director de Agrokasa, una de las mayores empresas agroexportadoras del país, hablando por teléfono con BBC Mundo desde Barcelona. "Reconocemos que entre todos hemos creado este estrés hídrico, pero cuando llegamos al valle había pobreza y miseria", explicó. "Hemos resuelto el problema económico y social del lugar, pero en el proceso hemos creado un problema de estrés hídrico", admitió. "Y estamos trabajando en ello". Según datos oficiales, esta industria ha creado unos 10.000 nuevos puestos de trabajo, y la región de Ica posee uno de los más altos índices de empleo del país, contribuyendo significativamente al crecimiento de este sector de la economía. Opciones Sin embargo, según el autor del informe, Nick Hepworth, "la tragedia del agua que gradualmente se viene sucediendo en esta región de Perú, debería ser una señal de alarma para el gobierno, la agroindustria y los comerciantes involucrados en el comercio de espárragos". Según Chlimper, cuya empresa es una de las mayores exportadoras de espárragos al Reino Unido, todavía hay opciones por explorar.

Según señaló a la BBC, los agricultores del valle están trabajando juntos para encontrar formulas de consenso que brinden un beneficio a todos. "Hay agua, pero no la gestionamos bien". Y explicó que las alternativas que se están estudiando incluyen: reinfiltrar el acuífero con las aguas que se pierden; levantar más canales, construir una represa; canalizar el río Pisco, "que trae agua 365 días del año, pero toda se pierde". Pero más allá del manejo del agua que se dé en esta parte del país, lo cierto es que Perú es uno de los países más vulnerables al cambio climático y sus glaciares –principal fuente de agua para la costa– han sido los primeros en sentir el impacto. Una de las conclusiones del informe de la ONG Progressio es que la gestión del agua, un recurso que se encuentra en gradual reducción, está emergiendo como uno de los mayores desafíos para el gobierno y las empresas. Quizás aquí una de las preguntas por responder sea si en el actual escenario ambiental, la transformación de los desiertos para la agricultura se puede seguir considerando una opción con futuro.

 

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